jueves, 25 de marzo de 2021

EDITORIAL La Jornada

 Litio: desafío regulatorio

E

l presidente Andrés Manuel López Obrador manifestó ayer que su gobierno seguirá revisando la importancia económica de explotar los yacimientos de litio con los que cuenta el país y analiza la posibilidad de tener una mayor participación en la extracción del metal cuyas reservas se concentran en Sonora. No obstante, reconoció que el papel gubernamental en el sector se verá acotado de manera inevitable por el entreguismo desenfrenado de sus antecesores, quienes concesionaron vastas extensiones del territorio nacional no para producir oro, plata, cobre, litio, sino fundamentalmente para especular en el mercado financiero.

López Obrador estuvo acompañado en su conferencia de prensa matutina por su homólogo Luis Alberto Arce Catacora, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, país que cuenta con las mayores reservas de litio del mundo. En su intervención, Arce recordó que el control de los recursos naturales es un tema estratégico y afirmó que el dominio sobre el mineral referido fue el objetivo económico detrás del golpe de Estado que en noviembre de 2019 obligó al ex presidente Evo Morales y varios miembros de su gabinete –incluido el propio Arce Catacora– a exiliarse en México.

Se ha vuelto una noción ampliamente reconocida que el litio es uno de los recursos fundamentales para la economía de las próximas décadas y que está llamado a jugar un papel semejante al que tuvo el petróleo durante el siglo XX. Su importancia deriva de que, con la tecnología actual, resulta insustituible en laproducción de sistemas de almacenamiento de energía, que a su vez son condición indispensable para el avance de las llamadas energías limpias. Cabe recordar que éstas –en especial la solar y la eólica– padecen significativos problemas de intermitencia; es decir, que su productividad depende de condiciones meteorológicas fuera del control humano y por ello su aprovechamiento eléctrico aislado requiere almacenar lo producido en baterías que ofrezcan un respaldo durante las caídas de generación, o bien, cuando están integradas a la red pública, sistemas de generación convencionales de respaldo. La otra gran aplicación de las baterías de litio, bien conocida por el público, se encuentra en la provisión de energía para todo tipo de dispositivos móviles, desde teléfonos hasta automóviles eléctricos.

Es claro, pues, que el manejo de este mineral altamente estratégico no puede librarse a la arbitrariedad del mercado mundial, sino que debe sujetarse a mecanismos de regulación que garanticen su contribución al desarrollo industrial y tecnológico tanto de las zonas donde se encuentran los yacimientos como del conjunto del país, a la soberanía energética de la nación y al bienestar integral de los mexicanos.

Como ya sugirió el presidente López Obrador, el desafío residirá en hallar la fórmula para establecer un marco regulatorio virtuoso en un contexto en que 35 de 36 proyectos existentes para la producción de litio a nivel nacional están en manos de compañías extranjeras y en el que, además, debe evitarse dar pretexto a que los intereses corporativos monten campañas de golpeteo jurídico como la que tiene lugar contra la Ley de la Industria Eléctrica.

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