viernes, 21 de agosto de 2015

México SA

EPN: dólar a 17.10
Economía en el suelo
SHCP: novela rosa
Carlos Fernández-Vega
Q
uejose el inquilino de Los Pinos porque la insensible mexicanada a veces no da suficiente aprecio o justa dimensión a lo que se hace (léase él en particular, y su gabinetazo en general). Pero el reclamo fue escuchado y la diosa fortuna premió al susodicho. En efecto, ayer fue un día que sirvió de ejemplo para que los habitantes de esta República de discursos aprecien en su justa dimensión los resultados de lo que se hace en el gobierno peñanietista.
Tres hechos concretos lo documentaron (sin considerar que muchos más por allí están regados y forman parte de lo cotidiano): a) el tipo de cambio trepó a un nuevo nivel histórico (17.10 por uno, aunque debe leerse 17 mil 10 pesos por dólar); b) la economía creció 0.5 por ciento en el segundo trimestre de 2015, y c) por segunda ocasión consecutiva en el año la Secretaría de Hacienda recortó su de por sí escuálida estimación de crecimiento.
A lo largo de los últimos 33 años los seis inquilinos de Los Pinos involucrados en ese periodo han utilizado un lenguaje acomodaticio para explicar el comportamiento del tipo de cambio: si las cosas no van tan mal, presumen que el superpeso es muestra fehaciente de la fortaleza económica de la nación. En cambio, cuando las cosas van mal o muy mal, lo que es recurrente, entonces el deterioro es consecuencia de factores externos y, desde luego, de la volatilidad temporal (tan pasajera que se ha prolongado por más de tres décadas) en los mercados internacionales.
Desde que Enrique Peña Nieto se instaló en la residencia oficial el peso se ha devaluado 30 por ciento frente al dólar (en Hacienda dicen que es al revés: el dólar se ha apreciado 30 por ciento frente al peso), de tal suerte que no ha tenido de otra que recurrir a los sacrosantos factores externos y a la susodicha volatilidad para intentar justificar el desplome cambiario.
De cualquier suerte, ayer el tipo de cambio brincó todas las bardas, y en ventanilla bancaria, 17.10 pesos por cada billete verde, lo que recuerda aquella bonita frase del autodenominado último presidente de la Revolución, que a la letra señala:presidente que devalúa, se devalúa, lo que sería lo de menos si entre las patas no se llevara a esa insensible mexicanada que a veces no da suficiente aprecio o justa dimensión a lo que se hace.
Entrados en gastos, ayer el Inegi divulgó el famélico resultado económico del segundo trimestre del año: 0.5 por ciento, apenas por arriba del periodo previo (enero-marzo), cuando fue de 0.4 por ciento. Así, el balance concreto de lo que se hace en el gobierno peñanietista revela que en la primera mitad de 2015 el producto interno bruto avanzó ¡0.45 por ciento!, y anualizada de 2.2 por ciento. Y todavía se quejan de que los heroicos habitantes de este país no dan suficiente aprecio a las acciones de gobierno (léase ya sé que no aplauden, por mucho que dedique tiempo y esfuerzo a documentar que las calcetas sí se las pone del lado correcto).
Y para coronar el día, la Secretaría de Hacienda de nueva cuenta se vio en la penosa necesidad de reconocer que por tercer año consecutivo su estimación sobre el crecimiento económico se fue al caño, y que si bien va en 2015 el producto interno bruto avanzaría en una proporción similar a la de 2014, esto es 2.1 por ciento. De cumplirse esta nueva revelación de la destartalada bola de cristal que tienen en la citada dependencia del Ejecutivo, la tasa anual promedio de crecimiento en la primera mitad del gobierno peñanietista alcanzaría 1.76 por ciento, con todo yreformas y sólo en el mejor de los casos.
Como se ha comentado en este espacio, la tecnocracia se aferra al manual y a la tesis de que vamos por el camino correcto, y desde el púlpito oficial reitera que la delicada situación económica nacional no es más que un asunto coyuntural, cuando a todas luces es un grave problema estructural, y de ello da cuenta que en los últimos 33 años el avance ha sido cercano a 2 por ciento, como promedio anual, cuando –sólo para comenzar a salir del hoyo, y sólo eso– la economía tendría que crecer sostenidamente 6 por ciento cada año.
Pero si la realidad es cruda y el resultado alarmante, para eso está la novela rosa de la Secretaría de Hacienda, institución que sólo cambia la fecha de sus comunicados para volver a contar la desgastada fábula de que la economía continúa creciendo más que durante el mismo periodo del año pasado, más rápido que durante todo el año 2014 y más de lo esperado por los analistas en sus estimaciones más recientes.
Repite, también, que en un entorno externo complejo y volátil, México se diferenció de otras economías emergentes por el ajuste ordenado frente a las menores expectativas de crecimiento global, y la caída tanto en el precio como en la plataforma de producción de petróleo. El crecimiento de la economía mexicana continúa siendo balanceado. Por cierto, ayer el barril mexicano se vendió a 37.50 dólares.
Y como, según ella, todo va de maravilla y vamos por el camino correcto, de nueva cuenta recortó su estimación de crecimiento económico para el año (tal cual hizo en reiteradas ocasiones, a lo largo de 2013 y 2014). Así, del rango de entre 3.2 y 4.2 por ciento, ahora la bola de cristal lo reduce a entre 2 y 2.8 por ciento por ciento, y descontando, pues aún faltan dos trimestres (léase dos potenciales recortes).
Lo maravilloso de todo esto es que a pesar la sacudida que se registra, de los crueles números que la realidad impone, sale el subsecretario Aportela (el ministro del -d- año ni se asoma por las conferencias) a presumir que ¡la economía crece más!.
Las rebanadas del pastel
Quienes sí ubican en su exacta dimensión a Leonel Luna, ex delegado en Alvaro Obregón y flamante asambleísta del Distrito Federal, son los vecinos de la demarcación que un día sí y el siguiente también denuncian las corruptelas de este negro personaje perredista, quien, entre otras gracias, se dedicó a vender permisos para la construcción de enormes condominios en zonas residenciales donde estaba prohibido, lo que ha provocado un caos habitacional y vial en la de por sí complicada demarcación. Por ello, y ante la sordera de Miguel Mancera, de nueva cuenta los vecinos se manifestarán por la mañana (de 7:30 a 9 horas en el cruce de Avenida Toluca y Desierto de los Leones) y la tarde de este viernes (de 18 a 19:30 horas en Desierto de los Leones y Periférico), aunque en ningún momento cerrarán vialidades. Urge que se atienda esta explosiva situación, de tal suerte que el Gobierno del DF no puede seguir fingiendo demencia.
Twitter: @cafevega

No hay comentarios:

Publicar un comentario