viernes, 29 de noviembre de 2013

Astillero

Reajustes tarifarios
PRD, salida táctica
¿Juntos, sol azteca y Morena?
Sigue pleito panista
Julio Hernández López
Foto
SENADO ADULTERADO. Durante la sesión solemne realizada ayer en el Senado para recibir al presidente israelí, Shimon Peres, el salón de plenos lució lleno, pero con secretarios particulares y personal de apoyo, pues los legisladores estaban en reuniones con sus bancadas. De la hilera de enmedio ninguno es senador   Foto José Antonio López
A
unos cuantos días de cumplir su primer año de existencia, el Pacto por México ha entrado en una etapa de reajustes tarifarios. Uno de los dos partícipes principales, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), ha considerado necesario presionar aparatosamente (chantaje, llaman sus contertulios a este súbito reposicionamiento opositor de la izquierda electoral hasta ahora tan alegremente colaboradora del peñismo), al extremo de levantarse provisionalmente de la mesa de corte y confección en la que estaba por despacharse una más de las reformas estratégicas pactadas, la relacionada con lo político y, sobre todo, lo electoral.
La reinstalación de ropajes críticos, casi insurrectos, por parte del grupo que domina al sol azteca, Los chuchos, se produce al final de una exitosa temporada de arreglos que permitió a la casa productora de estos espectáculos, Los Pinos, hacerse de múltiples guiones jurídicos novedosos o renovados (en las marquesinas se les anuncia como Las reformas) que generarán múltiples ganancias a los inversionistas que han apoyado estos montajes (el principal de estos tomó posesión del teatro justamente un primero de diciembre de un año atrás, entre fuegos varios, violencia en las calles, policías y muchos otros ingredientes del clásico cine de acción priísta, bien ayudado por un coproductor capitalino especializado en asuntos policiacos).
Actores inscritos en la nómina principal, los calculadores Chuchos decidieron practicar la suerte del desdén a mitad del foro, con el argumento de que en el rediseño político-electoral no se habían considerado algunas propuestas suyas, especialmente la relacionada con la consulta a ciudadanos sobre temas como el que desean someter a las urnas en 2015 para revocar o confirmar la reforma energética que está en vías de ser aprobada en un par de semanas más. La mediatizadora recolección de firmas que hasta ahora han hecho Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard, René Bejarano, los multicitados Chuchos y AMLO ya no tendría ni siquiera el esperanzado tufo de servir de algo en 2015 si es que finalmente la tal consulta ni siquiera fuese instaurada (aunque parezca ingenuo, la estrategia de la famosa consulta se instaló a partir de la amable suposición de que esa figura sería aprobada en algún momento por PRI y PAN. Es decir, esa salida no tuvo ninguna base real, ni entonces ni ahora, sino una optimista expectativa de que los eventualmente perjudicados por esa medida habrían de crearla nomás por buenos que son).
El dejar por razones técnicas las querencias pactistas tan sabidas ha sido explicado también por los Chuchos con un bumerán evidente. Según eso, les molesta profundamente que el PAN y el PRI estén negociando las reformas político-electoral y la energética en un formato excluyentemente bipartidista, aunque pretenden olvidar los brevemente insurrectos controladores de la estructura del sol azteca que ellos mismos participaron de un esquema similar a la hora de la miscelánea fiscal en la que se consideraron políticamente muy victoriosos porque acabaron siendo los únicos interlocutores del PRI-Los Pinos mientras el partido de blanco y azul se hacía a un lado entre enojos y reproches.
Con nuevo vestuario y libreto, el PRD-Chucho está en condiciones de compartir escenario con el primer actor moreno, Andrés Manuel López Obrador, quien dos días antes había hablado de estar dispuesto a hacer alianzas con el sol azteca con la única condición de que salieran del Pacto por México. Al menos de aquí al próximo domingo, cuando se realizará el acto lopezobradorista en el zócalo capitalino, los Chuchos estarán cumpliendo técnicamente con los requerimientos del tabasqueño (aunque el lunes o martes reciban la grata noticia de que triunfaron y les será concedida la bandera de entretenimiento a largo plazo denominada consulta popular, aplicable en 2015 para preguntar a los votantes si están de acuerdo o no con la reforma energética que para entonces ya estará más que instalada).
El señuelo de la unidad necesaria en momentos críticos (tan aplicable en estos momentos como en posteriores comicios en los que los diversos partidos de izquierda podrían acabar como meras corrientes al estilo actual del PRD, con planillas y entendimientos de facto para conjurar conjuntamente a la malvada derecha y al abusivo PRI) está nuevamente disponible, con amplísimas concesiones a la desmemoria, como si en anteriores ocasiones el contar con esas cúpulas perredistas chuchas hubiese fortalecido las luchas populares y no hubiera sido exactamente todo lo contrario. Pero el camino del cementerio de las batallas de la izquierda está pavimentado de buenas intenciones unitarias, de rencuentros con el puñal político en la mano mientras se producen abrazos históricos y de constantes decepciones previsibles en las que los liderazgos buenos acaban siendo traicionados por los grupos, candidatos y personajes archisabidamente malos.
Los panistas, en tanto, están plenamente listos para hacer mayoría con el PRI para sacar adelante las reformas político-electoral y energética, con Gustavo Madero como virtual secretario federal sin cartera, versión menos estridente del jefedieguismo inaugurado con el primer periodo salinista de gobierno. Pero los pleitos internos no amainan. Ayer el presidente del partido de blanco y azul consideró adecuado que se procesen judicialmente asuntos como la acusación de que su contrincante, el calderonista Ernesto Cordero, pidió moche por gestionar beneficios presupuestales a presidentes municipales. Y, en otra vertiente, el coordinador maderista de los senadores panistas, José Luis Preciado, le retiró la condición de interlocutor válido al secretario de relaciones exteriores, José Antonio Meade, y anunció objeciones para aprobar nombramientos diplomáticos (¿cuál embajada le negaron a cuál recomendado de Madero?).
Y, mientras sigue el fragor magisterial en Oaxaca, agricultores y policías federales se enfrentan en la Sagarpa, y crece la oposición al aumento de tarifa en el Metro, ¡feliz fin de semana!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Hernández

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