sábado, 26 de mayo de 2018

México SA


Crecimiento sin bienestar

Avanza empleo precario

Informales, 30 millones
Carlos Fernández-Vega
 
En Los Pinos y zonas dependientes están locos de contentos porque, dicen, la economía no deja de crecer, lo que es correcto en términos estrictos, aunque tal avance sea igual de raquítico que en las recientes tres décadas y media. De cualquier forma, los que celebran dejan lo principal a un lado: se trata de un crecimiento que no genera bienestar para los mexicanos, que no derrama beneficios, especialmente entre los más necesitados, pues aquéllos siempre se quedan en la cúpula.
 
Lo anterior se asemeja a lo que sucede con el empleo registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social a lo largo del sexenio peñanietista. En términos cuantitativos no queda duda de que es el mayor desde que se tiene registro en este renglón, pero en términos cualitativos resulta un verdadero desastre por la creciente precariedad de las plazas realmente generadas y las formalizadas.

Como bien apunta el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN), del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey campus estado de México, en su más reciente análisis (Crecimiento económico en México carente de bienestar, del que se toman los siguientes pasajes): La economía de nuestro país ha mantenido una tasa de crecimiento anual positiva durante los últimos 33 trimestres; adicionalmente, también se cuenta con una de las tasas de desocupación más bajas de los últimos años; sin embargo, resulta complicado hablar de un mayor nivel de bienestar para la población, cuando casi 57 por ciento desempeña sus actividades bajo el esquema de la informalidad en un mercado laboral donde la precarización está vigente y va en aumento.

En el primer trimestre del año la economía mexicana se ubicó en terreno positivo, ya que el desempeño del producto interno bruto (PIB) resultó favorable, aunque su ritmo de crecimiento fue moderado, en comparación con la magnitud observada en años anteriores. Tal condición obedece a que las actividades secundarias se encuentran en una fase de recuperación tras los periodos de desaceleración que sufrió a lo largo de 2017. De esta forma, las actividades terciarias y las primarias fueron las que impulsaron la producción nacional durante los primeros meses de 2018.

Por su parte, durante el mismo periodo el porcentaje de la población desocupada de nuestro país mantiene un ritmo descendente, de manera que el mercado laboral mexicano está muy cercano a la cifra de pleno empleo. Sin embargo, las condiciones de los puestos de trabajo continúan deteriorándose, en particular aquellas relacionadas con los ingresos laborales.

Durante el primer trimestre de 2018 el PIB de nuestro país reportó un aumento de 1.3 por ciento a tasa anualizada medida con cifras originales. Dicho comportamiento se dio como resultado de los incrementos observados en las actividades primarias (5.4 por ciento) y en las terciarias (2), los cuales se vieron compensados a la baja por la caía exhibida en las actividades secundarias (-0.8).

Aunado a la crisis que persiste en la industria de la minería, el desempeño desfavorable de la industria mexicana obedece a que solamente el sector de la construcción pudo obtener una variación positiva durante el primer trimestre del año (1.5 por ciento), derivada en cierta medida por las obras de reconstrucción provocadas por los terremotos de septiembre pasado.

En contraste, el PIB de las manufacturas registró una baja de 0.2 por ciento, después de 19 trimestres consecutivos de reportar una tasa anual positiva. Lo anterior se debe a que el ritmo de crecimiento de las manufacturas de exportación sufrió una moderación durante marzo, específicamente aquellas que no forman parte de la industria automotriz, tales como la fabricación de maquinaria y equipo y la fabricación de equipo eléctrico.

En lo que respecta a las actividades terciarias, si bien mantuvieron un desempeño positivo, su tasa de crecimiento anual para el primer trimestre resultó inferior a la de los pasados tres años, ya que la evolución del comercio ha aminorado su ritmo de crecimiento. Esto se percibe de manera más clara en el comportamiento del comercio al por mayor, ya que durante los primeros tres meses del presente año registró una caída de 3.1 por ciento con respecto del mismo periodo de 2017. Por el contrario, el comercio al por menor exhibió un avance de 0.9 por ciento en el acumulado del primer trimestre, mitigando con ello parte del retroceso generado por su contraparte mayorista.

Para los próximos periodos es de esperar que la tasa de crecimiento del PIB mantenga un ritmo moderado, pues a pesar de que su tendencia exhibe una trayectoria positiva, el movimiento creciente de su ciclo apenas rebasa el potencial. Adicionalmente, las actividades terciarias se mantendrán como el principal impulsor del crecimiento, ya que su tendencia y su ciclo muestran un comportamiento similar al descrito para el PIB.

Por otro lado, parecería que el mercado laboral tuvo un mejor desempeño que la producción nacional, ya que durante el primer trimestre de 2018 la población ocupada mostró un incremento anualizado de 2 por ciento, proporción mayor al crecimiento de la economía. No obstante, resulta altamente probable que las personas que obtuvieron una plaza laboral perciban una remuneración de hasta dos salarios mínimos, en el mejor de los casos, el equivalente a 5 mil 372 pesos mensuales. Lo anterior, debido a que 45 por ciento (casi 24 millones de personas) del total de la población ocupada se encuentran en el rango de ingresos que va de uno hasta dos salarios mínimos por jornada de trabajo.

Las personas que obtuvieron una plaza laboral o que comenzaron a percibir una remuneración por su trabajo lo hicieron en un rango salarial más bajo, de tal forma que la precarización del mercado laboral de nuestro país continúa incrementándose. Por nivel de ingresos, la población ocupada que no recibe una compensación monetaria por su trabajo disminuyó 5.4 por ciento en términos anuales.

No obstante, la caída más significativa del periodo se presentó en el rango salarial de aquellos que perciben más de cinco salarios mínimos al día (se desplomó 16 por ciento), seguida de aquellos que ganan más de dos y hasta tres salarios mínimos (una caída de 13.1 por ciento).

En contraste, el personal ocupado que gana hasta un salario mínimo mostró el crecimiento más elevado del periodo (16.2 por ciento), mientras en segundo lugar se ubicó el rango que va de más de uno y hasta dos salarios mínimos (7 por ciento).

Las rebanadas del pastel

Y para cerrar semana financiera, el dólar se vendió a 20 pesos en BanBajío, a 20.07 en Bancomer y a 20.20 en CI Banco.

Twitter: @cafevega

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