martes, 21 de enero de 2020

México SA

Tecnócratas de parvulito// Sabotaje contra Pemex y CFE
E
n materia energética, siempre en referencia a administraciones anteriores, el presidente López Obrador maneja dos hipótesis y cualquiera de ellas, a su juicio, explicaría por qué los gobiernos neoliberales llevaron a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al borde del colapso.
La primera apunta a que los tecnócratas son muy ineficientes, mucho más de lo que imaginamos; son de parvulito, pues no es posible que en el tiempo que ellos manejaron Pemex cayera tanto la producción en 14 años. Año con año se perdía producción, al grado que se llegó a importar petróleo crudo en 2018 (por primera vez en 44 años). Entonces, esa es la explicación, la más benévola.
La segunda, que lo descrito fue una acción deliberada de destrucción de esta industria nacional. No olvidemos eso, es cosa de ver lo que nos dejaron en producción petrolera. Y lo mismo con la distribución. Dieron concesiones al por mayor a empresas particulares para distribuir gasolinas, diésel. Lo cierto es que, así como los particulares no invirtieron y no perforaron pozos y no hay resultados de la llamada reforma energética, no ha aumentado la producción de crudo de las empresas particulares. Muchas no invirtieron siquiera, se quedaron nada más con los contratos, 110 de éstos, de exploración y producción de petróleo.
Lo mismo sucedió con las concesiones federales (a particulares) para las gasolineras. “Pemex siguió con el abasto de combustibles, y en situaciones de crisis, por ejemplo, con lo del huachicol, hubo sabotaje y nos quisieron dejar sin gasolinas –que lo lograron como 15 días y gracias a la gente salimos adelante, nos tuvo paciencia, por eso se resolvió el problema– las empresas que tienen las concesiones no hicieron nada, no trajeron gasolina de fuera, lo pudieron hacer, para dar abasto”.
En el caso de la electricidad tenían el plan de que 75 por ciento de la energía eléctrica se comprara a particulares, que el mercado nacional quedara, en su mayoría, bajo el control de particulares y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) generara 25 por ciento. También fue el caso en las concesiones de gas (las cuales, dicho sea de paso, llevarían al país a la autosuficiencia en ese combustible, aunque en los hechos sucedió lo contrario, como en tantos otros sectores).
Entrado en gastos, López Obrador manejó una tercera hipótesis: quieren que no tengamos gas en Pemex, la competencia, que pongan obstáculos. Pemex distribuye gasolinas, gas y desde luego vende también petróleo crudo, materia prima, y en todos los casos hay competidores. Estamos analizando el fenómeno. (El mandatario anunció que la próxima semana se informará sobre todo esto).
Lo mismo en robo de petróleo crudo para la exportación: se roban equipos, bombas, que en apariencia cuestan muy poco en el mercado formal y en el mercado negro, hablamos de bombas que pueden costar en el mercado negro 5 mil, 6 mil pesos. Van en lanchas a las plataformas y se roban esas bombas, que detienen la extracción de crudo. ¿Con qué propósito?
Pues bien, con la información divulgada por López Obrador, cae por tierra la hipótesis presidencial de que los tecnócratas son de parvulito, pues revela que actuaron de manera coordinada y deliberada para desmantelar a Pemex y CFE (como a todo el aparato productivo del Estado) en beneficio del gran capital, y muy cerca estuvieron de lograrlo al cien por ciento.
Las rebanadas del pastel
Por cierto, en tiempos calderonistas la Secretaría de Energía (sus tres titulares fueron Georgina Kessel –desde 2013 trabaja para la trasnacional española Iberdrola, como lo hace el propio Felipe Calderón–, José Antonio Meade –al servicio del banco trasnacional HSBC– y Jordy Herrera, quien ahora asesora a empresas energéticas) estimó que para 2025 alrededor de 75 por ciento de la generación eléctrica en México correspondería al capital privado. Pero les falló el plan. ¡Lástima, Felipito!

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