martes, 29 de octubre de 2013

Ciudad Perdida

Explicación con aire de burla
Cobros excesivos de la CFE
En puerta, consecuencias de escándalo
Miguel Ángel Velázquez
E
l intento del director de la CFE, Francisco Rojas, de dar una explicación lógica a los altísimos cobros que se aplican a los usuarios del servicio eléctrico en el Distrito Federal, aunados a las amenazas y hostigamiento a que se han visto sometidos por los despachos de abogados que contrató la comisión, pareciera, otra vez, un burla para la gente, porque no hay ninguna solución a su problema.
Desde que Felipe Calderón, que tenía en mente ejercer una gran venganza contra los pobladores del Distrito Federal que se negaron a votar por él, decidió desparecer Luz y Fuerza del Centro, el cobro excesivo por el uso de la energía eléctrica en esta ciudad es cada vez ya no más abusivo, sino mucho más desafiante.
Es simple: ellos cobran y el usuario tiene que pagar, de lo contrario le suspenden el servicio. Y como dicen los abogados al servicio de la CFE, hasta les pueden embargar sus bienes, y aunque eso no sea del todo cierto, se repite y se repite, causando terror entre la gente.
Si alguien esperaba que con el cambio de partido político en Los Pinos las cosas fueran a cambiar, se equivocaron. Como los panistas, los del PRI no nada más han seguido con esos cobros locos, sino que además lanzan una amenaza a la población para que apoye sus proyectos privatizadores de la energía, o en caso contrario seguirán siendo presa de los abusos.
El chantaje es claro: la única forma de bajar el precio del servicio, dicen los del PRI, es privatizando la energía, y con ello pretenden encontrar, por conveniencia, el apoyo de la gente, que está endeudada y temerosa de que, en serio, la CFE se vaya sobre sus escasos bienes.
El director de la CFE dice que eso de que los abogados están hostigando a la gente es un error, y que ya fue suspendido. Buen discurso, pero en las calles de las colonias más pobres los abogados continúan sembrando el miedo y los recibos siguen llegando a los hogares con exigencias de pago que van mucho más allá de sus posibilidades económicas, y de la realidad.
La Asamblea Legislativa del Distrito Federal ya ha tomado cartas en el asunto y revisa los argumentos de cada quejoso, para mostrar a la CFE el tamaño de su injusticia, pero quizá también se requiera de los buenos oficios, e incluso de algo más, del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, para que el gobierno federal se dé cuenta de que el problema sigue creciendo y habrá un momento en el que reviente.
Total, Francisco Rojas, el director de la Comisión Federal de Electricidad, ya ha confesado que ante el tamaño de usuarios que tiene ese organismo, siempre hay equivocaciones, y hasta acepta que los errores se pueden corregir, así que tal vez lo más adecuado sea que el jefe de Gobierno le entre de lleno al asunto, y lo que está mal se corrija, antes de que las consecuencias de una empresa de clase mundial se conviertan en un problema de escándalo progresivo.
De pasadita
Algún problema gordo se traen en la delegación Tláhuac. Además de la marcada ineficiencia de la administración actual, que ya parece destino desde hace tres gobiernos delegacionales, ahora se habla, incluso, de algún problema de tráfico de influencias y algo más. Según se dice, en la camioneta de un funcionario de alta jerarquía en aquel lugar se hallaron cosas no muy legales, pero por los brincos y piruetas que se dieron desde la jefatura delegacional, el asunto no pasó a mayores.
Cierto o no, la cosa es que en Tláhuac las cosas cada vez están peor y no hay forma de corregirlas, porque el peso de las herencias políticas aplastó cualquier buena voluntad que se hubiera tenido desde el gobierno local. Así las cosas, vamos a ver cómo le encuentran el hilo a la madeja los funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, porque el asunto sigue agrandándose. ¡Aguas!

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