martes, 26 de junio de 2018

Ciudad Perdida

Anular elección, otra campaña // Inmenso derroche de recursos // En juego, más que el poder
Miguel Ángel Velázquez.
E
l Instituto Nacional Electoral descubrió una campaña intensísima, cuya intención es que se anulen 2 millones de votos, y con ello la próxima elección. La campaña, que al parecer apareció en redes sociales a finales de mayo, tendría por ahí de 2 millones de me gusta, y trata de convencer a la gente de cruzar a todo lo largo la boleta electoral con las iniciales de Andrés Manuel López Obrador.
Y no sólo eso, aunque nada más se han recibido cuatro denuncias por el uso de programas sociales con fines electorales, desde septiembre pasado a la fecha, para nadie escapa el inmenso derroche de recursos, marcados como programas sociales, que se han dado en el periodo de campaña, y en el que han incurrido, nos aseguran en el INE, todos los partidos. Así pues, los gastos de campaña también son un factor que podría hacer nula la elección, y la violencia, que hoy se dice, no afecta el proceso electoral, pero bien podría descarrilar los comicios, y eso también inquieta a los más altos mandos del organismo, se diga lo que se diga.
Está dicho, estas, las que se efectuarán dentro de unos días, serán unas elecciones históricas. El número de electores, la complejidad de los métodos para la vigilancia, el conteo y la remisión de los datos de la votación nos hablan de un trabajo bien estructurado, y bien ensayado, donde las fallas no están permitidas. Certeza es la clave para los dirigentes del INE.
La mayor seguridad de las autoridades reside en el conteo, ejercicio que estará a cargo de los propios ciudadanos. Los votos se cuentan bien, eso sí se ha aprendido, confirma Porfirio Muñoz Ledo desde su experiencia como político y observador de las elecciones. La víspera de la jornada electoral el INE también ha descartado la compra de votos como factor de peso en la elección.
Lo anterior porque, pese a que en todos los ámbitos se habla y se ponen ejemplos, y se da santo y seña de la compra de voluntades por los partidos políticos, el instituto sólo ha recibido cuatro denuncias, que podrían no hablar de una situación grave.
El dato llama a sospecha porque, por un lado, se debe tomar en cuenta que si son los partidos los que cometen el ilícito, y en ese renglón están todos, seguramente prefieren lograr un pacto de no denuncia, de complicidad, no escrito, antes de que, por abrir la boca, les vayan a impedir que sigan ejerciendo esas prácticas consideradas ilícitas.
Y no es todo, es muy probable que no existan denuncias de la ciudadanía debido a la falta de confianza hacia la autoridad electoral, y si es así, no les falta razón. La compra de votos ya se ha denunciado, y esas denuncias no han modificado los resultados anunciados, pero es muy probable que hayan alterado la posibilidad de que el país tuviera ahora otro destino.
En cualquier sentido, el que el INE no reciba la parte bien probada de las denuncias por compra de votos, ya empieza a modificar lo que podría ser el resultado limpio de la elección, y las consecuencias de un error en un país que cuenta su historia de violencia en páginas de muerte cotidiana, parecen impredecibles. Así que más vale tener cuidado, en las elecciones que vienen se juegan muchas más cosas que los puestos del poder público. Aguas.
De pasadita
Hay cuando menos dos delegaciones donde se ha cometido una gran cantidad de ilícitos electorales. Coyoacán, desde luego, y de la mano Iztacalco. Todo indica que en estos dos lugares no hay remedio, los comicios podrán declararse nulas, aunque no hay que descuidar Benito Juárez, donde las cosas tampoco van bien.
El asunto es que si ya hay pruebas suficientes para saber que la elección será alterada por alguna de las causales de anulación, lo mejor sería frenar el proceso desde ya, cancelar los comicios por la alcaldía, cuando menos, y no permitir que el fraude se cometa, no lo dice la ley, lo dice la razón.

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