Mostrando entradas con la etiqueta José Antonio Almazán González. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Antonio Almazán González. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de septiembre de 2011

La aurora electricista



José Antonio Almazán G.


Todavía era noche cuando salimos de la Secretaría de Gobernación, pero la aurora comenzó a despuntar cuando, al filo de las 3 de la mañana del martes 13 de septiembre, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en asamblea general extraordinaria resuelve aprobar el acuerdo con el gobierno federal para avanzar en la solución del conflicto generado por el inconstitucional e ilegal decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro. Como todo acuerdo de partes en conflicto, los claroscuros son notables, por ejemplo la insistencia del gobierno en incorporar sus viejas y fallidas propuestas de franquicias y empresas patito. Lo que resalta en el acuerdo es la reinserción laboral de los trabajadores electricistas que no se han liquidado, en el sector eléctrico y en un plazo perentorio que se extiende al 31 de noviembre, para conectarlo con la discusión y aprobación de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Después de más de seis meses, el plantón del SME en el Zócalo de la ciudad de México se había convertido en la piedra en el zapato de un gobierno dispuesto a todo para coronar su pesadillesca despedida y hacer del 16 de septiembre un espectáculo de despliegue militar para maquillar su guerra fallida. Carente de argumentos y para sacudirse la piedra, los duros del gabinete, encabezados por el porro patronal, planearon un escenario de provocación, cuyo final sería el desalojo violento del Zócalo, la aprehensión de cientos de electricistas, incluyendo a sus dirigentes, y la derrota del SME.

Las piezas de la provocación y el golpe se fueron montando fina y perversamente. Primero reactivaron a sus títeres y marionetas, disfrazados de disidencia interior del SME: unos reclamando la toma de nota y otros exigiendo el cumplimiento de las promesas de Calderón, “primero liquídate y luego te recontrato”. Junto con ello se reactivaron las órdenes de aprehensión contra el secretario general Martín Esparza y Eduardo Bobadilla, secretario del Trabajo, acusados del delito de fraude genérico en grado de tentativa. La Policía Federal Ministerial (PFM) comenzó a hostigar las poblaciones electricistas en Juandhó, Hidalgo, de donde es nativo Martín Esparza, y Necaxa, Puebla, cuna de la electricidad en México. Los rondines de la PFM en el Zócalo se incrementaron sobre todo en la madrugada, incluida la presencia de camiones del Ejército y la Marina, so pretexto de tomar medidas a la plaza. A la par, los medios informativos se lanzaron contra el SME, acusándonos de “afear” el Zócalo, de ahuyentar el turismo y de hacer una competencia desleal a los comercios del Centro Histórico por vender tortas, tacos, chicles y paletas. Junto con ellos, los diputados del PAN promovieron puntos de acuerdo en la Asamblea Legislativa del DF, demandando el desalojo con el “argumento” de que violábamos más de 11 leyes en la materia y quebrantábamos el estado de derecho. Para disfrazar su operativo represivo, el gobierno insinuó un llamado al diálogo y ofreció el otorgamiento de la toma de nota.

Varios acontecimientos fracturaron los planes represivos del gobierno. Por un lado la magna asamblea general extraordinaria del SME del 23 de agosto, a la que asistieron más de 25 mil electricistas, mostrando su inquebrantable decisión de luchar hasta el final. La voluntad de los agremiados se expresó en la demanda de un diálogo público y la exigencia de regreso inmediato a laborar de todos los trabajadores que no se han liquidado, la libertad inmediata de sus presos políticos, el descongelamiento de las cuentas bancarias del SME y la toma de nota.

La decisión firme de Marcelo Ebrard de no reprimir y facilitar el diálogo fue decisiva. El atentado criminal en Monterrey terminó de sepultar el plan original represivo de Calderón, pues los reflectores internacionales se concentraron en México, marcando un parteaguas en su guerra fallida contra una parte de los cárteles. En esos días se destapó la cloaca de corrupción de CFE con la aprehensión y liberación de Néstor Moreno Díaz, ex director de Operaciones de la paraestatal. Finalmente, y como parte de la creciente unidad de los movimientos sociales, el 9 de septiembre partió del Zócalo la Caravana por la Paz, encabezada por Sicilia y con la participación de un contingente del SME.

Hecho añicos su plan original, el gobierno optó por simular un diálogo y generar una ruptura para justificar el desalojo del Zócalo. Su recurso fue el juego de palabras sobre un texto presentado por el SME en el que se demandaba la reinserción laboral en el sector eléctrico para la prestación del servicio público de energía eléctrica de todos los trabajadores miembros del SME que no se han liquidado. El gobierno manejó cinco contrapropuestas, con la presencia tras bambalinas del sicario patronal, buscando alargar la negociación y provocar la ruptura de las pláticas. Mientras, desde las 8 de la noche, concentraba miles de elementos de la PFM en las calles de Corregidora, Correo Mayor y Moneda, a la espera de la orden para atacar el campamento del SME en el Zócalo y/o de un acto de provocación de última hora. La actitud firme del SME, que no cayó en la trampa, y el papel de caodyuvancia del jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, y del diputado Ríos Piter en su carácter de presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados pusieron punto final a la maniobra oficial.

Fracasada la treta, el SME se levantó con una carta de triunfo que incluye la toma de nota, la pronta liberación de los presos políticos, el descongelamiento de sus cuentas bancarias y un mecanismo de reinserción laboral en un plazo perentorio que vence el 31 de noviembre de este año. ¡La lucha sigue! ¡Vamos a ganar!

sábado, 17 de julio de 2010

El SME y el patrón sustituto


José Antonio Almazán González

La desesperación ha invadido al gorjeante” titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y, actuando como lo que siempre ha sido, un empleado de la oligarquía patronal, se anticipa a la decisión de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) y declara improcedente el reclamo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en su carácter de patrón sustituto. Su nervioso trino es más notable cuando se apresura a anunciar que a partir del 15 de julio habrá un nuevo periodo de liquidación, con un “generoso” bono, cuyo origen presupuestal apunta a peculado, y convoca a los trabajadores electricistas a cobrarlo pues, según él, no habrá sustitución patronal.
La opinión pública se pregunta: si, como dice Javier Lozano, el reclamo de patrón sustituto es improcedente, ¿por qué ofrece tan generosas liquidaciones, cuando bien le podría ahorrar ese dinero al erario público? Las razones de su inquietud son evidentes, pues a nueve meses del golpe fascista en contra del SME todo apunta al fracaso de la estrategia de Felipe Calderón de exterminar al gremio y su contrato colectivo de trabajo, y alguien tendrá que pagar los costos de su entreguista desempeño. Particularmente destacan dos hechos que comienzan a ser del dominio público: el reconocimiento del interés y la personalidad jurídica del SME en lo colectivo e individual y, por otro lado, el conocimiento de dos documentos que Calderón reservó (ocultó) a la opinión pública, probatorios que desde los primeros minutos del 11 de octubre de 2009 la CFE ha venido actuando como patrón sustituto en la región atendida por Luz y Fuerza del Centro (LFC).
A.- La aberrante decisión de validar la extinción de LFC quedará inserta en las páginas negras de la historia nacional, justo en el centenario de la Independencia y el bicentenario de la Revolución, como una prueba irrefutable del sometimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a los intereses privatizadores del patrimonio nacional. Sin embargo, la lucha de resistencia del SME y la digna y heroica huelga de hambre en el Zócalo de la ciudad de México obligó a la SCJN a reconocer al SME una condición que Calderón y Lozano buscaron arrebatarle desde el 5 de octubre, cuando le negaron la toma de nota a la mitad de la dirección del SME encabezada por su secretario general, Martín Esparza Flores.
Ocultado deliberadamente por la campaña mediática que destacó la extinción de LFC, la SCJN resolvió “que existe unanimidad de votos en el sentido de que el secretario de Trabajo del SME sí tiene legitimación para promover en nombre de éste el presente juicio de amparo”. Reconocimiento que va más allá del 14 de julio y se extiende por todo el tiempo que dure el juicio de amparo y la demanda del SME. Asimismo, por votación de seis a cuatro los ministros reconocieron que “los trabajadores afiliados al Sindicato Mexicano de Electricistas sí están legitimados para promover el presente juicio de amparo”. Igualmente la SCJN desechó (por una mayoría de siete votos) la solicitud de la JFCA para negarles el interés jurídico a los trabajadores “individualmente considerados”.
De la misma manera, por una mayoría de siete votos, la SCJN rechazó la decisión de la juez de distrito de negarle interés jurídico a 6 mil 835 trabajadores electricistas y se desechó, también por unanimidad, su argumento de subordinar los derechos individuales a los colectivos.
Después la SCJN se extravió conscientemente para evadir el fondo de la inconstitucionalidad del decreto de extinción, pero casi al final de su sesión plenaria reconoció la “extraordinaria importancia en términos de las reivindicaciones del sindicato” del “tema de la sustitución patronal o del patrón sustituto”, acordando por unanimidad: 1. “que este tema no forma parte de la presente litis constitucional” y 2. “dada la importancia de este argumento, convendría eliminar los que nosotros pudiéramos tener en el proyecto sobre el patrón sustituto para que sea la JFCA la que se pronuncie sobre este tema y ya sobre esos pronunciamientos pues se ejerzan los medios de defensa que cada quien estime pertinentes”.
B.- A las 00:10 del domingo 11 de octubre la subsecretaría de Electricidad envió el oficio número 300.250/2009 al director general de la CFE, comunicándole que, conforme a lo señalado en los artículos dos y tres del decreto de extinción y para asegurar la adecuada prestación del servicio público de energía eléctrica en el área de LFC, le ha solicitado al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) que “ponga inmediatamente a disposición de la CFE los siguientes bienes del organismo que se extingue, así como los derechos accesorios y asociados a dichos bienes”. Minutos después, a las 00:25, se firmó un convenio, cotejado por la notaría 103, entre el SAE, en su carácter de liquidador de LFC, y la CFE, y pone a disposición de esta última los bienes de LFC, a fin de “garantizar la continuidad del servicio público de energía eléctrica y la integridad del sistema eléctrico nacional.”
Estos elementos son los que han puesto nervioso al tuitero de la STPS y por eso, pisoteando la autonomía de la JFCA (en el caso que la tenga, pues no lo ha desmentido), Lozano declara que es improcedente la demanda de 29 mil 889 trabajadores que reclaman la figura de patrón sustituto a las que hay que sumar cerca de 13 mil presentadas por trabajadores liquidados “voluntariamente”. La aplicación de la figura de patrón sustituto es irrefutable, tal como lo reconoce el artículo 41 de la Ley Federal del Trabajo y el 290 de la Ley del IMSS. Las declaraciones de Lozano, acerca de que la representación del SME concluye el 14 de julio, no son más que patadas de ahogado, reveladoras de la intromisión del gobierno en la vida interna del SME. No te liquides. ¡La lucha sigue!