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sábado, 17 de diciembre de 2011

Infancia y sociedad


El rey está desnudo!

Andrea Bárcena

Decir la verdad es una virtud natural en los niños que, lamentablemente, tiende a perderse a través de la socialización familiar y escolar. Especialmente en nuestro país, por las prácticas coloniales de sometimiento, por miedo y por otras razones que ignoramos, los niños son educados para manejarse en lenguaje ambiguo, para decir sin decir, o de plano para callarse. ¿Será ello la explicación de por qué no salimos a la calle aunque nos pisen y nos pisen y se siga abusando contra el pueblo?

En la fábula de Hans Christian Andersen El nuevo traje del emperador hay un rey que sólo piensa en estrenar trajes que hagan brillar su apariencia. Eso lo hace víctima de dos pillos que, haciéndose pasar por sastres, le venden un traje con tela de oro que es visible para los inteligentes e invisible para los tontos. El día que el “traje” está “terminado” y para no quedar como tonto, el rey finge verlo y admirarlo. Durante el paseo del rey todos simulan ver el valioso traje hasta que un niño grita ¡el rey está desnudo!; entonces, los súbditos pierden el miedo a parecer tontos y todos gritan la verdad: ¡El rey está desnudo!

El autor quiso, tal vez, mostrar que la soberbia de un gobernante puede llevarlo a negar la verdad para sí mismo y a enredar a toda una población en el engaño y la mentira. También quiso Andersen decir con su cuento que los niños son los únicos capaces de no confundir la verdad. Se dice que los niños y los locos siempre la dicen, y es que ambos poseen una lucidez a prueba del miedo. “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”, cantó alguna vez Serrat. La verdad puede no hacernos felices, cuando desmiente nuestras ilusiones o deseos, pero es siempre una fuente de salud mental y desarrollo de la conciencia.

La indignación surge sólo si se tiene dignidad y se es capaz de enfrentar la verdad. Pero nadie puede indignarse si su dignidad ha sido aplastada. Por ello, el amor a la verdad debe ser clave para la educación ética y política de niños y jóvenes.

Necesitamos trascender esa ambigua forma de ser que nos ha acostumbrado a vivir entre máscaras, como si fueran rostros verdaderos. Para el fascismo, las falsas democracias y otras condiciones de tiranía, en que se intenta matar la verdad, Bertolt Brecht señaló cinco condiciones para defenderla: tener el valor de escribir la verdad aunque se la desfigure por doquier; la sagacidad de reconocerla; el arte de hacerla manejable como arma; el juicio para escoger a aquellos en cuyas manos resultará más eficaz y la astucia para difundirla entre muchos.

(PS. Los libros sí muerden, pero sólo si no los lees).

derechosinfancia89@gmail.com

sábado, 3 de diciembre de 2011

Infancia y sociedad



Santa Claus, un peligro para México (cuento navideño)

Andrea Bárcena


Tuve un sueño: El susto por la denuncia en su contra, en la CPI de La Haya, provocaba en Felipe Calderón un desdoblamiento de personalidad y, por unas horas, ejercía autocrítica y sentía vergüenza del dolor que ha causado a México. Entonces, para atenuar su malestar pedía a Carstens que dejara el cargo.

Le ordenaba después vestirse de Santa Claus y que se diera a la tarea de recolectar, en un gran saco, cartas de toda la alta burocracia (de directores generales para arriba, además de legisladores y jueces, empezando por los ministros de la SCJN). En cartas individuales, cada funcionario tenía que escribir una autocrítica a su desempeño, en forma amplia y honesta, además de firmar el acuerdo de no cobrar sueldo en diciembre y enero, ni aguinaldo, los cuales se aplicarían a mejores causas, para reparar algo del daño causado por su ineptitud.

Se juntaba mucho dinero, pues sólo los aguinaldos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación alcanzarían para obsequiar una computadora portátil a cientos de jóvenes estudiosos.

Finalmente, Calderón decidía que con esos recursos y el vano presupuesto del IFE para 2012, se iniciaría la creación de la Universidad Nacional de Capacitación Técnica, destinada a los ilustres ninis. También ordenaba a los altos mandos que el Ejército volviera a sus cuarteles y que el presupuesto de guerra se utilizara en programas de prevención, rehabilitación y reforestación.

Después, Calderón se iba a la Villa de Guadalupe y, de rodillas, pedía perdón a las 50 mil víctimas de su delirio bélico: a los niños, a los jóvenes, a las mujeres, a… Un soldado lo interrumpía para avisarle que Carlos Salinas y Elba Esther Gordillo estaban huyendo del país en aviones particulares. “No importa –decía–, mejor así”. Y empezaba a dar instrucciones de a montón. Ordenaba que los maestros construyeran un nuevo sindicato; que se acabaran los aumentos a la gasolina; “que la prima de mi esposa –decía con voz quebrada– y sus socios financien y construyan, en el lugar de los hechos, un monumento en memoria de los niños que se quemaron en la guardería ABC”; que renunciaran Karam y García Luna, y que la Vázquez Mota se fuera a Argentina a estudiar, y que… De pronto, un duende, que se parecía mucho a Augusto Monterroso, pasaba tocando muy fuerte unas campanas de colores, y cuando yo me desperté: ...el dinosaurio todavía estaba ahí. (Contigo, Nepomuceno.)

derechosinfancia89@gmail.com

sábado, 19 de noviembre de 2011

Infancia y Sociedad



Andrea Bárcena


La irrupción del concepto de amor como fundamento político en el discurso de AMLO, para la regeneración de la sociedad mexicana, ha dejado perplejos a muchos. Sorprende la dificultad de incluso algunos periodistas para concatenar los elementos filosóficos, éticos y políticos del discurso del candidato de la izquierda a la Presidencia.

Para el filósofo español Fernando Savater, poner la ética como objetivo de la política es, sin embargo, el cumplimiento pleno de la democracia.

Lo que pasa es que, además de la enfermedad del desamor, nuestra sociedad padece el mal de la banalidad y del desprecio por lo bondadoso y lo sensible. Estamos acostumbrados a políticos solemnes –mas no serios– que hablan con frialdad de cifras y conceptos incomprensibles con los que disfrazan ineptitudes y decisiones irracionales y abusivas contra el pueblo.

Hace muchos siglos que Aristóteles enseñaba que la virtud es la felicidad, y que consiste en darse a uno mismo cosas buenas y valiosas sin dañar a nadie. El amor al prójimo no es idea privativa de las religiones, sino de toda ética, y es quizá lo único que puede salvarnos como país y como especie.

Pero al igual que a rinocerontes de Ionesco, la piel se nos ha endurecido y no somos del todo conscientes de cuánto nos han transformado la violencia y las hostilidades que son también para todos la corrupción y la impunidad.

Por supuesto que para rescatar al país hace falta recuperar valores éticos como la honestidad y la justicia; sólo así podremos, por ejemplo, entender que sin una niñez y una juventud protegidas el futuro se destruye de antemano; que los menores son responsabilidad de todos y que el crecimiento económico nada significa si no sirve para mejorar la vida de la gente.

Creemos también con AMLO que nuestra tierra es morena como es nuestra gente y como la guadalupana, que más que propiedad de la Iglesia pertenece al pueblo mexicano, que en ella se reconoce y encuentra un símbolo nacional de buena fe.

Como aporte universal para la República Amorosa de AMLO ofrezco tres aforismos:

“Los cuervos aseguran que uno solo de ellos puede destruir los cielos; pero eso no prueba nada contra los cielos, ya que éstos significan simplemente la imposibilidad de los cuervos.” (Franz Kafka).

“Hemos de arrepentirnos no tanto de las acciones de la gente perversa como de los pasmosos silencios de la gente buena». (Martin Luther King).

“Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego.” (Gandhi)

derechosinfancia89@gmail.com

sábado, 5 de noviembre de 2011

Infancia y sociedad


AMLO y los ninis

Andrea Bárcena

¿Dónde están? ¿Cómo viven? ¿Cuáles son sus angustias? ¿Cuáles sus sueños? ¿Es posible revertir su marginalidad? Además del crimen organizado, ¿hay quien piense en ellos y les dé una oportunidad?

Son preguntas que deberían responder públicamente Calderón y sus ministros, así como el Instituto Nacional de la Juventud, el DIF, la SEP y hasta la UNAM, a través de su Seminario de Investigación en Juventud.

Porque lo único que realmente sabemos es que son jóvenes en edad de entre 15 y 29 años, sin escuela ni trabajo; sabemos que los mayores tenían 6 años cuando Salinas tomó la presidencia; que son víctimas “colaterales” de las políticas económicas de los gobiernos de Calderón, Fox, Zedillo y Salinas. Porque los ninis no surgieron de un día para otro, sino poco a poco, arrojados por la reducción paulatina de oportunidades para quienes más debiera haberlas: niños y jóvenes.

Los ninis son la prueba fehaciente de la ineptitud y la inmoralidad de gobernantes y funcionarios de 1988 a 2011, quienes se han llenado los bolsillos con un dineral de sueldos y prestaciones, a cambio de prácticamente ningún trabajo importante para la gente.

Los ninis son prueba cruda del fracaso del sistema económico, educativo y cultural, y debe bastar su existencia para hacer un alto y replantear todo en este país. Para tener una idea concreta de la dimensión de este desastre humano, diremos que estos jóvenes, por su número, pueden llenar 70 veces (sí, 70 veces) el estadio Azteca. Son multitudes.

Hasta hoy, el único presidenciable que ha hecho públicos su preocupación y su proyecto para ninis es Andrés Manuel López Obrador. Él propone un “plan de emergencia” para atender a los 7 millones de jóvenes e integrarlos a la actividad productiva y darles capacitación. A este plan, denominado Jóvenes construyendo el futuro, se destinarán 150 mil millones de pesos anuales, y tendrá una duración de dos años.

El programa para atender a 7 millones de jóvenes irá por ellos “casa por casa” para brindarles opciones. Los recursos para realizarlo saldrían, por ejemplo, de reducir 50 por ciento los salarios de la alta burocracia, que hoy cuesta 190 mil millones de pesos en la nómina del gobierno federal. Es decir, al reducir a la mitad esos abusivos salarios, habría un ahorro de unos 100 mil millones. En los próximos días, AMLO dará a conocer los detalles de este urgente programa de rescate.

Con el corazón en la mano, deseamos que López Obrador llegue a realizar este proyecto para la juventud víctima del neoliberalismo, así como muchos otros programas para el desarrollo humano, que es lo que realmente importa.

derechosinfancia89@gmail.com