martes, 24 de mayo de 2016

México SA

¿Recuperación salarial?
Peña Nieto y sus logros
Mínimo de 6 mil 403 pesos
Carlos Fernández-Vega
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ara conmemorar el Día del Trabajo, rodeado de los dinosaurios sindicales y empresariales, y en zona segura –Los Pinos–, el pasado primero de mayo Enrique Peña Nieto aseguró que durante su administración el poder adquisitivo de los mexicanos se ha recuperado en 5 por ciento, y se estima que hacia finales de año alcanzará 6 por ciento, la mayor, dijo, en 36 años.
Esa fue la puntada del inquilino de Los Pinos, debidamente aplaudida por la cúpula del sindicalismo oficial, más uno que otro independiente, y del sector privado, es decir, las que junto con el gobierno se han dedicado a pulverizar el poder adquisitivo de los salarios.
Pues bien, el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM –experto en el tema, entre otros tantos– nos obsequia un paseo por la realidad que tira al suelo lo que él mismo cataloga de mito de la recuperación divulgado por EPN. Va, pues:
Hace unos días Enrique Peña Nieto anunció como un gran logro que durante su gobierno por fin, y después de casi 40 años, el salario se ha recuperado 5 por ciento, lo que es totalmente falso. De los 73.04 pesos (que es el monto actual del salario mínimo diario) el equivalente a 5 por ciento de recuperación serían 3.65 pesos por día, con los que el trabajador no podría siquiera adquirir un boleto del Metro (hoy se pagan 5 pesos por cada uno).
La supuesta recuperación del salario del que habla Peña Nieto como un histórico logro de su gobierno, después de casi 40 años de saber esperar. Por ejemplo, ¿cuánto se ha incrementado la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR) y el salario mínimo de 2014 a 2016? El 12 de abril de 2014 el precio diario de la CAR era de 184.96 pesos y el salario mínimo de 67.29 pesos Un año después los precios habían subido a 201.01 y 70.10 pesos por día, respectivamente, y el 25 de abril de 2016 a 213.46 y 73.04 pesos en cada caso.
Así, en el periodo referido, el precio de la CAR se incrementó 15.4 por ciento y el salario mínimo 8.5 por ciento, casi la mitad con respecto al aumento de precio en la canasta alimenticia. ¿Dónde quedó la recuperación pregonada por Peña Nieto? En alrededor de tres décadas la pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario en México es cercana a 80 por ciento, de tal suerte que con un incremento al salario no se resuelve la explotación, el despojo y la injusticia social de que ha sido víctima toda la clase trabajadora.
En un horizonte que abarca 29 años, el precio de la CAR ha mostrado una continua trayectoria alcista, en tanto que el salario mínimo nominal muestra la falta de compensación con respecto al aumento de la canasta alimenticia para una familia. Si se compara salario mínimo nominal y precio diario de la CAR, para 2016 resulta en que faltan aproximadamente otros dos salarios mínimos para compensar la disparidad entre tendencias.
Resultan evidentes las diferencias en cuanto a precios de los bienes que componen la Canasta Alimenticia Recomendable, dependiendo del lugar donde se adquiera, pues resultan más altos en el supermercado, seguidos por los del mercado establecido (misceláneas, carnicerías, verdulerías, etcétera) y, por último, los manejados en los tianguis sobre ruedas.
Se observa que el diferencial oscila en casi 40 pesos, tomando en cuenta el precio para adquirir la CAR en el supermercado y el prevaleciente en el tianguis. No hay que olvidar que el salario mínimo en los dos últimos años acumuló un incremento total de 5 pesos. Entonces, ¿dónde quedaron los 3.15 pesos que recuperó en casi 40 años el poder adquisitivo del salario, según el presidente?
De cualquier manera, el trabajador tiene que dedicar más tiempo y obtener menos ingreso para conseguir el alimento. Conforme pasa el tiempo (1987-2016) se registra una jornada laboral más extensa para poder comprar la Canasta Alimenticia Recomendable de una familia. Para el primero de enero de 1987 con 4 horas y 3 minutos el trabajador adquiría la totalidad de la CAR (media jornada laboral constitucional).
Para el primero de enero de 1994 ese mismo trabajador requería de 12 horas 53 minutos para el mismo fin, lo cual implicaba una jornada y media. Y para el 26 de abril de 2016 tenía que laborar 23 horas 22 minutos, prácticamente tres jornadas laborales, para comprar la CAR diaria, sin considerar otras necesidades. Por ello, la clase trabajadora enfrenta una situación generalizada de pobreza, producto del sistema capitalista y de las políticas económico-sociales implementadas por el gobierno mexicano representante del capital.
Ante tal situación, los trabajadores desesperadamente buscan alternativas que les permitan superar la condición de pobreza, entre las que se encuentran: aumentar las horas de trabajo; buscar dos o más empleos; incorporar a otro(s) miembro(s) de la familia, independientemente de su edad o condición de salud; emigrar; aceptar un empleo independientemente de la distancia y tiempo que tenga que considerar para obtenerlo, que le permita mejorar sus condiciones de vida.
Existen millones de trabajadores que cotidianamente se trasladan largas distancias (migración interna) de su hogar a su trabajo (también hay millones de trabajadores, hombres y mujeres, de todas las edades que viajan largas distancias a otro país o región muy distante de su lugar de origen, buscando mejores niveles de vida y de trabajo).
El próximo diciembre se cumplirán 29 años desde que el gobierno de Miguel de la Madrid impuso a los trabajadores los ejes de la política económica y social del capital (Pacto de Solidaridad Económica), con el fin de asegurarle a éste, por una parte, niveles de ganancias que garantizarían su reproducción y acumulación, y por la otra, que los trabajadores, los asalariados, los explotados pagarían los costos de la crisis económica recurrente en el sistema capitalista, enfrentando un proceso sistemático y profundo de precarización de sus condiciones de vida y trabajo.
A estas alturas, para poder adquirir la CAR se requiere un salario mínimo mensual de 6 mil 403.80 pesos (casi tres salarios mínimos diarios actuales), sin considerar otras necesidades del trabajador y su familia (transporte, pago de renta (en su caso), energía eléctrica, gas, agua, vestido y calzado, salud, educación, esparcimiento). Así, de acuerdo con la información del Inegi, actualmente 32 millones de trabajadores en México sobreviven en diferentes niveles de miseria, ya que el ingreso resulta insuficiente para adquirir la canasta básica.
Las rebanadas del pastel
Entonces, ¿así o quieren más recuperación?
Twitter: @cafevega

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