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miércoles, 5 de enero de 2011

Se deben investigar a fondo los malos manejos en Luz y Fuerza, exige el SME


Se conoce sólo una mínima parte de las irregularidades, afirma

Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Miércoles 5 de enero de 2011, p. 8

Desde 2000 el “desaseo” en el manejo de los recursos públicos en que incurrieron los directivos de Luz y Fuerza del Centro (LFC) llevó a subejercicios y sobrejercicios de miles de millones de pesos, señaló Martín Esparza Flores, secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), quien se pronunció porque Jorge Gutiérrez Vera, el último director de la extinta paraestatal, sea “citado a rendir cuentas”.

Indicó en entrevista que “los malos manejos que se están reportando son una parte muy pequeña de los quebrantos realizados, son la punta de un iceberg, prácticamente no son nada, y hay responsables, entre ellos Jorge Gutiérrez Vera, la subdirección de LFC y también el órgano interno de control. Hay más de 120 auditorías pendientes de resolverse, subejercicios por más de 5 mil millones de pesos en los últimos cuatro años y sobrejercicios por más de 8 mil millones de pesos desde 2000, y todos estos fueron malos manejos”.

Detalló que el Congreso de la Unión etiquetó dinero para obras que no se ejecutaron. Hay contratos con General Electric para la compra de 14 plantas de generación de energía eléctrica con un costo de 5 mil millones de dólares, y varias de ellas no funcionaron, tienen defectos”.

Martín Esparza insistió en que todas estas situaciones deben aclararse y que el liquidador de LFC, el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes “tendrá que presentarse a comparecer la próxima semana ante la Comisión Permanente, porque a la fecha no han informado sobre el patrimonio del organismo público descentralizado. Se tiene que saber a cuánto equivalen los activos de la infraestructura; cuántos adeudos hay por cobrar con organismos operadores de agua, con municipios, los contratos con proveedores y el presupuesto que no ejercieron en 2009 (de octubre a diciembre), entre otros muchos asuntos”.

Apuntó que pese a los “desaseos” financieros LFC era viable económicamente, dado que “facturaba 55 mil millones de pesos al año”, además de que recibía transferencias gubernamentales y descartó que la carga fueran los trabajadores.

“El problema financiero de la empresa no eran los trabajadores, pues la nómina anual para los 44 mil 300 trabajadores era de 7 mil 800 millones de pesos, y LFC facturaba 55 mil millones de pesos al año por pagos y venta de electricidad, no debería haber estado mal, y a eso se suman las transferencias que dicen eran por 42 mil millones. Entonces había un ejercicio de más de 90 mil millones de pesos por año”.

Esparza subrayó que no obstante los “quebrantos” LFC era un empresa “autosuficiente gracias a los pagos de los usuarios, eso alcanza para pagar nómina y hacer obras de infraestructura que se requieren, el problema era la administración por parte del gobierno”, y ante esto refirió que es posible financiar una nueva estructura que otorgue energía eléctrica al centro del país.

Dijo que el gremio insistirá en que se “restablezca la legalidad y nos regresen nuestra fuente de trabajo”, porque “hay cómo financiar una nueva estructura”.

La PF impidió a auditores conocer el verdadero estado financiero de LFC


Denuncian diputados maniobras de las autoridades para ocultar información clave

En su momento, electricistas atribuyeron la crisis a la falta de pago de empresas y del gobierno

Enrique Méndez

Periódico La Jornada
Miércoles 5 de enero de 2011, p. 8

El estado financiero de Luz y Fuerza del Centro, al momento de que el presidente Felipe Calderón decretó su extinción, ya no podrá conocerse, debido a que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) no pudo concluir las auditorías que realizaba a la empresa.

Debido a que la Policía Federal impidió a los auditores el ingreso al edificio de la compañía, y a que se sustrajeron bienes, archivos y unidades de disco duro de las computadoras, “no hubo manera física de concluir la revisión de la cuenta pública 2008 a Luz y Fuerza”, expuso la presidenta de la Comisión de Vigilancia, Esthela Damián (PRD).

Incluso, en el reporte presentado a la Cámara de Diputados el año pasado sobre la cuenta 2008, la ASF detalló que cualquier tipo de observaciones o conclusiones que pudiera haber hecho sobre Luz y Fuerza del Centro “no son aplicables a un organismo descentralizado extinto”.

En entrevista, la legisladora del Partido de la Revolución Democrática (PRD) refirió que el documento entregado a la Comisión de Vigilancia señala como no concluida la intervención del órgano fiscalizador en Luz y Fuerza.

“El último ejercicio fiscal en que se iniciaron auditorías fue justo en 2009, para la Cuenta Pública de 2008. Y en 2010, lo que nos informaron en la Auditoría Superior fue que la Cuenta Pública que correspondía a Luz y Fuerza, ya no se pudo concluir porque se liquidó la compañía”, refirió.

Damián Peralta recordó que cuando la Policía Federal ocupó las oficinas centrales de la paraestatal, en la ciudad de México, “hubo un momento de conflicto, porque no se permitía el acceso, y cuando llegaron los auditores nadie les entregó la información y simplemente no había ningún responsable con el que desahogar la auditoría”.

Explicó que se presentó a la Comisión de Vigilancia un análisis “bastante generoso con los números” de cierre de la empresa por parte del gobierno federal, que realizó un despacho externo, pero que posteriormente el secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza, entregó un análisis en el que se documenta que la crisis en Luz y Fuerza no era atribuible a los trabajadores.

“En las gráficas se detallaba que el desfalco en Luz y Fuerza no se debía a mal manejo de recursos por parte del sindicato, sino a la falta de pago de empresas y del gobierno federal” en sus consumos de energía eléctrica.

No obstante, la Cámara de Diputados no podrá encontrar la verdad histórica sobre el estado económico en que se encontraba la extinta compañía, debido a que la ASF sólo está facultada para realizar investigaciones sobre el ejercicio del presupuesto del año anterior al ejercicio en que las inicia.

“Lo único que podemos hacer como Comisión de Vigilancia es, y lo tenemos pendiente, las preguntas que le vamos a hacer al titular del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), Luis Miguel Álvarez Alonso, para que explique el uso y destino que se dio a los bienes que eran de Luz y Fuerza”, expresó.

Asimismo, resaltó que los probables casos de corrupción en la extinta empresa no pueden atribuirse sólo a ex funcionarios de confianza o a trabajadores de base.

“La corrupción es un problema de cultura en México, no excluye a basificados y no sindicalizados, ni a la izquierda de México. No se hace un cálculo de pérdidas como país. Y la impunidad prevalece porque no se castiga y la osadía de robar se replica, porque no pasa nada”, lamentó.

jueves, 15 de julio de 2010

Cayetano Cabrera, en riesgo de infarto, luego de 81 días en huelga de hambre


El secretario del Trabajo no entiende que nuestra lucha es en nombre de 44 mil electricistas, dice

Patricia Muñoz Ríos

Periódico La Jornada
Jueves 15 de julio de 2010, p. 12

El ingeniero Cayetano Cabrera Esteva en huelga de hambre en el campamento del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) desde hace 81 días, ya entró en una fase en la que “está en riesgo de un infarto”, y le puede sobrevenir un paro cardiaco en cualquier momento, señaló ayer el doctor Alfredo Verdiguel.
Tal advertencia fue hecha del conocimiento del propio trabajador, que entrevistado en el catre donde se encuentra recostado en este campamento, señaló que si fallece, su muerte “será responsabilidad del presidente Felipe Calderón que llevó a los trabajadores del SME a esta situación extrema, en la lucha por recuperar nuestro trabajo”.
Cabrera Esteva se encontraba muy agitado al responder las preguntas que le realizaba algunos reporteros la mañana de ayer y refirió que esto se debía a que en un noticiero radiofónico el secretario del Trabajo, Javier Lozano, le había ofrecido un empleo en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para que levantara la huelga de hambre iniciada el pasado 25 de abril. “Le respondí que la mía no es una lucha personal, que somos 44 mil los que necesitamos el empleo”.
Solamente inconsciente me levantarán, sostuvo Cabrera Esteva, quien junto con Miguel Ángel Ibarra (con 77 días en ayuno), son los dos trabajadores que más tiempo han aguantado en el campamento en el Zócalo.
El médico Verdiguel indicó que Cabrera Esteva presenta taquicardias, ya que su corazón trabaja muy rápido, al no tener la glucosa necesaria. Según el facultativo su estado es de riesgo de un infarto o un paro cardio-respiratorio, porque tampoco tiene oxigenación suficiente. Por eso fue canalizado con suero mixto (glucosa, sodio y vitamina, y le pusieron oxígeno; sin embargo, ya se les acabó. Según el pronóstico en cualquier momento puede perder la conciencia, por lo que están preparados para trasladarlo de inmediato a un hospital.
El ingeniero, quien tenía una antigüedad de cinco años en Luz y Fuerza del Centro y trabajaba en el diseño de estaciones y subestaciones, explicó que se molestó y sobresaltó por el planteamiento que le hizo Lozano, porque demuestra que “no ha entendido que no estamos aquí por nuestros intereses personales, que lo que hacemos es por una lucha porque se restablezca la legalidad, porque se pare la injusticia cometida contra los trabajadores del SME, porque nos devuelvan el trabajo a los que nos despidieron.”
Cabrera Esteva, quien tiene 46 años de edad y 10 años como profesor de la Escuela Superior de Ingeniería Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional, reiteró que no aceptará retirarse de la huelga de hambre hasta que les reconozcan la figura del patrón sustituto en la CFE.

martes, 25 de mayo de 2010

Se deteriora la salud de los ayunantes del SME ante la indiferencia de autoridades


Cumple 30 días la protesta y 17 de ellos han tenido que ser hospitalizados de urgencia


Martín Esparza, secretario general del SME, visitó a los trabajadores en huelga de hambre en el Zócalo capitalino poco antes de encabezar una conferencia de prensa Foto Cristina Rodríguez

Patricia Muñoz Ríos

Periódico La Jornada
Martes 25 de mayo de 2010, p. 16

La huelga de hambre de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en el Zócalo capitalino cumplió ayer 30 días sin que alguna autoridad federal se haya acercado a negociar el levantamiento de la protesta. Incluso ayer dos ayunantes tuvieron que ser trasladados a servicios de urgencias del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por dolor abdominal agudo, con lo que ya suman 17 los trabajadores que han tenido que ser hospitalizados.
De igual forma, cerca de 40 integrantes del SME se extrajeron sangre frente a la Secretaría de Energía y con el plasma hicieron pintas en la fachada y paredes de vidrio de la dependencia, además de que elaboraron mantas de protesta, en las que se leía “Con sangre defendemos la huelga de hambre”, “Kesell y Calderón, no oculten la información”.

A las oficinas centrales de esta secretaría, ubicadas en Insurgentes Sur y Eje 5, llegaron desde temprano los trabajadores y uno a uno se fueron sacando sangre con jeringa, apoyados por enfermeras que en poco tiempo acumularon decenas de tubos llenos del fluido, el cual usaron para pintar una esvástica al lado del nombre de la titular de la dependencia en la misma fachada del edificio. Incluso en una de las mantas pintaron con sangre el escudo del SME.

Cuando realizaban las pintas llegaron decenas de policías capitalinos que formaron una valla humana frente al acceso principal de la Secretaría de Energía, lo que generó roces con los trabajadores que fueron movidos por la fuerza y les impidieron hacer más pintas. Sin embargo, los electricistas organizaron un mitin en ese lugar. En los discursos denunciaron que la “cerrazón del gobierno y la ceguera de las instancias de justicia del país” los han orillado a estas acciones extremas por recuperar su fuente de trabajo.

En tanto, en el Zócalo la situación no era menos difícil, pues alrededor del mediodía dos trabajadores fueron trasladados a urgencias del Seguro Social. Se trata de Celestino Ovando Salvador y Víctor Téllez Martínez, el primero por un diagnóstico preliminar de íleo paralítico, que consiste en una obstrucción intestinal no mecánica, y el segundo por dolor abdominal agudo relacionado con gastritis ulcerosa.

Al respecto, el doctor Alfredo Verdigued explicó que 17 trabajadores ya fueron hospitalizados y quedan 63 en huelga de hambre en este campamento. Dijo que ante el prolongado ayuno de los trabajadores, en el que algunos llevan 28, 29 y hasta 30 días sin probar alimento sólido, sí está en peligro su vida, por lo que se ha extremado la vigilancia, ya que varios presentan hipertensión, hipoglucemia y descenso del ritmo cardiaco.

El parte de la situación de los trabajadores en huelga lo dio José Antonio Almazán, ex secretario del exterior del gremio y ex diputado federal, quien dijo que en promedio cada ayunante ha perdido 8 kilogramos de peso; sin embargo, los que primero se pusieron en ayuno han perdido entre 15 y 16 kilos.

Sostuvo que ante la prolongación del ayuno, además del apoyo de los médicos del mismo SME, se pedirá que doctores de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de las áreas de salud del Distrito Federal y la propia Cruz Roja tengan presencia permanente en el campamento.
Hizo ver que en total los trabajadores que participan en la huelga masiva suman 600 kilogramos de peso perdidos, por lo que sí están poniendo en riesgo su vida “frente a un gobierno que no ve ni escucha, ni a ellos ni a ninguno de los trabajadores de este país”.

El líder del gremio, Martín Esparza, señaló por su parte, que “sólo la Suprema Corte de Justicia de la Nación puede detener esta injusticia y lo puede hacer de inmediato, por qué los ministros no tienen porque actuar con dilación”, ya que el acto de extinción de Luz y Fuerza del Centro fue un “acuerdo político del gobierno de Calderón para privatizar un sector prioritario del país en beneficio de intereses de grandes empresas nacionales y extranjeras”, pero no fue legal y ellos lo saben.

Mientras, todavía con ánimos, los trabajadores corearon en el mitin en el Zócalo: “¡estamos aquí por convicción; huelga de hambre, solución!”