lun, 07 jul 2014 08:06
A la memoria de Arnaldo Córdova, querido amigo, mexicano y escritor político excepcional. Y un recuerdo: alrededor de 1965 ¡ya hace50 años!, estando en mi cubículo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se asomó un joven al que le pedí pasar y sentarse. Arnaldo Córdova me contó que recién llegaba de Italia en donde había realizado estudios de doctorado en Ciencia Política y que se acercaba a mí por el hecho de yo mismo había cumplido ese camino pocos años antes. Me habló largo de sus lecturas en Italia, de Umberto Cerroni y Lucio Colletti, y me expresó sus deseos de ingresar como profesor en la Escuela (en aquel tiempo) de Ciencias Políticas y Sociales, lo cual me pareció estupendo, ya que un joven apasionado por las ciencias sociales como él y con la ya extraordinaria formación que me había mostrado en una conversación relativamente breve, no tuve ninguna duda de hablar con entusiasmo en su favor con el director de entonces Enrique González Pedrero, quien ayudó a que se facilitaran los trámites necesarios.
A la vuelta de los años me convencí por supuesto de la gran suerte que había tenido en conocer cada vez más de cerca, como compañeros académicos, a Arnaldo Córdova. Sobre todo porque en su paso por la Universidad mostraba cada vez mayor solidez como profesor e investigador, que ya daba frutos excepcionales y frecuentes con los libros salidos de su pluma que se multiplicaban y se incorporaban a un acerbo de estudios notables sobre la realidad política y social de México. Ahora, con motivo de su fallecimiento se han multiplicado las muestras de reconocimiento, cariño y estimación hacia un intelectual realmente de excepción, que discutió y contribuyó como pocos al conocimiento de las fuerzas e ideas que ilustraron sobre todo a la Revolución Mexicana y a sus principales actores. Con estas líneas deseo sumarme a las incontables muestras de aprecio y admiración por un mexicano y un intelectual fuera de serie, como lo fue y seguirá siendo Arnaldo Córdova, desde luego por su abundante obra que estará siempre con nosotros.
Sin dejar de pensar en la militancia de Arnaldo Córdova a favor de las mejores causas para México, no dejo de imaginar su indignación y rabia por lo que se veía ya próximas en este país: la aprobación de las leyes reglamentarias en materia de telecomunicaciones y pronto después las leyes secundarias en materia de energéticos. La primera ha sido aprobada ya por el Congreso; la segunda, todo indica, lo será en muy próximas semanas.
En la intención declarada del Presidente de la República la reforma a las telecomunicaciones debería cuando menos alcanzar dos objetivos. Primero, combatir y terminar con los monopolios que se han formado y fortalecido en ese campo, y segundo, disminuir los costos de tales servicios entre los consumidores.
Por lo que hace a la primera cuestión todo muestra que hay una parcialidad contundente. Las leyes secundarias en materia de Telecomunicaciones, según todo indica (y según se anunció por muchos observadores desde las reformas constitucionales, están claramente orientadas a consolidar el monopolio de la televisión en favor de Televisa), y más bien tendrían como propósito debilitar, si posible, el monopolio de las comunicaciones telefónicas en todos sus aspectos, en manos de Telmex y de Carlos Slim. En todo caso, así lo anunciaría la campaña publicitaria que ha concertado Televisa con ese fin.
Por lo que hace a los costos de los servicios de telefonía, según la misma campaña publicitaria que ha concertado Televisa, los costos de las llamadas telefónicas, sobre todo las de larga distancia, disminuirían dramáticamente y por tal razón se llama a la ciudadanía a apoyar rotundamente esas leyes secundarias. Como es obvio, en tales campañas no se ha dicho una sola palabra sobre la eventual disminución del costo de las transmisiones por televisión, en sus modalidades más avanzadas tecnológicamente, que debería ser también uno de los efectos necesarios de las reformas en marcha. Esperemos que estas disposiciones cristalicen en el mejor sentido, para no vernos burlados otra vez por la manipulación de que son capaces los órganos del Estado, Y esto suponiendo que no existan gazapos en las leyes que impliquen pérdida de la libertad de expresión u otras restricciones a las libertades que los mexicanos han conquistado ya.
Lo que sí resulta escandaloso, y un verdadero atentado a la libertad de expresión de millones de mexicanos, es la legalización de la marginación y exclusión de las estaciones propiedad de comunidades y pueblos indígenas. Pese a las promesas presidenciales, de hecho se excluyen estas estaciones, tan necesarias para el desarrollo social de México.
Arnaldo Córdova (tal cosa sí me consta, ya que se lo escuché decir en distintas ocasiones), se oponía por lo demás rotundamente al despojo que significaba la reforma energética en su sentido de privatización radical, que está contenida en el fondo de estas “reformas estructurales” en marcha. Con una observación en la que yo mismo coincidía rotundamente: la necesidad de una reestructuración de Pemex y del status de la nacionalización, que se había convertido en una zona de descomposición y en un medio escandaloso de fraudes y corrupción. No podía seguir la misma situación, pero de ninguna manera la privatización precisamente en un momento del mundo en que se extiende el manejo y la rectoría social de la riqueza colectiva. Tal perspectiva acercaría a Arnaldo a las nociones que han expuesto en los últimos tiempos Cuahutémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.
Para Arnaldo Córdova no habría mayor humillación para el país que la pérdida de la soberanía o su disminución tajante, y el quedar a merced de poderes que lo explotaran a aplastaran por fuera, incluyendo en esto a lo que parece ser uno de los más caros proyectos de los actuales gobernantes: recibir indiscriminadamente la inversión extranjera, no obstante que está probado por incontables experiencias en muchas partes del mundo precisamente ahí se origina la pérdida de la soberanía y la explotación de las riquezas nacionales, obviamente en favor de otros intereses y no en favor del pueblo mexicano.
Resulta una gran lástima que Arnaldo Córdova no nos ilumine más sobre estos y otros temas de interés vital para el país. Lo echamos de menos profundamente pero no lo olvidaremos.
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