martes, 21 de noviembre de 2017

Ciudad Perdida


Alianza por reventar
La imposición panista
El ardid priísta
Miguel Ángel Velázquez
C
omo se había previsto en muchos frentes, la alianza espuria que contendería en la carrera por la Presidencia de la República con un solo candidato está a punto de reventar.
Para Movimiento Ciudadano, igual que para el PRD, lanzar una convocatoria para que se elija a un representante de las fuerzas de la derecha –PRD, PAN y MC– mediante una medición abierta es una condición sin la cual no podría haber frente, pero el PAN no puede aceptar esa condición.
Por más que algunos azules levanten la pancarta y la voz exigiendo un método democrático para tener candidato, sus estatutos –que no contemplan el gobierno de coalición, y mucho menos las alianzas con grupos supuestamente de izquierda– no lo permiten; sólo hablan de elección interna.
Eso lo sabe Miguel Ángel Mancera, quien después de una reunión con los agentes más duros de la derecha panista, declara que él no entrará a un juego donde el dedo azul señale al candidato del frente, condición que debería haberse tenido en cuenta desde el principio y que hace imposible la alianza, a menos, eso sí, que el PAN determine cambiar sus estatutos de aquí a mañana.
La otra opción para ignorar lo que el jefe de Gobierno señala como condición, es que el sol azteca acepte la imposición del panismo y haga suyo al candidato panista, lo que pondría, teóricamente, en un predicamento a Miguel Ángel Mancera.
Desde la óptica chucha sacrificar a Miguel Ángel Mancera es lo de menos; es muy posible que para ellos su verdadero candidato sea Ricardo, el joven facho, Anaya. Pero no parece fácil, dentro del PRD hay quienes están dispuestos a tronar la alianza en caso de que sea el PAN el que escoja al candidato.
Miguel Ángel Mancera no parece ser quien se arrodille frente a los azules, y en el PAN no hay forma de cambiar los estatutos para que Anaya compita en una elección abierta, por ejemplo, contra Mancera. Así que más allá de la bárbara plataforma política que presentaron ayer azules y amarillos, hoy más que nunca son muy escasas las posibilidades de que la alianza espuria tenga éxito, cuando menos en lo que a un candidato común a la Presidencia de la República se trata.
Vistas así las cosas, el 14 de diciembre, fecha límite para presentar candidatos, está aún muy lejano, y podrían suceder varios fenómenos políticos de mayor interés, como, por ejemplo, que algunas figuras priístas decidieran apoyar a Andrés Manuel López Obrador, que muchos panistas decepcionados y sin opción miraran hacia la izquierda morenista, y que se empiece a gestar un nuevo movimiento político que responda con decisión y con rumbo a las urgencia del país.
Eso no quiere decir, de ninguna manera, que el esquema que propuso el PRI desde hace cuando menos tres años, el del gobierno del coalición, se haya terminado. La trampa la pusieron hace rato, sólo faltan los ingenuos que vayan a caer en ella y luego declaren que con eso buscan acabar con el priísmo.
De pasadita
Pocos son los aires que pueden beneficiar al PRD para la elección que viene, pero uno de esos pocos es que la repartición de lugares para el Senado, por ejemplo, tendrá que hacerse con equidad de género y no hay muchos nombres de mujeres que pudieran ir por esa posición con posibilidades de triunfo.
Uno de esos escasos nombres es el de la diputada Nora Arias, a quien la grilla quisiera dejar fuera, pero a quien la ley podría llevar a competir por un lugar en el Senado, donde, seguramente, haría un muy buen papel. Ojalá y los amarillos se den cuenta.

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