martes, 18 de octubre de 2016

México SA

Latinos inclinarán balanza
Su voto, veneno para Trump
Arrasa sufragio de mexicanos
Carlos Fernández-Vega
E
n la recta final de las campañas electorales en Estados Unidos los candidatos y sus equipos buscan captar, a toda costa, el llamado voto latino, el cual tiene la suficiente fuerza y volumen como para decidir esa contienda presidencial, y es de suponer que sólo los hispanoparlantes masoquistas que viven allá sufragarán por la lacra copetuda, aunque la otra no se queda corta. Pero como en todas partes se cuecen habas, habrá que conocer el resultado del próximo 8 de noviembre.
En vía de mientras, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ofrece una buena numeralia sobre el potencial latino en Estados Unidos que tanto atrae la atención de los candidatos, aunque sólo en periodo electoral. El problema es que los candidatos usufructúan ese potencial, pero después los votantes de tal origen no obtienen ni las gracias. Va, pues.
Las poblaciones de origen mexicano (63 por ciento del total de latinos), de los países del Caribe (15.5 por ciento, conformada en especial por puertorriqueños, cubanos y dominicanos) y centroamericanos (7.9 por ciento) son los tres principales grupos de población hispana en Estados Unidos. El promedio de edad de la población de México es de 39 años para los hombres y 40 de las mujeres. La población centroamericana tiene un promedio de 37 y 40 años, respectivamente.
La población mexicana y centroamericana disponía de menores niveles de instrucción respecto a las personas nacidas en Estados Unidos y del resto de inmigrantes. El 82.2 por ciento de los mexicanos sólo cuenta con secundaria o menos, al igual que 73.9 por ciento de los centroamericanos. Esto explica parcialmente que el tipo de actividades laborales en las cuales estas personas se insertan también sean las de menor calificación, aunque es preciso considerar la condición derivada de la carencia de documentación migratoria.
En este sentido, los trabajadores mejor calificados podrían estar desempeñando tareas para las cuales estarían sobre calificados. El desempleo en personas mexicanas y centroamericanas es de 8 y 7.8 por ciento, respectivamente, cifras menores al de la población nacional (8.6), aunque mayores al promedio de la población inmigrante (7.6).
Pero hay más. En 2011 los inmigrantes nacidos en Sudamérica llegaban a 2.7 millones, lo que representaba 13 por ciento de los 21.2 millones de inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos. Ese año el 84 por ciento se encontraba en el rango de edad entre los 16 y 64 años. Los países de América del Sur con la mayor proporción de inmigrantes en edad de trabajar fueron Brasil (90 por ciento), Venezuela (88) y Ecuador (86), en tanto que las naciones con mayor proporción de personas mayores fueron Argentina (18 por ciento), Chile (17) y Paraguay (16).
La participación de sudamericanos que reportaron un nivel educativo alto (secundaria terminada a estudios universitarios, o un título asociado) fue de 54 por ciento contra 41 por ciento del total de extranjeros. Las personas con un mayor nivel educativo (título de licenciatura o superior) provienen de Venezuela (49 por ciento), Argentina (39), Brasil (38) y Chile (38). En cuanto a los lugares de asentamiento en Estados Unidos, en 2011 casi dos tercios de todos los inmigrantes sudamericanos residían en cuatro estados: Florida (23 por ciento del total), Nueva York (21 por ciento), Nueva Jersey (12 por ciento) y California (9 por ciento).
Por lo que toca a la distribución de género, de todos los inmigrantes sudamericanos que residían en Estados Unidos en 2011, 54 por ciento eran mujeres y 46 por ciento eran hombres. No obstante, existen diferencias entre los países. Por ejemplo, la concentración del sexo femenino era más alta entre los inmigrantes nacidos en Paraguay (60 por ciento de mujeres), Colombia (58) y Venezuela (56), mientras sólo Ecuador tenía un porcentaje más alto de hombres (53).
¿A qué se enfrentan los latinos? La situación del mercado laboral de los inmigrantes de América Latina en los últimos años ha evolucionado en buena medida en consonancia con la evolución general del mercado laboral estadunidense. Según la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo de aquel país, en 2000 el porcentaje de personas extranjeras en la fuerza laboral correspondía al 13 por ciento del total, mientras en 2014 ascendió a 16.5 por ciento, lo que corresponde a 25.7 millones de personas. Cifras más actuales mencionan más de 27 millones.
La fuerza laboral mexicana y centroamericana es clave para la competencia de algunos sectores productivos, como los sectores agrícola y de servicios de Estados Unidos, y la industria maquiladora extranjera y otros sectores manufactureros, principalmente estadunidense, instalados en los estados del norte de México, fronterizos o cercanos a Estados Unidos, y ahora también en otras entidades.
Estados Unidos ha otorgado más de 150 mil visas (H2) por año para trabajos temporales, la mayoría ocupados por mexicanos, quienes en 2014 obtuvieron el 90 por ciento de las emitidas. De Centroamérica, el grupo más importante son los guatemaltecos, con 3 por ciento.
Las tres principales ocupaciones que empleaban a hombres sudamericanos de entre 16 y 64 años fueron (2011): construcción, extracción y transporte (23 por ciento de los varones de ese origen); servicio y cuidado personal (20 por ciento) y gestión, negocios y finanzas (13 por ciento). Entre las trabajadoras nacidas en América del Sur del mismo rango de edad, el 29 por ciento reportó que trabajaba en el servicio y ocupaciones de cuidado personal; 16 por ciento en apoyo administrativo; 11 por ciento en gestión, negocios y finanzas, y 10 por ciento en ventas. De igual manera, estas ocupaciones reflejan el perfil laboral de las mujeres inmigrantes en general. Sin embargo, las sudamericanas son más proclives a trabajar en la educación, formación, medios y entretenimiento; servicio y cuidado personal, y apoyo administrativo.
A todos ellos los candidatos les ofrecen el oro y el moro con tal de obtener su voto, pero como buenos políticos a la hora de la hora incumplirán descaradamente, como siempre. ¿Por quién decidirán los latinos? En tres semanas se sabrá.
Las rebanadas del pastel
Parece que Javier Duarte se fue con Guillermo Padrés a la paradisiaca isla de la impunidad, donde cómodamente esperan a Roberto Borge, Rodrigo Medina, César Duarte, los Moreira y a todos los demás, que no son pocos. El problema es que a la isla ya no le cabe más población: está atiborrada… Ya viene de regreso el copelas o cuello, Zhenli Ye Gon, y trae ganas de hablar. Javier Lozano Alarcón estará feliz.
Twitter: @cafevega

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