miércoles, 23 de septiembre de 2020

Astillero


Porfirio, es decir, Citlalli // La apuesta, por la senadora // 2024, en el ambiente // Anaya desplazaría a Calderón

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▲ FRENTE ANTI-AMLO DESINFECTA CAMPAMENTO. Integrantes del campamento instalado en las avenidas Juárez y Reforma de la capital desinfectan las casas de campaña para evitar contagios de Covid-19.Foto José A. López
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l grupo que postula al veterano y pluripartidista Porfirio Muñoz Ledo a la presidencia de Morena busca, en realidad, que la joven senadora Citlalli Hernández Mora, integrante de esa corriente llamada Los puros, sea la beneficiaria inmediata y a mediano y largo plazos.

El cálculo es simple: Citlalli no ganaría de manera directa la dirigencia morenista, pues por edad y carrera política no tiene el nivel de conocimiento público que se requiere para avanzar en las tres encuestas de opinión que firmas particulares levantarán entre ciudadanos en general, al azar y en muestra representativa (según eso).

Pero Muñoz Ledo es una marca política sumamente conocida y, dado que va en una suerte de fórmula extraoficial con Hernández Mora, y a ambos los apoya el grupo nucleado en pro de Claudia Sheinbaum para 2024, con Porfirio se alcanzaría la victoria en términos de popularidad y con Citlalli en cuanto a la operación física y territorial que por edad y circunstancias de salud ya no puede ejercer a plenitud el longevo político, que mantiene lucidez intelectual.

Citlalli, de 30 años de edad, podría en un determinado momento relevar a Porfirio, de 87, si éste decidiera retirarse o incluso si pasase a otro cargo político. En 2018 se consideraba que presidir la directiva de la Cámara de Diputados sería la última estación de su prolongado viaje político, y ahora está aspirando a presidir al partido teóricamente en el poder. Así que todo es posible de agregar en el historial muñozledista.

La pelea por la dirección de Morena tiene tempranas e innegables connotaciones de futurismo presidencial. Basta ver el despiadado ataque directo de Muñoz Ledo a Marcelo Ebrard para confirmar que ese grupo de Los puros, acaudillado táctica e irónicamente por el camaleónico Porfirio, está desde ahora decidido a cerrar el paso al actual canciller y a su aliado provisional, Ricardo Monreal, quien estuvo a punto de dejar Morena en rechazo a las maniobras que hicieron a Sheinbaum candidata de Morena a gobernar la Ciudad de México y no al zacatecano, que aseguraba que López Obrador le había prometido tal postulación.

La propia Hernández Mora, contra la tradición elusiva de los políticos tradicionales, declaró en reciente entrevista, al preguntársele si se está en el preámbulo de la batalla por la candidatura presidencial de Morena en 2024, o ya en esa peleame parece que sí hay elementos que nos permiten inferir que ya hay un pensamiento, una carrera hacia la sucesión. Sin duda es importante pensar cómo queremos darle continuidad al proyecto.

Añadió: en lo personal, en la Ciudad (de México) tengo afinidad con Claudia Sheinbaum, pero la conozco y sé que prácticamente ha estado al margen de la vida partidista; Marcelo Ebrard igual no lo veo tan metido, pero me queda claro que Mario Delgado pues, al final, siempre ha sido su operador, parte de su equipo.

Citlalli reconoce que hay disputa entre dos visiones de proyecto: “hay un sector que sí nos preocupa qué sigue después de López Obrador (...) y ojalá tengamos un partido que cada vez dependa menos de liderazgos únicos y construya nuevos liderazgos y cuadros políticos (…) la sucesión está en el ambiente” (https://bit.ly/3j13qjy).

En otro campo de la batalla electoral: la reaparición en escena del panista Ricardo Anaya no sólo tendrá como consecuencia que uno de los lugares preferentes de las candidaturas a diputados federales pueda ser ocupado por el ex aspirante a la silla presidencial sino, en especial, que el rol de principal opositor al obradorismo que ha pretendido asumir Felipe Calderón sea tomado ahora por Anaya.

Sobre todo, en la perspectiva de que el tribunal electoral federal confirmara la negativa de registro a México Libre, en cuyo caso a Calderón y a Margarita Zavala les será más difícil cruzar la puerta de regreso a Acción Nacional, con el retornado queretano, tan amargoso en términos políticos para el felimargarismo, en plan de aspirante a nueva figura de relieve. ¡Hasta mañana!

Twitter: @julioastillero

Facebook: Julio Astillero

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