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jueves, 9 de febrero de 2012

Ciudad Perdida



Iztapalapa en riesgo

Dos proyectos antagónicos

Valencia ¿candidato?

Miguel Ángel Velázquez


Iztapalapa es algo más que una de las 16 delegaciones que componen el DF; es más, incluso, que el millón 600 mil votantes que allí habitan, porque es, ahora, en este momento, la única opción de que el proyecto de izquierda que empezó a gobernar hace tres años, continúe.

Pero el asunto es grave. Desde hace algunos días el rumor de que el conflicto electoral para definir a quien sucederá a Clara Brugada ha llegado en varias ocasiones a la violencia, aumenta constantemente, y es que por más que se trate de vender a la opinión pública la idea de que Jesús Valencia es un candidato de unidad, a la sola mención del personaje saltan objeciones serias que lo miran como una imposición de Marcelo Ebrard y no como el candidato inevitable.

Para este fin de semana, cuando desde el consejo perredista se le ponga nombre a cada uno de los puestos de elección que estarán en juego a la mitad del año, todo estará limpio y planchadito, y Valencia, según se cuenta, habría sido electo como candidato sin mayor tropiezo, pero los grupos de la izquierda tradicional, por decirlo de algún modo, han decidido impulsar a Martí Batres como su candidato a la delegación más poblada de la ciudad, para evitar que se pierda el proyecto que hoy encabeza Clara Brugada en aquella demarcación.

Jesús Valencia ha sido, cuando menos en los tres últimos años, uno de los operadores de Marcelo Ebrard, y en el ámbito de quienes apoyan a Batres se rechaza la posibilidad de que este operador pudiera ser capaz de llevar a buen puerto algún plan de trabajo de izquierda, y lo sienten, además, imposibilitado para gobernar la delegación.

Pero más, en ese círculo, el de la izquierda, se advierte que existe la idea de ir marginando, cada vez más, a quienes no comulguen con la socialdemocracia, que parece la ideología con la que se busca gobernar en adelante y abiertamente, con lo que el PRD ya no tendría graves diferencias de proyecto ni con el PAN ni con el PRI.

Hasta ahora la jefatura delegacional parece haber tenido resultados exitosos. Clara Brugada, en una encuesta realizada en diciembre, se hallaba como la tercera opción más importante para el PRD como posible candidata a la jefatura de Gobierno –decidió no competir–, y pese a que junto con Batres y otros miembros de la izquierda formaron un bloque, no se considera que el ex secretario de Desarrollo Social sea parte de su equipo, por lo que la postulación de éste no se puede calificar de herencia política, pero sí habla de la continuidad en el trabajo que hasta ahora a realizado.

Es necesario recordar que Brugada llegó a la jefatura delegacional gracias a un movimiento político que encabezó Andrés Manuel López Obrador, y que rompió con el cacicazgo que allí había mantenido la familia Arce, ligada a Nueva Izquierda, cuya fórmula fue muy sencilla: dejar que la gente se expresara.

Hoy, a partir de la candidatura de Jesús Valencia, se pretende hacer a un lado la opinión de los militantes de Iztapalapa, para imponerlo desde un acuerdo que tendría el riesgo de convulsionar no sólo la elección, sino toda la delegación. Por eso Iztapalapa resulta algo más que una simple elección interna del PRD, y por eso mismo se debería pensar en dejar que en aquel lugar se diera paso a una forma de selección que permitiera la opinión de la militancia en aquella demarcación. De otra forma los peligros se acentuarán.

No obstante, es muy probable que hoy, o durante los próximos días, siempre antes del fin de semana, Aleida Álvarez, candidata de René Bejarano a esa delegación, “decline” en favor de Valencia, o mejor dicho, sea negociada por el mismo perversor, después de convencerla de que ella puede ser la próxima presidenta del PRD en el Distrito Federal, y si eso es cierto, Iztapalapa quedará en manos de Valencia y se habrá hundido el último clavo en la tumba de la izquierda en el DF. ¿Habrá quién los salve?

De pasadita

De otra forma, y en otra delegación, en GAM las cosas no parecen tan difíciles. Según se dice, Nora Arias tiene los apoyos suficientes para conseguir la jefatura delegacional, y Víctor Hugo Lobo, el actual delegado, irá a la competencia abierta por un escaño en el Senado, aunque hay, aún hora, quienes lo ponen en duda.

ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com

jueves, 5 de enero de 2012

Ciudad Perdida


GDF: el frío también quema

En puerta, conflicto por sucesión

Nueva derrota de Ebrard

Miguel Ángel Velázquez

La mañana de ayer, los corredores del Antiguo Palacio del Ayuntamiento amanecieron con un frío más intenso del que el medio ambiente nos hacía sentir: el frío político.

En el equipo más cercano a Marcelo Ebrard, la división que se manifestó desde hace buen rato respecto de quién debería ser el sucesor del jefe de Gobierno puso a algunos de muy buen humor, y a otros los golpeó de fea manera, pero en cualquier caso nadie se atrevía a contradecir el fondo del conflicto: Marcelo Ebrard perdió.

Los estados de ánimo se debían a una serie de reuniones que sostuvo Ebrard entre la tarde y la noche del mismo martes con la presidenta de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Alejandra Barrales; con el secretario de Educación, Mario Delgado, y con el procurador de Justicia, Miguel Ángel Mancera, lo que dejó como resultado un conflicto como el que llevó a la pantalla grande a finales de los años 70 el cineasta Robert Benton, y protagonizó Meryl Streep y Dustin Hoffman, donde dos que en algún momento vivieron sobre un mismo eje, terminan compitiendo por lo que más quieren en la vida. Se tituló Kramer contra Kramer.

Según estas previsiones, Mario Delgado, en congruencia con sus recientes declaraciones, abandonará la contienda por considerar que el método elegido para la competencia: la encuesta, no deja espacio para permitir que la población conozca de fondo la propuesta y los proyectos de quienes aspiran a suceder a Ebrard, y en ese sentido los ciudadanos irían casi a ciegas a escoger a un candidato o candidata incapaz de cumplir con las tareas que exige una ciudad como la capital de México.

Para Delgado, que esta mañana ofrecerá una conferencia de prensa para precisar los términos de su decisión, resulta inaceptable que la izquierda, que ha criticado una y otra vez la construcción de candidatos por popularidad como productos milagro, acepte ahora renunciar a sus más caros principios y encuentre en las encuestas –en el caso de la contienda por el Gobierno del Distrito Federal– a un representante que no podrá encarar a sus contrincantes con sus proyectos y programas, y que éstos sean medidos por los requerimientos de la sociedad. El más popular puede ser Peña Nieto; el menos indicado para gobernar, también, podría decirse.

Esa decisión, a simple vista, derrotaría a Marcelo Ebrard, que si bien juega con las dos cartas, es decir, con Barrales y con Mancera, implica que el hombre a quien todos conocían como su delfín se baje del escenario de la contienda, y él, Marcelo, se quede sin su principal candidato.

Pero todo hace suponer que en esta jugada hay mucho mar de fondo que requiere despejar algunas incógnitas que no quedan claras. Por ejemplo, ¿por qué sacó a Delgado de la Secretaría de Finanzas, donde se movía como pez en el agua, y lo mandó a una dependencia que en el Distrito Federal no es más que una entelequia, y con ese movimiento lo señaló como su preferido, cuando una noche antes había pedido tranquilidad a los aspirantes?

Esa ventaja que supuestamente dio a Delgado lo marcó, a Mario, durante todo el proceso, y el secretario de Educación tuvo que pagar todas las facturas políticas que impone ser el candidato del propio Ebrard, entre ellas el rechazo de buena parte del PRD, que se niega a aceptar las imposiciones de la administración central y nunca ha dejado intervenir al jefe de Gobierno de lleno en el organismo.

Y pese a todo, hay quien asegura que la mano que mueve las fichas en el tablero de la contienda no es precisamente Marcelo Ebrard, sino Manuel Camacho, que el mismo martes por la noche ya decía que sería este jueves cuando quedaría definida la lista de quienes buscan la jefatura de Gobierno.

En fin, según lo visto, Marcelo Ebrard vuelve a fracasar en el juego político. No es nada más que pierda a su candidato, más bien, pierde la autoridad política que un hombre metido en esos menesteres requiere para crecer. O ¿será que cada uno de los movimientos estuvo fríamente calculado? Ya veremos.

De pasadita

Y ya que estamos en eso del recuento de los daños, déjenos decirle que en el PRI, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien juraba y perjuraba que Beatriz Paredes no sería la candidata del PRI, a menos que a él le dieran algo, como la presidencia del partido en el Distrito Federal, fue aplastado, o cuando menos lo echaron de las posiciones de decisión de ese instituto político. Por el momento se queda sin nada, sin candidata, inclusive, a menos que tenga en mente una venganza feroz. ¿Será?

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martes, 3 de enero de 2012

Ciudad Perdida



Semana de definiciones en el gabinete

Los dos que se van

La mano que mece el proceso interno

Miguel Ángel Velázquez


Aunque aún no sabe si lo suyo será renuncia o simplemente optará por una licencia al cargo, el procurador de Justicia del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, tiene claro que será al final de esta semana cuando decida su futuro inmediato. Lo mismo hará el secretario de Educación, Mario Delgado.

Y es que al principio de la semana que viene deberán estar definidos los nombres de quienes en verdad buscan la candidatura a la jefatura de Gobierno del DF. Mañana mismo, Martí Batres se registrará como precandidato para enlistarse en la encuesta que definirá al que compita para suceder a Marcelo Ebrard, y para el sábado prepara una reunión con los intelectuales que respaldan su aspiración.

Cabe destacar, en los preparativos de la contienda, que es muy posible que Joel Ortega impugne las formas que adoptó el PRD para hallar a su candidato, e incluso podría ser que se niegue a registrarse, debido a las irregularidades y los favoritismos que, según explica, han marcado el proceso interno en el sol azteca.

Los tiempos se acaban y las negociaciones se cierran. En esta semana deberá definirse quiénes son los que contenderán en la encuesta, y hasta ahora –sólo quedan dos días para iniciar el registro, que concluirá el 8 de enero– ninguno de los mencionados quiere quedarse fuera.

Y mientras abundan los aspirantes y en las diferentes tribus velan armas, lo que no se ve, en serio, es la mano de Marcelo Ebrard, en quien está la decisión para organizar, en todos los sentidos, una de las elecciones más trascendentales, dado que la izquierda podría perder una serie de posiciones que presagiarían su salida del gobierno central.

Pero eso no es lo peor. Lo malo es que, según se cuenta, quien está al mando de las operaciones políticas en el DF es Manuel Camacho, que supuestamente ya desistió de la locura de contender por la jefatura de Gobierno, pero en venganza ha impuesto las formas para la contienda interna en el Partido de la Revolución Democrática local.

De cualquier forma, por lo pronto, seguramente debido a los tiempos, no parece muy claro por qué los que la buscan quieren ir por esa candidatura, es decir, qué es lo que hay que componer en el DF, qué es lo que está mal, cuáles son los renglones torcidos que deberá enderezar el que pudiera llegar. No sabemos, y parece urgente tener un diagnóstico serio y profundo de lo que ellos ven mal en la ciudad.

Hablar de continuidad permite abrir espacios de duda a los electores que no ven con agrado muchas de las obras y de las decisiones por las que optó el gobierno central, pero sobre todo la crítica que desde la izquierda se ha levantado en contra del gobierno de Marcelo Ebrard, que al final de su mandato viró el rumbo e hizo dudar de la filosofía que inspira su gobierno.

Por eso, será muy importante que los aspirantes a la candidatura perfilen la posibilidad de su gobierno con el análisis de lo que se tiene, de lo que hace falta y, principalmente, de lo que hay que componer, porque acciones como la construcción de la supervía o la represión a los trabajadores de Mexicana de Aviación, junto con el actual problema de la basura, son, dirían algunos, puntos negativos que cuentan a la hora de hacer las cuentas del gobierno que concluye.

Ya los veremos, sobre todo a los que aún se manejan con la fidelidad a que obliga ser parte del gabinete, libres de esa atadura y listos a ofrecer a la ciudadanía algo más que una fotografía o un espot, para convencerlos de que el camino de la izquierda en la ciudad aún no se agota.

De pasadita

Más que el problema de la basura, que cada día está más fuera del control del Gobierno del DF y amenaza con romper todos los controles, en los corredores del edificio donde despacha Marcelo Ebrard se empieza a abrir una nueva y peligrosa preocupación: ¿cuál es la deuda, cuánto debe la admnistración actual? Se requieren respuestas inmediatas antes de que la sorpresa contamine la elección. Ojo con eso.

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jueves, 1 de diciembre de 2011

Ciudad Perdida


¿Reconciliación en el perredismo?

El veneno y el antídoto

De nuevo agua y aceite

Miguel Ángel Velázquez

Odios más, amores menos, el acto perredista que parece haber unido a las dos alas más opuestas del PRD es, se quiera o no, un acto casi suicida de Andrés Manuel López Obrador frente a los mercenarios chuchos.

López Obrador no camina a ciegas por ese filo de la navaja, ni mucho menos borró de la memoria reciente, fresca, que uno de los hechos encabezados por el chuchismo se realizaron en su contra. Bueno, cuando menos eso creemos.

Y no se trata de agravios verbales que muchas veces el tiempo mata, sino de metas diferentes, de caminos contrarios que no pueden unir las voluntades ni los intereses políticos. Son idiomas diferentes que impiden entendimientos. Son, para decirlo de una vez, planos contrarios desde donde se mira al país, y no tienen punto de convergencia.

¿Quién aceptó qué? Lo que mucha gente espera, la gran mayoría dentro y fuera del PRD, pero militantes de la izquierda, es que de ninguna manera López Obrador haya aceptado las condiciones de la socialdemocracia (la izquierda de la derecha) como fundamento de su proyecto para llegar a la Presidencia de la República.

También se tiene confianza en que López Obrador esté cierto de que para el chuchismo es muy fácil prometer el apoyo, y los muy pocos votos que le quedan, para una causa, y definir al final en favor del PRI, como hicieron recientemente en la elección del estado de México.

Es decir, la gente supone que si AMLO se echó a esos alacranes sobre la espalda, que seguro lo habrán de picar, es porque ya tiene a la mano el antídoto para el veneno; caso contrario sería, como dijimos antes, un suicidio.

Buscar la unidad no es malo, por ningún motivo, pero se deben juntar los iguales y en este caso no existen; por el contrario, como en su momento Marcelo Ebrard tuvo, y acaso tiene que cargar con el desprestigio de Nueva Izquierda, López Obrador tendría que llevar durante la campaña el fardo de esa tribu nefanda para una izquierda en búsqueda de justicia, en todos sentidos.

Si bien el tabasqueño tendrá, con toda seguridad, la comprensión de muchos militantes, también deberá enfrentar el reclamo de buena cantidad de gente que desde hace mucho exige la ruptura con quienes una y otra vez caminaron por el rumbo de sus conveniencias y olvidaron los intereses de una población cada vez más desprotegida por el poder.

Entonces, el asunto de la unidad, sea como sea, ya está hecho. Retozan en el mismo recipiente el agua y el aceite, pero sin revolturas, cada uno por su lado. Es a todas luces un acuerdo de corto plazo, de aquí al final de la elección presidencial; después, sea cual sea el resultado, se requerirá una profunda revisión de las causas de la izquierda para que la población en general no caiga en el engaño.

Ir a las urnas con la confianza de que el progresismo, es decir, la socialdemocracia recargada, velará por un destino más justo para toda la población es una falacia, y por eso, de cara a la gente, se tiene que explicar qué tanta derecha hay en ese proyecto y preguntarse entonces, como ahora: ¿dónde está la izquierda?

Por cierto, en la reunión de reconciliación hubo un colado, y dicen que todos, hasta Marcelo Ebrard, le hicieron el fuchi. Jesús Ortega no estaba invitado, se dice por todas partes, pero al final lo sentaron en la mesa de paz y amor. ¡Quiúbole!

De pasadita

Obdulio Ávila, que encabezaba al PAN en la ciudad, fue renunciado del cargo no porque se requiriera su presencia en alguna otra área del gobierno federal, sino porque Felipe Calderón pretende que su parienta, Mariana Gómez del Campo, sea la candidata a la jefatura de Gobierno, y Obdulio, dicen algunos, no estaba de acuerdo con la imposición.

De todas formas, como se ven las cosas, cualquiera de los panistas que pretenda el cargo es un enemigo de la ciudad, como ha sido el propio Felipe Calderón. Luege, Cuevas, Sodi o Mariana, quien sea es peor.

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martes, 29 de noviembre de 2011

Ciudad Perdida


La alcancía Teletón

Incongruencias de una donación

Cosa de los tiempos políticos

Miguel Ángel Velázquez

Al mediodía del sábado pasado, en uno de los cruceros de las calles de esta ciudad, una mujer joven, de uniforme amarillo, sobresalía de entre la parvada que aparece, cada que el semáforo se enciende en rojo, ofreciendo cualquier cosa, desde limpiar el parabrisas hasta cigarros, de uno por uno. La mujer iba de ventanilla en ventanilla de los autos frenados, y en las nueve visitas que contamos no logró recabar ni un peso.

Llevaba la cara un tanto descompuesta, desesperada, seguramente por la frustración. El bote que llevaba en la mano derecha parecía ligero, muy ligero, como si no tuviera nada adentro, y estaba revestido por el logotipo del Teletón. Nadie en ese lugar, en aquella fila, quiso poner su dinero en la alcancía, es decir, ninguno supuso que era bueno que una de las empresas más ricas del país usara sus recursos para los fines “filantrópicos” de la televisora que organiza el llamado Teletón.

El lugar donde se estableció el centro de rehabilitación de Televisa está en Iztapalapa, en un predio que supuestamente está en litigio. Las autoridades del GDF, que cuando menos en materia jurídica no han fallado, aseguran que el pleito por el terreno no prosperará porque los papeles que dan como dueño del predio a un particular son apócrifos.

Es muy probable que eso sea cierto y que el pleito no llegue a ninguna parte, pero lo real es que lo que debería ser materia de análisis es el regalo que dio la administración de Marcelo Ebrard a la televisora. Ya sabemos aquel cuento de que el gobierno no tiene dinero para construir un centro como el que logró Televisa, pero la televisora sí tiene el dinero suficiente para hacer ése y muchos otros más. Entonces, si lo que el GDF requiere son fondos para ayudar a quien lo necesita, y la televisora es tan rica, ¿para qué se le dona un terreno que a buen precio podría ser utilizado para compensar el déficit que trae la admnistracion? ¿No era mejor venderlo?

A fin de cuentas parece que las magnánimas obras sirven para evitar que algunos grandes empresarios no paguen al gobierno los impuestos que requiere para hacer, entre otras cosas, hospitales de rehabilitación como el que se inauguró hace unos días, y desde luego también sirven para que la empresa se publicite aún más. Todo esto lo saben las autoridades, pero los tiempos políticos cubren muchas veces con capas de neblina esos actos que de otra manera no deberían existir. Ni modo.

De pasadita

El fin de semana anterior ocurrieron dos hechos que deberían llamar la antención. El primero fue el viernes por la noche, en el hotel preferido del jefe de Gobierno de la ciudad. Ahí se reunió el propio Ebrard con los más conspicuos representantes de sus intereses en el PRD; hubo discursos muy importantes (ya hablaremos de eso), pero llamó la atención que de los posibles para obtener la candidatura para el gobierno de la ciudad, el único orador fuera Mario Delgado. También hizo uso de la palabra Armado Quintero, pero él no ha dicho si está dentro de la competencia.

Allí, en la reunión, Ebrard hizo el clásico llamado a la unidad en torno a Andrés Manuel López Obrador, y pidió el apoyo de todos los presentes para la gira que emprenderá el tabasqueño por el Distrito Federal.

Luego, el sábado, los de la planilla 22, que juegan con Ebrard dentro del PRD, tuvieron otra importante reunión para dejar en claro que ya es el momento de depurar la lista de aspirantes y lanzar la muy posible encuesta que decida quién será el que busque suceder a Ebrard. Parece que hubo acuerdo, así que las cosas se empiezan a clarificar, aunque por el momento todo esté oscuro. Ya veremos.

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jueves, 17 de noviembre de 2011

Ciudad Perdida


La encuesta de las izquierdas

Ahora, a limpiar el PRD

El futuro de Marcelo

Miguel Ángel Velázquez

Los resultados de la encuesta que nos dieron a conocer Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, que definió al candidato de las izquierdas” para la Presidencia de la República, no son, de ninguna manera, el retrato caprichoso del momento que pudiera reflejar el ánimo cambiante, por ello mismo, de la medición. No. Es, no cabe duda, el reflejo fiel del trabajo que López Obrador ha ido levantando, pueblo por pueblo, año tras año para construir una conciencia colectiva que, más allá de las despensas o los cincuenta pesos por voto, defienda, sin titubeos, la necesidad del cambio.

Por vez primera una contienda de este tipo transcurre, cuando menos en el PRD, sin insultos ni trácalas, sin la toma de alguna oficina del partido y sin escándalo. Hay, sí, un ganador y un perdedor, pero hay algo mucho más importante: la unidad que promete dar una batalla ejemplar en la carrera por la Presidencia.

Y, tal vez, un cambio en el PRD que arrebate de las manos de quienes lo han hecho una porquería, para convertirlo en el organismo, en la institución partidista que reclama buena parte de la sociedad, cansada de las alianzas y los arreglos que nunca la benefician.

Decimos que tal vez porque nadie puede asegurar qué va a pasar con el grupo hoy dominante en ese partido: los chuchos. Ni López Obrador ni ningún candidato puede ir al triunfo electoral si tiene en contra a la dirección del partido que lo postula, o más claro, si son sus enemigos.

Dado que entre Nueva Izquierda y López Obrador hay una historia de cochupos y traiciones en contra del tabasqueño, lo primordial será, que no quepa duda, el cambio en la dirección de ese partido. Dormir con el enemigo es un suicidio, y de nada servirá la entereza de la gente si desde la cúpula partidista se dinamitan los esfuerzos del candidato. El anuncio de Ebrard y López Obrador da por muerto el chuchinero, cierra la etapa más vergonzosa de ese organismo y promete una reconstrucción en la que no caben quienes hoy dirigen al PRD.

Esa tarea parece ahora destinada a Marcelo Ebrard. El jefe de Gobierno ha dicho que no buscará ningún puesto de elección popular, lo que de ninguna manera quiere decir que se alejará del quehacer político. Por el contrario, sus tareas se multiplicarán.

La pregunta es: después de diciembre de 2012, ¿hacia dónde? La respuesta está en las necesidades a que obliga la política en general, y la partidista en particular. El PRD debe ser sometido a una limpieza profunda y a una recomposición que le permita convertirse en una alternativa real para la sociedad, y no en el adefesio al que lo tiene sometido Nueva Izquierda.

Entonces, para esas fechas, Ebrard deberá tener en las manos las riendas del PRD, y para eso primero debe pavimentar el camino a López Obrador, vereda que seguramente, dentro de algún tiempo, él recorrerá. En otras palabras, la seguridad que él le ofrezca al candidato a la Presidencia será la misma que él tenga en el futuro. De ahí que seguir cargando con los fracasos de Manuel Camacho, y las trácalas de los chuchos, sería tanto como preparar su propio cadalso.

Por ello, además de la muy difícil tarea de gobernar la ciudad, Ebrard parece tener frente a sí una serie de labores que más allá del momento deberán tejer su propio destino político. La decisión de proponer a quien lo suceda en el cargo, que como todos lo entendieron está en sus manos, es el paso que modelará, lejos de los intereses tribales y del lustre de personajes ajenos al interés público, la posible nueva forma de hacer política que busca establecer Marcelo, así que, como muchos dicen, lo mejor que le pudo haber pasado a Marcelo ya sucedió.

De pasadita

Eso del progresismo, hijo bastardo de la social democracia, no es mas que una idea sin fondo. El progresismo tiene que ver con ese tipo de progreso que avanza por sobre todo, avasallándolo todo, y esa no es izquierda, sólo es un disfraz.

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jueves, 10 de noviembre de 2011

Ciudad Perdida



La sucesión en el DF

Una decisión sin tribus

El factor Morena

Miguel Ángel Velázquez


Después del resultado que nos receten las encuestas que dirán quién será el candidato de las izquierdas” para la Presidencia de la República, quedará resuelto el tema de la sucesión en el Distrito Federal.

Es relevante señalar que para tomar esa decisión no deberán concursar las tribus, o mejor dicho, sus jefes no habrán de decidir para dónde se incline la balanza; será una definición que, según todo indica, quedará en manos de Marcelo Ebrard.

En el PRD está claro que de ninguna manera se pondrá en riesgo la elección. Más allá del espectáculo que se monte para hacer creíble la elección del candidato, el viento soplará para el lado que silbe el jefe de Gobierno de la ciudad.

Gane o pierda en la encuesta, Ebrard estará en condiciones de imponer candidato. Si pierde, porque el Distrito Federal será su refugio, el escenario desde donde podrá seguir haciendo política. Si gana, porque para Andrés Manuel López Obrador el ámbito de su quehacer rebasa los límites de la ciudad. El país en su conjunto es su prioridad.

Sólo una decisión que agrediera desde su raíz la idea que plasmó el propio López Obrador en el DF haría que este líder se enfrentara a la candidatura que propusiera Ebrard, problema que parece no estar en el horizonte de ninguno de los dos que participaron en la encuesta, que tendrá resultados mañana.

Esto, lo que decida Ebrard, no quiere decir que el PRD pueda ganar la elección. En ninguna entidad de la República como en el DF la fuerza de la organización que encabeza Andrés Manuel López Obrador puede hacer sentir su peso fundamental para el conteo de votos.

Si, como se dice, López Obrador ha dejado en plena libertad a esa fuerza para dar el apoyo a éste o a otro candidato, la decisión de Ebrard, si bien no requiere el visto bueno de las tribus, sí deberá contar con el apoyo de Morena. Si este grupo no respalda a quien elija el jefe de Gobierno, la elección en favor del PRD está en riesgo.

Hasta hoy ninguno de los nombres que se barajan ha alcanzado los favores de Morena. Es más, se podría decir que todos, o casi todos, cuentan con el rechazo de esa fuerza, que en algún momento podría ir en apoyo de un candidato fuera del perredismo. Para eso tendrá como opción tanto al PT como al Movimiento Ciudadano, antes Convergencia.

Si, por el contrario, el candidato a suceder a Ebrard logra llenar las aspiraciones de Morena, tal vez la prolongada agonía perredista reciba un tanque de oxígeno y por fin se logre la tan ansiada institucionalización del partido, y con ello la muerte de las tribus. Aunque no fuera así, es muy probable que la izquierda no requiera más del PRD si éste sigue en las manos que hoy lo someten. Ésa es la apuesta y la importancia de lo que suceda después de este viernes, así que ojo, mucho ojo.

De pasadita

Se realizó una muy interesante medición de lo que significan los programas sociales del gobierno federal, y sin que el estudio, elaborado por la asociación civil Gestión Social y Cooperación, lo diga como tal, parece desvelarnos que hay cuando menos 70 mil millones de pesos que fueron asignados a diferentes secretarías del gobierno de Felipe Calderón, que, a partir de los documentos de las propias dependencias, no tienen justificación ni explicación, por lo que los mal pensados podrían hacer cuentas y señalar que la millonaria cifra que da el estudio podría ser parte de los dineros que van a parar a las campañas políticas.

Y es que, por ejemplo, hay programas que, según los datos de Gesoc, simplemente no tienen ningún resultado en cuanto a su gestión, aunque sí tienen presupuesto. Se trata de 70 programas de los 132 que ejecuta el gobierno de Felipe Calderón, que no sirven para el fin para el que fueron puestos en marcha. Hay programas que reportan avance cero, es decir, son simplemente fantasmas que reciben dinero del contribuyente. Es hora de buscar a los responsables de tal cosa y buscar dónde está el dinero que se les otorga, antes de que sea muy tarde.

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martes, 1 de noviembre de 2011

Ciudad Perdida


PRI-DF, ruptura inevitable

Mercadeo de posiciones

Las condiciones de Cuauhtémoc

Miguel Ángel Velázquez

Para el PRI no hay escapatoria.

Es muy probable que la sentencia que le impuso el Tribunal Electoral del Distrito Federal, de realizar elecciones a la brevedad, sea apelada y el asunto tenga que resolverse en el tribunal federal. Pero la ruptura parece impostergable.

La semana pasada, un importante grupo de priístas se reunió para tratar de dar salida al conflicto que significa llevar a Beatriz Paredes a la candidatura por la jefatura de Gobierno de esta ciudad, y al parecer, más que obtener soluciones, las puertas de salida se sellaron, aunque entre priístas siempre hay una posibilidad de arreglo, por cara que sea.

Resulta que, encabezados por Manuel Jiménez Guzmán, Rosario Guerra, Carlos Flores Rico y Xavier González, buscaron un acuerdo inmediato con Cuauhtémoc Gutiérrez, quien se unió a la reunión cuando ésta ya había comenzado, pero tuvo como representante al asambleísta Israel Betanzos.

Parecía una mesa de mercenarios. Rosario Guerra aseguró que ella tenía lo suficiente para lanzarse como candidata a la delegación Coyoacán y Xavier González, siempre pragmático, reclamó el centro-poniente de la ciudad como su feudo, aunque Betanzos explicó que ellos, refiriéndose al grupo de Cuauhtémoc Gutiérrez, eran dueños cuando menos del centro, el sur y el oriente del Distrito Federal.

Larga fue la discusión en la que se regateaban lugares y posiciones dentro de la supuesta estructura que unos y otros decían tener en la ciudad, hasta que llegó Gutiérrez de la Torre. Sin muchas palabras por delante, impuso sus condiciones. Para él, para su gente, 70 por ciento de las candidaturas en la capital, ni una más, ni una menos.

El tema principal, hasta aquel momento, había sido evitado en la mesa. Beatriz Paredes sí o Beatriz Paredes no. Esa era la cuestión, y el diputado federal lo puso en claro. Les dijo estar dispuesto (?) a encontrar una solución para que Paredes obtenga su apoyo para la candidatura a suceder a Marcelo Ebrard.

Sí, pero puso condiciones, y esas condiciones resultaron escandalosas para los que lo escuchaban. ¿Cómo 70 por ciento? ¡No se puede!, le dijeron. El diputado simplemente les señaló que ésa era la condición; cualquier otra opción no era viable para su grupo.

Pero además, explicó que sin duda para él sería la presidencia del PRI en la ciudad, y volvió a explicar que la exigencia no era negociable porque la ganaría de una o de otra forma, así que la mesa de mercadeo terminó en nada, sin arreglo.

Ya habíamos informado en este espacio que en el PRI, por orden del tribunal, se tendrían que realizar elecciones en ese partido, y que el conflicto entre los grupos crecería en su estrategia de destrucción, porque no existía forma de componer lo que ya estaba roto, lo que en buena parte se debe al incumplimiento de los acuerdos que Enrique Peña Nieto realizó con Gutiérrez de la Torre.

Por lo pronto, en el PRI del DF no se ha movido ni una piedra. Todas las decisiones tomadas al amparo del vacío que existía, o existe, en los organismos de dirección del organismo siguen igual. Ejemplo claro de ello es que el ex gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, continúa como delegado especial en el DF, aunque tal cartera no exista legalmente en el PRI.

Y es que quienes apoyan las decisiones de Peña Nieto aseguran que en las instancias federales se rechazará la sentencia que impuso el Tribunal del DF, y entonces no hay nada que temer, y nada se hace para prevenir un fallo en contra.

Esto se debe, tal vez, a que se tiene la confianza plena de que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, más tarde o más temprano, terminará cediendo a los caprichos de Peña Nieto, aunque por otro lado la respuesta es, simplemente, no. Por ello, si los desgarres en el PRD han causado escándalo, los del PRI, que tiene mar de fondo, serán un verdadero estallido, es cosa de esperar.

De pasadita

La última carta que Marcelo Ebrard jugó para arrebatar al PRD de las tribus de siempre se está desvaneciendo. Héctor Serrano, que parecía bien enfilado para presidir el PRD en la ciudad, desbarrancó en el último zafarrancho de los amarillos. Todo parece indicar que perdió las riendas de las negociaciones, y se le acusa de ser uno de los causantes del problema de la elección, por incapacidad. Ni modo.

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martes, 25 de octubre de 2011

Ciudad Perdida


El falso debate MEC-AMLO

Un botín de 75 millones

¿Un candidato ciudadano?

Miguel Ángel Velázquez

En el infame pleito por el cascarón podrido, es decir, por los puestos de gobierno en el PRD, se levantó un falso debate entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard.

Uno y otro, los supuestos involucrados en el lío partidista, están por encima de las tribus que componen el frente amarillo, y adelantándose a las costumbres de los jefes tribales, que sólo compiten en terrenos de corrupción, han escogido la encuesta como el método único para mostrar quién tiene la mayor posibilidad de competir por la Presidencia de la República.

Esta forma, la de la encuesta, es tal vez la menos vulnerable a las prácticas corruptas del perredismo, por lo que quienes tengan la mayoría en ese partido no podrán decidir quién irá con la bandera amarilla en la elección del próximo año.

Por tanto, el supuesto pleito entre los dos posibles candidatos nada tiene que ver con los resultados de la elección frustrada, pero sí interesa por qué allí, en el PRD, es donde se tienen los dineros que requieren las tribus para impulsar a sus candidatos a las delegaciones políticas, a las diputaciones locales y federales y a otros muchos puestos más, que se juegan en esta elección, cuando menos en el DF.

Y en ese falso debate también se pretende que la planilla que está fuera del grupo que dice representar los intereses del jefe de Gobierno, tiene como oponente a las huestes de René Bejarano, quien se dice estar del lado de López Obrador.

Lo cierto es que los bejaranistas corren fuera de la pista de Morena y no tienen las bendición del ex jefe de Gobierno, porque hasta ahora López Obrador ha evitado, por todas las formas, inmiscuirse en los asuntos de ese partido, cuando menos en la ciudad de México.

Habría que decir, una vez más, que el PRD no está en la agenda del tabasqueño, porque sabe que una muy buena parte de la militancia estará con él sin importar las siglas, por tanto, en nada le preocupa el resultado de la elección.

No pasa lo mismo con Ebrard, actual jefe de Gobierno. Como ya hemos comentado, ha tratado, una y otra vez, de penetrar el organismo partidista en la ciudad sin conseguir mayores resultados. Su mejor carta en esa labor fue Alejandra Barrales, quien hoy se desprendió del grupo MEC, o bien, es su cabeza de playa entre los bejaranistas. Todos los otros intentos han fallado.

Para Marcelo Ebrard es muy importante lograr el dominio del PRD en el DF, porque allí estarán puestas todas sus fuerzas políticas para el futuro, venga como venga la elección del candidato a la Presidencia de la República. Su participación en la elección es más que clara, Víctor Hugo Lobo, el delegado de GAM, es sabido por todos, es un alfil de Ebrard, y como otros de ese equipo, no tiene las simpatías de los amarillos.

De cualquier forma, así como a nadie sorprendió el chucherío del domingo pasado, de igual forma se pondrán de acuerdo los jefes de las tribus para celebrar la elección, después de hacer un reparto de las carteras y los lugares en el Consejo Nacional.

Los dineros que recibe el partido del sol azteca en el país ascienden a más de 5 mil millones de pesos, y en el Distrito Federal llegan a 75 millones. Ése es el verdadero motivo de la disputa, digan lo que digan. Lo único que se quiere, de verdad, es el control del botín, nada más.

De pasadita

Cada vez suena con más fuerza eso que se dice que ya es un acuerdo entre Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador. Y no nos referimos, de ninguna manera, al método de elección del candidato a la Presidencia de la República, sino al sucesor del propio Ebrard en la capital del país.

Y es que cada vez que se menciona el nombre de Juan Ramón de la Fuente como el representante ciudadano de la izquierda para la ciudad de México, a muchos en el equipo de Ebrard y de López Obrador se les ponen los ojos de plato. Hay un tufo en todo esto que da razón a la especie. ¿Será?

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jueves, 20 de octubre de 2011

Ciudad Perdida


Proceso electoral perredista

En pos del cascarón

La militancia ya decidió

Miguel Ángel Velázquez

Entre el odio y la traición, como en corrido norteño, el próximo domingo, sin rumbo pero con la ambición desatada, el Partido de la Revolución Democrática protagonizará la cruenta guerra por la nada, la guerra fratricida por el cascarón de un partido que ahora no es más que un membrete.

En el ejercicio pleno de su autoengaño, los perredistas, puñal en mano, irán dispuestos a todo para ganar el control de un partido de plena apariencia, donde la militancia no es más que la forma de obtener un vehículo oficial con el que se debe transitar para dar forma a la militancia verdadera.

Es importante, sí, para las dirigencias que miran en ese organismo el botín que les puede cambiar la vida o cuando menos les asegure mantener el estatus que han conseguido, desde luego, haciendo politiquería desde el mismo PRD. En eso radica la trascendencia de la contienda para los liderazgos, pero entre quienes forman el padrón electoral de ese partido, lo que suceda el próximo domingo carece de importancia, porque ya decidieron, en una inmensa mayoría, caminar por la ruta que les ha abierto el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Se entienda o no, las desviaciones, el entreguismo a las formas y los conceptos de derecha que una de sus tribus, Nueva Izquierda, para ser concisos, impuso al partido, quebró las esperanzas que se tenían de conseguir el cambio que requiere el país para lograr la justicia social que se promete, y que fue motivo de la revolución del siglo pasado.

Ahora las planillas que contienden por el control del PRD no parecen, en general, asegurar que se retomarán las bases que dieron razón al nacimiento de ese instituto político. Ni el liderazgo de Marcelo Ebrard ni el de René Bejarano, menos aún el del chuchismo, advierte la posibilidad de volver al cauce del inicio.

Por ello, desde las bases se ha ido organizando algo que sí pueda representar, sin sombra de duda, las exigencias de esa militancia rebelde que dejó de ser perredista pero mantiene su registro amarillo, en el entendido de que podrá migrar a cualquier otra opción de izquierda que le permita seguir en la construcción de un partido que le asegure mejores horizontes.

La prueba ya se dio. El ejemplo no es menor. En la elección de delegado en la demarcación más poblada del Distrito Federal, Iztapalapa, el PRD votó contra el PRD e hizo ganar a una opción que había desechado la cúpula. La lección no se ha aprendido. Hoy la mayoría de las tribus van en contra de Marcelo Ebrard, es decir, en contra de la posibilidad de que el jefe de Gobierno imponga a su sucesor desde ese partido, porque consideran que los candidatos del jefe de Gobierno no cumplen con los mínimos requisitos de pertenencia a la izquierda. Pero los que se oponen tampoco significan el cambio que interesa a la militancia, es decir, en el PRD no hay futuro.

Ese puro hecho, el de Iztapalapa, señala que no todos los que tienen credencial perredista apoyan a su partido. Ya no hay, por más que se quiera, una militancia fiel a cualquiera de las tribus. Los compromisos de la gente corren por otro rumbo, y eso no se quiere entender en el sol azteca, que ha quedado sin sustancia, sin horizonte, pero con mucho dinero, es decir, como cascarón cuajado de podredumbre.

En esas están mientras para la gente lo menos importante es quién se quede con el botín, es decir, con el partido. Desde el PRD se ha ignorado la fuerza, poca o mucha, que tiene Morena, pero ese grupo, dentro o fuera del PRD, será el que diga, eso es la realidad, si se acepta o no al candidato que negocien los amarillos.

Por lo pronto, las clientelas están listas para acudir a la elección del PRD sin que les importe quién o quiénes se trepen a la dirigencia partidista. Total, como hemos venido diciendo, las querencias ya tomaron otro rumbo.

De pasadita

Cuentan que ayer, en el homenaje al general Lázaro Cárdenas del Río, el secretario de Educación del Distrito Federal, Mario Delgado, mostró todo lo que ha aprendido en la formación de equipos de futbol americano. Con tal de salir en la foto, trató de taclear a Joel Ortega. Es más, hay quien asegura que entre los dos se dio el siguiente intercambio:

–Oye, ya sé que hay gente tuya que está destruyendo mi propaganda –dijo Mario Delgado.

–No, no es la tuya, la que quitamos, la que se está bajando es la de tu homónimo, así que no te apures –respondió Ortega.

¡Toing!

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martes, 18 de octubre de 2011

Ciudad Perdida


PRD, el juego de las tribus

El factor Morena

Alejamiento de Ebrard

Miguel Ángel Velázquez

Lo que ahora pasa en el PRD de esta capital se viene cocinando desde hace ya algún tiempo.

El trabajo de las tribus, si bien son gestoras de algunas de las demandas de la gente, con lo que benefician a algunos de sus seguidores, también convierten a sus militantes en escenografía política, y lo peor, restringen sus libertades.

Hasta ahora las tribus han decidido por la gente a la que benefician cuáles son los caminos políticos que deben seguir; ir en contra de lo que los jefe tribales les ordenan es motivo de marginación y regularmente quedan fuera de los supuestos o reales beneficios que otorga la tribu.

De esa manera, los jefes de cada uno de los organismos que componen el PRD controlan y prometen votos para quien mejor convenga a sus intereses, pero además condicionan al beneficiario de sus votos y lo obligan a ceder parte del poder que pudieran obtener.

Esa práctica ahora empieza a perder su eficacia. Poco a poco los militantes de las tribus han caído en la idea de que no son necesarios los jefes para poder conseguir lo que en justicia requieren, y además ya no están seguros de que las ofertas que les hacen sean lo mejor para salir de sus problemas de subsistencia.

En esa circunstancia, y la oferta política cada vez más alejada de los conceptos de izquierda con los que habían transitado en el quehacer político, los miembros de los grupos de poder del PRD han empezado a buscar una alternativa que les garantice su permanencia en la izquierda.

Sin abandonar sus propios organismos, empezaron, desde hace algunos meses, a nutrir las reuniones del Movimiento Renovación Nacional (Morena) que encabeza Andrés Manuel López Obrador, y en el entendido de que es necesario el membrete para competir por la jefatura de Gobierno, presionarán en el PRD para que no existan desvíos al proponer a quien vaya a la elección del próximo año.

Morena impondrá condiciones. No se sabe cuál será el método para conseguirlo, pero se analizan caminos como mover a la militancia hacia partidos como el PT o el Movimiento Ciudadano (Convergencia), e incluso abstenerse en la votación, cosa que pondría en muy serios problemas al PRD, que estaría a las puertas de perder la elección en caso de que la única opción fuera la última que señalamos.

En las reuniones que se han efectuado en muchas partes de la ciudad se dice, una y otra vez, que Morena será la única posibilidad para evitar que alguien que no represente a la izquierda se cuele como candidato de las izquierdas. El peligro se mira desde el acercamiento de Marcelo Ebrard con los liderazgos de Nueva Izquierda.

Frente a esa alianza, Morena se ha convertido en la opción que se busca, pero principalmente se levanta como la posibilidad de romper, por fin, la hegemonía de las tribus dentro de ese partido, y así dar paso a la institucionalización del frente político que hasta este momento es el PRD.

No hay mucho qué discutir. Quien quiera ser candidato deberá trabajar con Morena para conseguir la postulación y plegarse al proyecto que se presente, o cuando menos negociar el propio, pero según van las cosas, las condiciones por parte de los agrupados marchan en torno a las ideas que ya ha vertido López Obrador.

Marcelo Ebrard, todo indica así, ha venido alejándose poco a poco de las ideas de su antecesor en la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, pintando su raya, dirían algunos, pero tal vez, para su desgracia, tiene cada vez más encima a Manuel Camacho Solís, a quien se reprueba desde las mayorías de la izquierda. Este factor es el principal motivo para poner en alerta a Morena, que se diga lo que se diga, sigue avanzando.

De pasadita

A ver, a ver. ¿Qué no fue a Vicente Fox a quien se le ocurrió lo de negociar con el crimen organizado? Lo dijo por todos lados, lo escuchó quien quiso escucharlo y hasta donde sabemos Fox no pertenece al PRI. Entonces, ¿a quién se quiere engañar?

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jueves, 13 de octubre de 2011

Ciudad Perdida


Elecciones en el PRD

El factor Morena

Un candidato de izquierda

El cumple VIP de Ebrard

Miguel Ángel Velázquez

Si hubo quien pensó que la elección de un candidato de la izquierda en la ciudad quedaría sólo en manos del PRD, es muy probable que se lleve una sorpresa.

En ese partido se tenía por descontado que la elección del candidato de la izquierda a la jefatura de Gobierno de esta ciudad se discutiría solamente en las instancias de la organización, y nunca tuvieron en cuenta que, cansados de los vicios y las corruptelas internas, principalmente a escala nacional, gran parte de sus militantes optarían por abrir nuevos caminos de participación fuera del PRD, pero dentro de la izquierda, y vaya susto que se van a llevar.

El asunto es que desde hace ya un par de semanas, los miembros o militantes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se han dado a la tarea de realizar reuniones, cada vez más nutridas, en las que se dice que ese movimiento será la aduana por la que tenga que pasar quien quiera montarse en la candidatura a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Para ellos está bien claro que el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador es la fuerza principal con la que tendrá que elegirse al sucesor de Marcelo Ebrard, y advierten que sólo respaldarán a alguien que represente los intereses de la izquierda, y el programa que ha lanzado Morena.

Aunque el movimiento hasta ahora permanece al margen de los partidos, es decir, fuera del PRD, el PT y lo que todavía se conoce como Convergencia, hay cuando menos tres aspirantes casi confesos, ligados con el PRD. Nos referimos, desde luego, a la presidenta de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, Alejandra Barrales; al secretario de Trabajo, Benito Mirón, y Martí Batres.

Los tres, según nos dicen, han merodeado por las reuniones de Morena, con el fin de que ese movimiento los tenga en cuenta como posibles contendientes. Además, el presidente del PRD-DF, Manuel Oropeza, es uno de los principales apoyos que tiene el grupo lopezobradorista, lo que da mayor consistencia a la línea que han diseñado los militantes de ese movimiento, que sin embargo no buscan atarse a esa franquicia política.

Lo más destacado de ese movimiento es que, aunque se le ha tratado de ligar de todas formas a Izquierda Democrática Nacional, que encabeza René Bejarano, quienes están a la cabeza del movimiento rechazan, cuando menos por el momento, la injerencia del bejaranismo dentro de sus filas, no obstante que los tres posibles: Barrales, Mirón y Batres, han compartido militancia con el profesor.

La participación de Morena, aseguran sus militantes, es mucho más profunda que la de IDN de Bejarano, y por tanto no requieren de ninguna fuerza adicional para llevar su propuesta, la que sea, o quien sea, a la pugna por la candidatura de alguno de los tres partidos que hoy trabajan juntos.

El tema es que Morena no aceptará, por ningún motivo, según afirman, a nadie que no tenga una buena historia de trabajo en las filas de la izquierda, y si eso es verdad la dedicatoria es para el secretario de Educación, Mario Delgado, y para el procurador Miguel Ángel Mancera. El primero es militante del PRD desde hace ya algún tiempo, y el segundo no ha hecho base, es decir, no se ha afiliado a ninguno de los partidos de izquierda, y no tiene pensado afiliarse a ningún organismo de otro signo diferente al PRD.

A fin de cuentas Morena, en esta capital, ya pintó su raya, aunque falte la definición de López Obrador, quien hasta el momento no ha mostrado ningún interés, aunque lo tenga, en la sucesión en el gobierno de la ciudad de México.

Pronto habrá definiciones por parte de Morena, y si las cosas caminan como hasta ahora, lo que se puede decir casi con certeza es que el PRD ya perdió la ciudad de México. ¿Lo merecen?

De pasadita

La noche del martes, en el hotel Saint Regis de Reforma, el secretario de Seguridad Pública, Manuel Mondragón, convocó a casi todos los involucrados en el gobierno central a festejar, acompañados del mariachi azul de la policía, el cumpleaños 52 de Marcelo Ebrard. Incluso estuvieron los representantes de los otros poderes en la capital. No, no es cierto, sí estuvo el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Édgar Elías Azar, pero a quien no se invitó fue a la presidenta del otro poder, el Legislativo, Alejandra Barrales. ¿Alguien quiere averiguar por qué?

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jueves, 15 de septiembre de 2011

Ciudad Perdida



¿Festejo de quién?

Un triunfo del SME

La eficacia de la política

Miguel Ángel Velázquez

Por más que se quiera mirar con ojos de frustración, en el conflicto del gobierno federal en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas, lo importante no era el desalojo del Zócalo. Con el SME o sin él, los gritos de protesta o la ausencia de la gente que acudía a esa plaza política y cívica del país para hacer sentir su mexicanidad con alaridos, se dará de cualquier forma.

Si acaso, al Zócalo habrá de acudir la burocracia, la familia de los asalariados del gobierno federal, y muchos despistados que año con año llegan a juguetear sin la menor idea de lo que pasa a su alrededor ni quiénes son los culpables. Irán al Grito, es decir, a los güevazos, al ligue, al chupe que logren colar después de la revisiones en cada uno de los retenes que previenen cualquier acto violento, al desmadre, nada más. Pocos habrá que se quejen del mal gobierno, con la voz en alto, con pancartas, de espaldas al balcón central, así que si lo que se pretendía era hacer creer que en México todos estamos felices con la matazón, el desempleo, la pobreza y todos los demás males que nos trajo este gobierno federal, no será posible aún con el maquillaje de las cámaras de televisión que ofrecerán con toda seguridad el gran gesto de la mexicana alegría.

En fin, lo importante fue que un sindicato que siguió en pie de lucha ante el capricho y la injusticia, ganó un episodio contra todo y casi contra todos. Decimos que es sólo un episodio porque la lucha no ha concluido. Hay, en los acuerdos que se lograron, después de seis meses de plantón en el Zócalo, una serie de promesas que pueden ser traicionadas, como ya se hizo antes, pero buena parte de las demandas de los trabajadores del sindicato que no ha podido derrotar Javier Lozano, el porro del gobierno federal, ya se han cumplido, con todo el ardor de los ardidos.

Todo es importante porque lo que resalta aquí, además de la fuerza de los trabajadores, es la eficacia de la política, cuando esta va del lado de la razón y la justicia, cosa que poco, muy poco, se ve a esta alturas del partido, y para que eso suceda se requiere del trabajo que junte voluntades en favor de quienes han sido abatidos por la rabia neoliberal.


El martes pasado el Sindicato Mexicano de Electricistas levantó el plantón que había instalado en el Zócalo Foto María Meléndrez

El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, fue un importante factor en este reconstruir la justicia. Su decisión de no reprimir a los trabajadores del SME, como se le había exigido desde el gobierno federal, cerró las puertas a la solución violenta por la que se abogaba desde la Secretaría del Trabajo y desde los micrófonos que exigen venganza contra los trabajadores.

No era fácil el trabajo. Ya entrada la noche, la minuta que se firmó como acuerdo entre las partes tuvo 15 correcciones. Una “y” por una “o” en uno de los párrafos dilató el acuerdo. Los personajes entraban y salían del salón donde se hallaban. Hubo incluso un momento de descanso y algunos dedicaron su atención a la entrevista que en esos momentos ofrecía Ernesto Cordero. Los panistas reían a carcajadas de las cosas que decía y las miradas que el ex secretario de Hacienda le lanzaba a la cámara de televisión.

Jordy Herrera, en su calidad de nuevo secretario de Energía, ponía peros, y Lozano buscaba sacar algo para sí, pero la respuesta de los trabajadores siempre fue la misma, y no se doblaron, y siempre que se incendiaba el diálogo, regresaba Ebrard para enfriar los ánimos. No hubo sonrisas ni apretones de mano al final de la reunión. La tensión nunca bajó, no ha bajado porque los trabajadores saben que la palabra de los funcionarios puede ser rota en cualquier momento. Deberán regresar a la lucha, pero por ahora, pese a casi todos, el SME logró un triunfo.

De pasadita

Las últimas investigaciones en la ciudad sobre el problema del abastecimiento de agua potable han descubierto algo que no es sorpresa, valga la perogrullada. Resulta que para el suministro a toda la población el Distrito Federal sólo necesita tres centímetros cúbicos más del líquido, no más. El problema es el de siempre: la distribución. En eso se necesita trabajar.

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jueves, 8 de septiembre de 2011

Ciudad Perdida


El cese de Batres

En política, lo que ofende se paga

Miguel Ángel Velázquez

Será el sereno, pero los motivos del cese fulminante de Martí Batres por la administración capitalina se han hundido en un mar de confusiones, y deberá ser analizado cuando menos en dos planos. Por un lado, la facultad del jefe de Gobierno para poner y quitar funcionarios, según sus necesidades y hasta sus caprichos; por el otro, el derecho del ahora ex secretario de Desarrollo Social, que más allá de su postura política –que mantiene desde hace cinco años y que ha hecho pública en todas partes (no reconocer a Felipe Calderón como presidente de México, igual a la que sostenía, no sabemos si ya no es así, el propio Marcelo Ebrard Casaubon–, estaba consciente de que el hilo que lo unía a él ya no soportaba ningún peso político.

Y es que, según el argumento del propio Ebrard, Batres, al externar su postura, levanta una critica al jefe de Gobierno, que a su vez asegura que su presencia y el saludo que cruzó con Felipe Calderón fue obligado por su responsabilidad como cabeza principal de la Conago, es decir, no reconoce más que en el trato protocolario al mismo Calderón. De ser así no habría, de ninguna manera, incongruencia entre él (MEC) y Batres.

Esto, desde luego, a estas alturas del gobierno federal, cuando todo se desmorona alrededor de Felipe Calderón. A menos que a Ebrard se le haya ocurrido considerar la elección de 2006 como limpia y válida, y a Calderón como mandatario legítimo, cosa que hasta ahora no ha expresado.

Entonces no parece haber ni discrepancia ni incongruencia en Batres, a menos, insistimos, que Marcelo Ebrard reconozca la legitimidad de la elección presidencial pasada. Por eso, si se miran a profundidad los motivos que impulsaron al jefe de Gobierno a cesar a Martí Batres, es posible que provengan de otro costal.

La cosa es que el ex secretario de Desarrollo Social se había lanzado ya a una campaña política para conseguir la candidatura del PRD a la jefatura de Gobierno, y eso resultó simplemente imperdonable para MEC, quien ya había advertido a sus colaboradores que el que quisiera competir debería dejar la encomienda que le había otorgado.

Escribimos hace una semana en este espacio que los cambios en el gabinete del gobierno empezarían ya, y el cese de Batres parece la advertencia para quienes participan en su gobierno: que Marcelo no permitirá que se le salgan de control, aunque lo cierto es que todos andan en una carrera loca por adjudicarse la candidatura.

Martí Batres –como muchos otros– no hizo caso de la advertencia, pero él, en especial, mantuvo diferencias constantes, soterradas la mayoría, con su jefe, desde el principio del gobierno. Para empezar, el puesto que ocupó fue producto de una cuota a la corriente que él (Batres) encabeza, misma que se había otorgado a Alejandra Barrales.

Inconforme por la designación que en aquel entonces aún no se hacía oficial, Martí reclamó para él tal cartera, y Marcelo aceptó, pero ejerció su poder para recortar a la secretaría una serie de funciones que pasaron a manos de otros miembros del gabinete, aunque al final tres de los programas sociales más importantes quedaron en manos de Desarrollo Social: comedores públicos, uniformes y útiles escolares gratuitos, y mejoramiento barrial. Los tres prometían jugosas clientelas.

La renuncia, se ha dicho por todas partes, cuando menos se le había insinuado a Batres en varias ocasiones, pero el perredista se negó a concederla, y tal vez supuso que el posible costo político que debería pagar el jefe de Gobierno por su remoción lo tenía vacunado, pero a últimas fechas parece que la actividad política de Martí desbordó las consideraciones de Ebrard.

La semana pasada, por ejemplo, en una casa de la colonia Condesa, propiedad de uno de los intelectuales más reconocidos en la ciudad, y en todo el país, un grupo de personajes prometió su apoyo a Batres, y además aseguraron que su apoyo lo harían explícito por medio de desplegados.

En esa reunión, uno de los participantes fue el presidente del PRD en el Distrito Federal, Manuel Oropeza, lo que daba por cierto el inicio de una guerra entre el partido y el propio Marcelo, guerra que si no está declarada, existe con todo su fragor, y así lo entiende el mismo jefe de Gobierno, que como se ve, ya lanzó el primer ataque.

Así las cosas, más allá del agravio que supuestamente cometió Batres, y que sería motivo justificado del cese, si así hubiera sido, está la lucha por el control del destino del PRD en la ciudad. Si Ebrard hubiera permitido que las manifestaciones en favor de Batres crecieran, con el apoyo de la presidencia del partido, la suerte de la elección interna para designar candidato se habría marcado y seguramente no favorecería al grupo del jefe de Gobierno.

Total, parece que el argumento que revistió el cese del secretario de Desarrollo Social no se sostiene, a menos que Ebrard ya esté jugando en la otra cancha, y por eso sienta el agravio, pero lo que hay que reconocer es que, en la contienda política, lo que ofende se paga, por ejemplo, con un cese. ¿Será?

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martes, 30 de agosto de 2011

Ciudad Perdida


Gobernantes obnubilados

A la vista, el fracaso de Calderón

Empleos, no armas, solución

Miguel Ángel Velázquez

Será que el mundo gira de diferente manera, pero frente a tanta sangre, frente a tanta muerte, no alcanzamos a entender por qué los gobiernos de un signo, y los que se suman a ellos desde trincheras supuestamente diferentes, se niegan a poner fin a la masacre torciendo el rumbo de la guerra.

Es verdad que en el ámbito nacional, pero principalmente aquí en el DF, se han instrumentado programas de gran calado social que dentro de algún tiempo podrán, eventualmente, contrarrestar el poder del narco en el país, pero las soluciones hoy no se quieren ver por ningún lado.

La fórmula parece fácil, pero, obnubilados por el tufo de la muerte, los gobernantes no se atreven a atacar la causa de la gran tragedia, porque eso iría en contra del trazo que la derecha ha impuesto a una gran masa de desgraciados que no encuentran puerta de salida.

Es inobjetable señalar que a estas alturas de la matanza el gobierno de Felipe Calderón fracasó. El principal dique en contra de esta guerra fue su promesa de campaña: crear empleos, y eso se debe de muchas formas, o de todas, a que la iniciativa privada se niega a crear puestos de empleo que no le reditúen grandes ganancias.

Los señores del dinero quieren invertir siempre que la explotación de los trabajadores les permita acumular ganancias con mayores márgenes, y si esa condición no se cumple, no hay trabajo, aunque el resultado sea una sentencia de muerte en contra de la sociedad.

Ante esa postura, los gobiernos no han hecho nada más que crear programas de alivio momentáneo, que además les permiten manipular electoralmente a las masas necesitadas, pero ni en broma toman el lugar de esa iniciativa privada criminal para evitar las razones de la violencia que ahoga a México.

Quienes dispararon afuera del estadio de fultbol de Torreón, Coahuila, o los que incendiaron el apostadero de Monterrey, son seres a los que ya no les importa morir o ser encarcelados de por vida. Nada tienen que perder.

Sin empleo es imposible mantener a la familia. No tienen servicios de salud; a los jóvenes se les dan becas para que estudien, y a veces esa beca es todo el dinero que llega a la familia, y es poco, así que mejor es arriesgar la vida por una tajada que los salve del médico inescrupuloso, que resuelva la vejez de los padres, y que abra futuro para lo más pequeños.

Esas condiciones, que deberían dar el empleo que cumpla con los requisitos de la ley, son las que no quiere cumplir la iniciativa privada; por eso éste es el momento de que el Estado invierta en activar el campo donde no entra la IP, aunque casi se les regaló la tierra. Por ejemplo, crear las fábricas de todo aquello que hace falta al país y que ahora se importa, a veces sin calidad y a precios muy altos.

Es tiempo, se diga lo que se diga, de volver a poner en operación los laboratorios que alguna vez dieron prestigio al país; es hora, por fin, de terminar la guerra de la única manera posible, desarticulando el ejército de desempleados, desesperados y miserables que ha creado la derecha.

Claro que un proyecto de esa índole sería atacado por todos los flancos con todos los adjetivos que se tengan a la mano, pero las preguntas son obligadas: ¿hay otro camino? ¿Lo mejor es seguir el sendero de la muerte? ¿Lo mejor es gastar el dinero, que hace falta para crear nuevas empresas nacionales, en fusiles y chalecos antibalas? Es muy difícil pensar en ese esquema mientras los señores del dinero sigan al mando del país, pero alguien debería intentarlo, cuando menos, ante tanto fracaso.

De pasadita

La encuesta de este mes de la empresa Mito-fsky dice que el PRI, y menos aún el PAN, podría ganar la elección para jefe de Gobierno en esta ciudad, aunque los riesgos existen. Ya les hablaremos de esto en la siguiente entrega.

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jueves, 18 de agosto de 2011

Ciudad Perdida


Guerra de enanos en el PRD

Aflora repertorio de mañas

Estar en la nómina, meta

Miguel Ángel Velázquez

Para nadie es un secreto que en el Distrito Federal se ha desatado una guerra por la sucesión en el gobierno central, donde nadie puede decir nada, pero donde todos dicen todo. La ley les prohíbe promocionar sus candidaturas, o sus precandidaturas, pero cada cual se da su maña y se anuncian, a veces como baratijas, en el muy prestigiado mercado de la política partidista.

Seguramente el mayor descaro se puede ejemplificar con los shows de Carlos Navarrete, el candidato de la derecha para suceder a Marcelo Ebrard, pero aunque es el peor, no es el único. La fiebre por “difundir” logros y por publicitar acciones alcanzó a casi todos los concursantes. Pintas, mantas y anuncios de todo tipo inundan la ciudad sin que exista poder terrenal que los detenga.

Lo más grave del asunto es que nadie recuerda qué es lo que dicen las mantas o las pintas, y todo hace suponer que para ninguno de los que se anuncian resulta importante dejar en esas formas de propaganda algo de su pensamiento. De lo que se trata es demostrar, sacar la cara del poco productivo –en términos de conocimiento público– cargo al que responden, para que las encuestas digan que sí, que sí se les conoce.

Eso no quiere decir que la gente piensa votar por ellos, eso es otro cuento, pero sirve en términos de hacer cuentas y exigir que se les tome en cuenta para la repartición de puestos. Para decirlo de otra forma, se trata de ganar el derecho a la nómina, y está claro que ninguno quiere quedarse sin chamba.

Por eso, se podría deducir, hay tantos tiradores para el cargo de jefe de Gobierno, pero no es exacto. La proliferación de posibles candidatos tiene que ver con el vacío de autoridad que se ha creado, principalmente en el PRD, durante los años recientes. Cosa de echar un ojo a la realidad en ese partido.

Para empezar, la dirigencia perredista no tienen ningún crédito para la militancia. Hay tanta división como nunca. La cúpula partidista prefiere hacer acuerdos con la derecha, se llame PAN o PRI, que con sus bases, de las que no tiene ninguna respuesta positiva a sus acciones. Es, entonces, una dirigencia hueca.

Ese vacío no lo ha logrado llenar la jefatura de Gobierno, como se había hecho con anterioridad. A Marcelo Ebrard se le ha negado el control del partido. Se han tenido que crear instrumentos paralelos para que el jefe de Gobierno tenga algún peso político, pero sus líneas de trabajo poco impactan y menos importan a las tribus.

Y no es gratis. Marcelo ha tratado, una y otra vez, de imponer a su gente, pero sobre todo a Manuel Camacho, que metido en el PRD sería la muerte de la izquierda en ese organismo, que de por sí hoy se debate en su agonía. No se trata de llevar a Camacho a la dirigencia partidista, sino de hacerlo gravitar en las decisiones que se adopten desde el PRD, cosa que se le permite, un tanto, cuando lo que hace o dice no interfiere en la vida de las tribus.

Así las cosas, todos se quieren montar en la posibilidad de conseguir la candidatura. Nadie tiene ventajas; ninguno muestra, cuando menos por ahora, un perfil firme que responda a los malestares de la gente de la ciudad, y que desde su quehacer de siempre haya sembrado la confianza necesaria entre los electores como para que se diga que con él, o ella, el DF mirará hacia horizontes de mayores beneficios.

Por eso hoy se ha declarado la guerra de los enanos, la conflagración de los chiquitos que buscan crecer a fuerza de trampas publicitarias que hartan y no convencen. De cualquier forma hay tiempo para despegar, ojalá surjan los que buscan mostrar principios e inteligencia.

De pasadita

Lo que sucedió hace unos días en Torres de Padierna, las Lomas de Chapultepec y San Jerónimo no es más que una muestra de lo que puede ser un gobierno bajo el comando de Enrique Peña Nieto. ¿Será eso, la mano dura, el autoritarismo, en fin, el regreso a la represión lo que la gente quiere para el próximo sexenio? ¡Qué barbaridad!

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jueves, 28 de julio de 2011

Ciudad Perdida


Revelaciones de Campa

El afanoso Camacho

La negativa de AMLO

Miguel Ángel Velázquez

Yahora, ¿de qué podrán reírse quienes se burlaban de Andrés Manuel López Obrador cuando acusaba complot en su contra?

Los datos le han ido dando la razón. No sólo fue Carlos Ahumada, el delincuente, junto con el panista Diego Fernández de Cevallos; también estuvieron los patrones regenteados por Claudio X. González, desde la Coparmex, acompañados por ese instrumento de derecha que se conoce como Sociedad en Movimiento, que lanzó la campaña de infamias en su contra. Tampoco se puede pasar por alto el trabajo sucio de Vicente Fox, ni el del IFE, que dio cuenta de ello e hizo legal el fraude.

Ahora sabemos, gracias a los documentos de Wikileaks, que la Iglesia católica, o cuando menos uno de sus representantes con mayor jerarquía y poder, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, pidió al gobierno de George W. Bush que “frenara” el avance de López Obrador. La petición la hizo en el mismo 2006, a unos meses de la elección presidencial, seguramente porque se observaba como inevitable, pese a la guerra sucia, que López Obrador ganaría las votaciones.

No sabemos, no hay datos de cuál fue la respuesta del gobierno de Estados Unidos a la petición del cardenal, pero lo que sí podemos tener en cuenta es, quizá, el último eslabón de todo ese entramado que se construyó para birlar la voluntad de la mayoría de los mexicano. Esa parte de la cadena tiene nombre y apellido: Elba Esther Gordillo.

Un pasaje de esa historia ruín la platica sin tapujos ni reparos, pero con cuidado político, en el programa Discrepancias que se trasmite por Radio UNAM, Roberto Campa Cifrián, a quien la propia Elba Esther mencionó como parte de la negociación que hizo con Felipe Calderón para darle su apoyo.

Al contrario de lo que se ha dicho, Campa asegura que no fue la maestra quien pidió entrevistarse con López Obrador, sino que, afanosito como es, Manuel Camacho buscó la reunión a espaldas de López Obrador, como es claro. “Camacho fue quien me planteó su interés en un encuentro (entre los personajes mencionados). Estoy siendo literal, el licenciado Camacho me buscó para decirme de su interés, insistí con la maestra, finalmente aceptó. La reunión se realizó en mi casa. Camacho le dijo a la maestra: ‘Usted no debe estar distanciada de quien seguramente va a ser presidente’. Y la maestra le respondió: ‘Lo único que le pido, con todo respeto, es que si el licenciado (López Obrador) tiene interés en plantearme algún asunto, pues que me lo plantee él’.”

El encuentro entre Elba Esther Gordillo y Andrés Manuel López Obrador nunca se realizó. López Obrador no lo permitió, pese a que, como platica Campa, él mismo se entrevistó con el líder nacional del PRD en aquel tiempo, Leonel Cota, y con Federico Arreola, quienes, asegura, estaban buscando que el encuentro se diera. “La puerta se cerró por decisión de López Obrador”, señala quien fue candidato a la Presidencia de la República por el Panal, instituto político que fundó la propia Elba Esther Gordillo.

“Las circunstancias estuvieron representadas por la negativa de Andrés Manuel López Obrador para tener un acuerdo con Elba Esther, y eso tuvo como consecuencia que la maestra atendiera las llamadas y las convocatorias del candidato del PAN.” Y entonces Roberto Campa, hoy alejado de la vida política partidista, descubre el verdadero valor, la moneda de cambio de la lideresa del sindicato de maestros.

“Va en dos sentidos –advierte–, uno son los votos que representa la organización, pero otro, fundamental, es el cuidado de la elección. La estructura magisterial está entrenada para hacer un trabajo, yo creo que el mejor, en el cuidado de la elección”, y recuerda al padre de los Kennedy, cuando la elección de su hijo: “gana la elección el que puede contar los votos”.

De pasadita

Dicen algunos miembros del Panal, el partido de Elba Esther Gordillo, que fueron los miembros de “la estructura” los que dieron a Calderón las actas que requería para conseguir ese 0.56 que sirvió para consolidar el fraude.

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martes, 5 de julio de 2011

Ciudad Perdida


Ganó la abstención en el Edomex

Ola de irregularidades en la elección

Lección para candidatos de NI

Miguel Ángel Velázquez

Pasó como lo previeron: ganó la abstención.

La apuesta era precisamente ésa, para eso se trabajó. Ni la mitad de los mexiquenses fue a la urnas. La decepción, la frustración alimentada, creada por los medios masivos de comunicación, que a su vez surtían la estrategia con números que adelantaban la tragedia democrática, arrasó.

El dato, que debería fundamentar cualquier análisis, se sepultó con fanfarrias discursivas que calificaban de “histórico” el triunfo priísta, y menospreciaban eso que sustenta la democracia que tanto defienden.

La ola de irregularidades que inundó esa elección ahogó cualquier intención de cambio que pudiera haber nacido entre los habitantes del estado con más votantes de toda la República. El factor 30 por ciento publicitado hasta el cansancio coronó una campaña priísta que se había iniciado con mucha antelación.

Se hizo de todo, de todo lo que no se debe hacer, y las autoridades electorales aceptaban de todo, porque quizá se jugaban el todo. Todo fue una porquería.

A toro pasado se recuerda que los niños de una primaria fueron obligados a fabricar banderitas en favor del candidato priísta, y padres obligados a asistir a mitines de ese partido, como lo documentó una y otra vez Carmen Aristegui, en su noticiario matutino; compra cínica de votos; debates sin significado ni impacto entre los electores, porque sus resultados, contrarios al candidato del 30 por ciento, se guardaron en el silencio de micrófonos.

Nada de eso llegó a la conciencia de menos de la mitad de mexiquenses que prefirieron continuar en la inercia del cacicazgo, o seguir el instructivo en pantalla, que dar el paso que redefiniera lo que parece el sino político de aquella entidad, vecina del Distrito Federal.

Y eso sí pesó en la idea de la izquierda que se negó a formar una alianza que por los datos que ya hemos visto, también hubiera sido derrotada por la trampa y los mecanismos que se probaron en la elección del domingo pasado en el estado de México.

Eso sí les falló a los estrategas del PRD. Pretendían derrotar, de una vez al PAN y al PRI juntos. Eso, en el mismo esquema de compra de votos y desaliento para 2012, cuando el discurso triunfal secaría las intenciones de efectuar un cambio real.

Era obvia la intención, y eso determinó que a final de cuentas tanto el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, como el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, acordaran evitar la alianza que sepultaría, de una vez por todas, a la oposición, principalmente de izquierda, y aticiparía, desde esta elección a un ganador impuesto desde las cámaras y micrófonos.

La historia no debería terminar aquí, desnudas las intenciones del aparato priísta, se empieza a fabricar ya el antivirus que impida la pudrición completa de los procesos electorales que vienen, pero, sobre todo el presidencial que habrá el próximo año.

De cualquier forma, el resultado de la elección del domingo pasado servirá para que, otra vez, desde donde se pueda, se culpe a López Obrador por la derrota de la izquierda, aunque todos estén conscientes de que lo que se impidió fue otro fracaso de la democracia.

De pasadita

El candidato del Partido de la Re- volución Democrática en Nayarit, Guadalupe Acosta, también anticipó lo que le puede suceder a Carlos Navarrete si quiere continuar con la broma de pretender la candidatura a la jefatura del Gobierno de la ciudad de México. La lección es clara: la respuesta de la gente a los candidatos de Nueva Izquierda (NI) será la misma: el fracaso.

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jueves, 30 de junio de 2011

Ciudad Perdida


Novedades en el fraude anunciado

El triunfo anticipado de Ávila

Inhibir el voto, estrategia

Miguel Ángel Velázquez

En la entrega anterior comentábamos que tanto en el gobierno de esta capital, a cargo de Marcelo Ebrard, como en el movimiento ciudadano que ha ido construyendo Andrés Manuel López Obrador se analiza muy de cerca la estrategia priísta para ganar, primero, la elección del estado de México, y luego, la presidencial del año que viene.

El asunto, según los estrategas, es muy serio y seguramente el que decida el camino que se va a tomar en la contienda política de 2011. Por eso la justa electoral del próximo domingo en el estado de México se convierte en el mecanismo de fraude más novedoso, y por ello en el campo de experimentación de mayor trascendencia.

Así las cosas, al anunciado triunfo desde los medios electrónicos, que buscan a todas luces inhibir el voto, se pretende ahora señalar que en la elección de gobernador en el estado de México no va a pasar nada, y de ninguna manera significa un ensayo político con miras a la elección presidencial.

Buena cantidad de analistas explicaron, hasta la saciedad, que la tierra donde domina el grupo Atlacomulco sería el campo de experimentación para definir estrategias rumbo a 2012. Ahora el discurso ha cambiado, se trata de una elección como cualquier otra, sin mayores problemas y con la decisión ciudadana bien planchadita, gracias a la lluvia de opiniones desde cualquier micrófono, que ya dieron por triunfador a Eruviel Ávila.

Ya decíamos que eso de publicitar una, diez, veinte veces al día que el candidato de Peña Nieto lleva tal ventaja, que nada ni nadie –incluyendo al votante– le arrebatará el triunfo publicitado no es más que la estrategia que busca castrar la libre decisión del ciudadano. Entonces, si resulta tanta la ventaja, si no hay modo de cambiar el destino anunciado, ¿para qué votar?

La idea es que la gente que busca el cambio no vaya a las urnas, para que eso que llaman el voto duro del PRI se adueñe del escenario electoral, y entonces sí, el 30 por ciento, que ahora sólo es una verdad de las encuestas y los opinadores, se convierta en la realidad que se pretende.

Hasta ahora la estrategia ha funcionado, tanto que desde todos los frentes de oposición se llama a la gente a ejercer el derecho ciudadano a elegir gobernante, pero entre la población hay desánimo creciente por acudir a las urnas el próximo domingo, sobre todo en aquellos que no han definido su sufragio y son testigos del cúmulo de irregularidades que encierra la campaña del candidato de Peña.

El llamado a la población está convertido en un SOS que se lanza con el fin de romper la estrategia reina que se prueba ahora con miras a 2011, y para hacerla fracasar desde ya, en los comicios de domingo venidero. No hay supuestos: tanto en el PAN como en el PRD se tiene conciencia del tamaño y la trascendencia de la estrategia, y se buscan formas –tal vez muy tarde– para reanimar a la población.

De cualquier forma, pase lo que pase en el estado de México –no hay por qué descartar sorpresas– se hace necesario tanto el análisis profundo como la denuncia de este proceso de inhibición del voto a partir de la propaganda sostenida por encuestas y opiniones a favor de un candidato al que se impone como invencible. Nada más hay que ver lo que se hace por Peña Nieto en el caso de la presidencial.

Por eso no es posible decir que la elección en el estado de México es tan normal que pasará inadvertida para la historia del país. En otras palabras, el cochinero encuentra nuevos cauces, pero no deja de ser cochinero.

De pasadita

José Luis Luege, el panista de la Conagua, ya no encuentra pretextos para explicar las inundaciones en las colonias de los límites del estado de México con el Distrito Federal, sobre todo por aquel espot publicitario en el que se decía –o se dice, alguna estación de radio aún lo transmite– que los gobiernos panistas habían salvado de las inundaciones a millones de personas en los lugares donde precisamente hoy la gente tiene el agua hasta el cuello.

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martes, 28 de junio de 2011

Ciudad Perdida


El aparato corruptor mexiquense

La misma estrategia para 2012

Miguel Ángel Velázquez

Después de la campaña mediática para tratar de sustentar y hacer creíble, en términos de limpieza, la elección en el estado de México, en la que ya se dio por triunfador al PRI antes de que los comicios se realicen el próximo domingo, parecería inútil ir a las urnas. “El aparato –tendrían que decir los encabezados– aplastó.”

De eso se trata, de ahuyentar al elector que pretende cambios en serio, mediante una derrota adelantada, por una parte, y por otra de convencer a quienes no fueron alcanzados por el tsunami financiero, que dobló voluntades, de que es mejor estar del lado de quienes obtienen el poder.

Por eso sería un error decir que Eruviel Ávila, el candidato del PRI, o Enrique Peña Nieto ganaron la elección. Lo más certero sería advertir que Peña Nieto le compró el gobierno de la entidad a quien él y su grupo quieren que sea su sucesor, lo que supone obediencia y sumisión de quien recibió el favor.

Si triunfa esta nueva estrategia, la de hacer ganador a un candidato antes de que se dé la votación, estaremos frente a un nuevo argumento del fraude, que se blinda para hacer menos posible el arribo a una elección limpia. Se pueden negar muchas cosas en cuanto a la campaña del PRI, pero no es posible cerrar los ojos a las carretadas de dinero de que ha dispuesto ese partido en la carrera para la sucesión de Peña Nieto.

El costo de esta carrera electoral podría ser una de las más caras. La propaganda en carteles, en obsequios, en mediciones que prefiguran el triunfo, además de las voces que repiten una y otra vez que Eruviel ya ganó, son costos que se suman al peso del aparato que busca pasar por sobre todo para llegar al poder.

Por ello, lo más cierto de todo lo que se ha dicho acerca de la elección en el estado de México es que allí está parte, o toda la estrategia, que seguirá el PRI para la elección presidencial que se tiene enfrente. Todo lo que está pasando en la entidad más poblada del país será –abonan quienes han mirado de cerca el proceso– el mecanismo a utilizar en 2012.

El análisis, paso a paso, de lo que ha sucedido en aquella entidad está en las manos tanto de Marcelo Ebrard como de Andrés Manuel López Obrador, y servirá, desde luego, para tomar todas las previsiones posibles ante los mecanismos del fraude que se pretenden imponer.

Sobre todo se mira muy de cerca lo que se trataría de hacer en el Distrito Federal, donde se quiere colocar al PRI como un competidor de fuerza, aún sin un candidato o candidata más o menos definido, y sin que se tenga, además, una estructura partidista que responda a una elección como la que se efectuará en la capital del país.

Por lo pronto, y sin confiar en las autoridades electorales federales, que ya han dado muestra de que permitirán que el aparato siga adelante, se busca defender el proceso electoral con medidas contrarias a lo que se ha visto en el estado de México, porque en la lucha entre el lodo seguramente ganarían los más sucios. Ni modo.

De pasadita

Y ya que de elecciones hablamos, en el PRD del DF ya se tendría que iniciar el proceso de cambio. El perversor Bejarano ya decidió, así lo dijo en la penúltima misa que celebró con sus militantes, que Manuel Oropeza, actual presidente del organismo en la ciudad, debe continuar al frente, pero no hay acuerdo entre las tribus, es más, seguramente habrá oposición fuerte.

Hasta donde se nos ha dicho hay grupos interesados en dar su apoyo a Jesús Valencia, que hoy día es el segundo en la jerarquía perredista de la ciudad. Esa posible candidatura puede dar al traste con las intenciones del perversor, que busca adueñarse del DF y, para darnos una idea de sus alcances, ha dicho que quien se encargará de aterrizar sus ambiciones es nada más ni nada menos que Agustín Torres, el fracasado delegado de Cuauhtémoc. ¡Qué barbaridad!

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