jueves, 14 de julio de 2016

Astillero

 Edomex 2017 y 2018
 La familia priísta
 ¿PRD-PAN?, Morena
 Moreira demanda a Aguayo
Julio Hernández López
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BLOQUEOS EN CHIAPAS. Maestros pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación bloquearon parcialmente la entrada y salida del lado poniente de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, dando paso a vehículos particulares, transporte público y de emergencia, pero sin permitir la circulación a los de empresas trasnacionales   Foto Cuartoscuro
C
olocadas históricamente en el calendario político como antesala de la presidencial, las elecciones del estado de México ofrecen ahora el ingrediente distintivo del interés imperioso del ocupante de Los Pinos y su grupo más cerrado por mantener el control de su entidad de origen o avecindamiento, en un contexto volátil y particularmente competido.
Seis años atrás, siendo gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto tomó una decisión de marcado pragmatismo, pues hizo a un lado a sus cartas personales, algunas abiertamente familiares, para impedir que el presidente municipal de Ecatepec, Eruviel Ávila, escuchara la invitación a dejar el PRI y encabezar una alianza opositora. Ahora, con el poder federal en las manos (aunque desgastado e incluso convertido en un factor negativo en las recientes elecciones estatales), EPN vuelve a enfrentarse a una discordancia entre afectos y realismo, con una baraja personal que incluye a su prima Carolina Monroy del Mazo (colocada en la secretaría general del comité nacional priísta, originalmente como cuña para Manlio Fabio Beltrones); al esposo de ésta, Ernesto Nemer (movido de la Subsecretaría de Desarrollo Social a la Procuraduría Federal del Consumidor), y a otro primo, el sacrificado de hace un sexenio, Alfredo del Mazo Maza, quien entonces era presidente municipal de Huixquilucan y ahora es diputado federal y coordinador de la bancada priísta del estado de México. Además, dos miembros del gabinete federal: el actual secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida y, sobre todo, el de Hacienda, Luis Videgaray, quien así se desmontaría en lo personal de la contienda presidencial, pero grupalmente seguiría influyendo mucho, con Enrique Ochoa Reza en la presidencia del PRI.
El factor local, fuera de sus afectos directos, ofrece a Peña Nieto el recurso de no ligar la suerte electoral mexiquense a la valoración de su gestión sexenal sino, en todo caso, a elementos que sin serle ajenos no le son radicalmente considerados como cuota personal. Allí están el secretario general de Gobierno, José Sergio Manzur Quiroga; el presidente del comité estatal priísta, Carlos Iriarte Mercado, y la senadora con licencia Ana Lilia Herrera Anzaldo, recientemente nombrada secretaria de Educación del gobierno estatal.
Como sucedió en 2011, el fantasma de las alianzas revolotea sobre el cielo electoral de tres colores, en riesgo de encapotarse. Famosa fue la maniobra de absoluto descaro que en el primer trimestre de 2010 realizaron el PAN calderonista y el PRI dominado por el peñismo para impedir que se aliaran panistas y perredistas y pusieran en riesgo el proyecto de continuidad del peñismo en esa entidad y, sobre todo, las aspiraciones presidenciales del gobernador que autorizó a su secretario de gobierno, Luis Miranda Nava (ahora subsecretario clave de Gobernación), a firmar un compromiso político junto a la presidenta nacional del tricolor, Beatriz Paredes el presidente nacional del PAN, César Nava, con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, como testigo. A cambio de que los priístas apoyaran el paquete económico 2010 en el poder legislativo, el PAN calderonista se negó a pactar un candidato común con el Partido de la Revolución Democrática. Al final, el priísta Eruviel Ávila consiguió, haiga sido como haiga sido, 61.97 por ciento de los votos; el perredista Alejandro Encinas (con apoyo de PT y Convergencia) 20.96 y el panista Luis Felipe Bravo Mena 12.28.
El mismo Encinas está buscando de nueva cuenta una alianza PRD-PAN, a tal grado que ha considerado como factor para ese entendimiento a Margarita Zavala Gómez del Campo, tal vez pensando en un pacto en el que Acción Nacional vaya por el máximo cargo nacional y el sol azteca por el estatal. Actual senador bamboleante entre el PRD (al que renunció pero en cuya bancada continúa), Morena y el cuauhtemismo, Encinas tal vez podría ser candidato a gobernador en alianza PAN-PRD, pero ahora tendrá enfrente a Delfina Gómez Álvarez, la profesora y ex presidenta de Texcoco que ha sido postulada como virtual aspirante de Morena, en un lance estatal desde la plataforma que controla el médico Higinio Martínez Miranda (actual presidente municipal de Texcoco, que ya antes lo había sido, tres veces diputado local, senador y ex presidente del PRD en el estado). A ese grupo pertenece también Horacio Duarte, un abogado que ha sido representante de López Obrador en candidaturas presidenciales ante el instituto federal, ahora nacional, de elecciones. Como puede verse, las elecciones mexiquenses rebasan sus propias fronteras y se instalan en el plano nacional, con 2018 como referente.
Humberto Moreira Valdés ha entablado una demanda por daño moral contra Sergio Aguayo Quezada, profesor e investigador de El Colegio de México, miembro del Sistema Nacional de Investigadores en el nivel III y opinante periódico en prensa escrita y medios electrónicos. El ex gobernador de Coahuila y ex presidente nacional del PRI se ha sentido lesionado en su honor a causa de un artículo publicado por Aguayo Quezada el 20 de enero del presente año, en el que, entre otras cosas, señaló que Moreira es un político que desprende el hedor corrupto; que en el mejor de los escenarios fue omiso ante terribles violaciones a los derechos humanos cometidos en Coahuila, y que, finalmente, es un abanderado de la renombrada impunidad mexicana.
Las palabras de Aguayo Quezada, que este tecleador hace suyas, a riesgo de compartir demanda (suscripción de conceptos que otros periodistas y opinantes podrían también hacer, en mínima solidaridad) podrían estar siendo usadas judicialmente, según menciona el propio demandado, con la pretensión de empañar una investigación de El Colegio de México respecto a la masacre sucedida en Allende, Coahuila, durante el mandato de Moreira, cuando unas 300 personas fueron asesinadas o desaparecidas y decenas de casas derruidas en un acto de venganza de un grupo de Los Zetas contra familiares, vecinos y amigos de un par de personas que a ese cártel le birló millones de dólares. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
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