| lunes, 05 jun 2017 14:39
Ayer, en el Estado de México, tuvo lugar la elección del gobernador de la entidad y de los diputados locales y de varios Presidentes Municipales de la entidad, y por tratarse del Estado que vio nacer al Presidente de la Repùblica, se le ha otorgado una importancia mayúscula sobre todo como antecedente y espejo adelantado de la elecciones presidenciales del 2018.
Para unos, seguramente los menos, los resultados electorales del Estado de México anunciarán de una manera marcada, casi automática, los resultados del 2018. Para otros, menos tajantes o dogmáticos, la elecciones en el Estado de México constituyen un antecedente importante, pero no ni mucho menos un anuncio inflexible de lo que ocurrirá en el 2018. Tal vez estos menos dogmáticos, que aceptan las variantes de la historia, y sus giros inesperados, tengan al final de cuentas la razón.
Escribimos este artículo en plena jornada electoral, apoyándonos o no en las noticias todavía fragmentarias sobre diversos eventos de la eleccione en diferentes regiones del país, pero sobre todo en el Estado de México; una especie de crítica directa pero vivida a través de interpósita persona, en este caso sobre todo los canales de TV y hasta el último momento que nuestro periódico resista sin el envío de un artículo que será lo más completo posible en cuanto a circunstancias pero ojalá certero en cuanto a tendencias y signos de triunfos y derrotas y, por supuesto, con los comentarios y reflexiones que estemos en condiciones de apuntar en este ejercicio periodístico un tanto heterodoxo por incompleto.
Sintetizando mucho nos atrevemos a recordar aquí que, de acuerdo con la mayor parte de las opiniones calificadas apoyadas por encuestas, se esperaría un final de fotografía entre Morena y el PRI, seguidos en el tercer lugar por el PRD, a cuyo candidato llamó insistentemente Lopez Obrador a sumarse a la maestra Delfina, de Morena, pero de tal modo insistente que aquel decidió no salirse de la contienda, ya que por lo demás resultaba el candidato que, durante la campaña, había subido de manera más consistente en las preferencias electorales.
Naturalmente, sobre todo en el Estado de México, la opinión pública sabe que las campañas electorales han estado plagadas de acusaciones y denuncias mucho más que de propuestas propiamente constructivas que anuncien un futuro mejor para el país y los mexicanos. Y esto es algo que registran y reprochan como una prueba más de que en México no hay propiamente una evolución política consistente, en el sentido de una cultura política democrática que se haya desarrollado sin duda alguna. Al contrario, los ataques y denuncias personalizadas significan hoy, para muchos mexicanos, una muestra más de que vivimos todavía graves frenos políticos y hasta una regresión francamente inmerecida para un país que ha luchado por décadas para mantener la soberanía y hacer avanzar la democracia, y que en su concepto no es compatible con el "estilo" de las actuales campañas electorales, como decía, mucho más enfocadas en los ataques personales y en las denuncias y prácticamente sin sustancia propositiva, o siendo ésta demasiado raquítica. Las personas que encabezan a las corrientes politicas o a los partidos que los han postulado, en realidad representarían con bastante aproximación, en general, y no podría ser de otro modo, este bajo nivel lamentable de los candidatos y sus campañas.
Ya en plena jornada electoral, los principales medios de difusión reflejan un ambiente de moderada tensión y de desarrollo normal del sufragio, con una asistencia abundante a las urnas de la ciudadanía electora. Y esto prácticamente en todos los Estados en que se desarrollan elecciones (además del Estado de México, Nayarit, Coahuila, Veracruz, Oaxaca.) Ojalá sea así, lo cual podrá decirse con relativa certeza al finalizar la jornada, o bien se confirmaría el ambiente de duros ataques personales (como una declaración única por la vulgaridad de sus argumentos, que pronunció el viernes pasado en Milenio TV el expresidente Vicente Fox en contra del Presidente de Morena Andrés Manuel Lopez Obrador).
También se han presentado actos que tienen una clara intención de atemorizar o amedrentar, como el hecho de que, en el Estado de México, hayan aparecido cadáveres de animales grandes, como cerdos, que fueron arrojados a las puertas de partidos políticos como Morena. He aquí otra muestra de un aspecto todavía no desterrado de la política y de los procesos electorales, que los convierten en algo condenable. ¿Resulta imposible para las autoridades electorales, con ayuda de las fiscalías de los Estados, precisar el origen y los responsables de estos actos cuasi-criminales? Debiera ser así en todos los casos, o las autoridades electorales habrán fallado gravemente en el cumplimiento de sus responsabilidades. Si a esto sumamos otros atentados más o menos graves sobre la limpieza de los procesos electorales en México, podemos entender sin mayores dificultades la muy baja valoración que la ciudadanía general otorga a las elecciones en nuestro país, y más ampliamente a los procesos políticos del más variado tipo.
Una cuestión importante, sobre todo en las elecciones del Estado de México, es la circunstancia de que en general los candidatos al gobierno han alentado a la ciudadanía a asistir a las urnas. En este sentido -la abundancia de los votos- favorecería sobre todo a los candidatos de oposición, lo cual no está mal. Esta mayor participación ciudadana es sin duda un punto importante de apoyo genuino a los procesos democráticos, de que está tan necesitado el país. Habrá que ver más tarde si en verdad, en las elecciones presentes, se expresó un voto más abundante que en el pasado, que en las últimas elecciones.
Pero un juicio más completo y casi definitivo sólo será posible al final de esta jornada electoral, en que veamos de manera completa sus resultados e incidencias.
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