lunes, 30 de abril de 2018

México SA

TLCAN e industria automotriz
Bajos salarios = más ganancias
México, alejadísimo de China
Carlos Fernández-Vega
E
l capítulo de la industria automotriz que opera en México ha sido central en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y el salvaje de la Casa Blanca lo ha utilizado para lanzar todo tipo de amenazas, chantajes y condicionantes.
A su vez, el gobierno peñanietista defiende la plaza como si fuera propia, al negocio como si fuera nacional y a los píngües beneficios como si fueran para el país, por mucho que son extranjeras todas las armadoras que operan en el país, pagan salarios 10 tantos inferiores a los que cubren en sus respectivas naciones de origen y gozan de todo tipo de cortesías y beneficios fiscales.
En ese contexto, no hay que dejar a un lado la advertencia de la Cepal en el sentido de que el salario medio que reciben los trabajadores de la industria automotriz en México es de 2.38 dólares por hora, mientras que sus homólogos estadunidenses ganan cerca de 24 dólares por el mismo tiempo; la fabricación en México en lugar de Estados Unidos genera (a las empresas) ahorros laborales de entre 600 y 700 dólares por vehículo. Esto representa cerca de la mitad de los costos que se ahorran al producir en México vehículos que se venden en Estados Unidos.
El hecho es que los tres gobiernos participantes aún no aterrizan –si en realidad lo lograrán-– la modernización del TLCAN, pero en vía de mientras el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados ofrece un paseo por la industria automotriz que opera en México y sus retos ante los cambios en los bloques comerciales. Va, pues.
A escala internacional, en 2017 México ocupó el escalón número siete en la producción de vehículos automotores, con poco más de 4 millones de unidades, un monto siete veces inferior al registrado por China, tres tantos por abajo del reportado en Estados Unidos y 2.5 menos con respecto de Japón. De hecho, estas tres naciones (dos asiáticas y una norteamericana) concentran 52 por ciento de la producción mundial.
De las 25 marcas con presencia en el país, tres concentran 56 por ciento de las ventas totales: Nissan (23.8), General Motors (16.9) y Volkswagen (15.3). Continúa la lista con Toyota (6.8), FCA México (6.6), Honda (5.8) y KIA (5.7), que que desplazaron a Ford Motors, que pasó del sexto lugar en 2016 al octavo un año después con 5.3 por ciento de las ventas. En conjunto, las últimas cinco marcas representan 30 por ciento de las ventas nacionales. El 14 por ciento restante está integrado por marcas asiáticas, como Mazda y Hyundai, cuatro de origen europeo y segmentos de lujo con porcentajes menores a uno para cada uno.
Durante 2017, del total de ventas en México poco más de 984 mil unidades correspondieron a automóviles (64.3 por ciento), mientras 546 mil 236 unidades fueron camiones ligeros (35.7 por ciento). Al primer trimestre de 2018, las ventas al mercado nacional sumaron 337 mil 229 unidades, cifra menor en 10.8 por ciento a la registrada en el primer trimestre de 2017. Del total acumulado al primer trimestre, 40 por ciento se produjo en nuestro país, mientras 60 por ciento es de origen extranjero.
Durante 2017, las exportaciones de automóviles y camiones ligeros registraron una cifra récord al sumar 3 millones 102 mil 604 unidades, 12.1 por ciento más que en 2016. El principal mercado es Estados Unidos, a donde se dirigió 75.3 por ciento de las exportaciones; seguido de Canadá con 8.6 por ciento; América Latina, 7.7; Europa, 5.4, y Asia, 1.3 por ciento; el 1.6 por ciento (50 mil 299 unidades) restante correspondió a otros países; mientras África representó el destino con menores compras, con 0.1 por ciento o 2 mil 383 unidades.
Al cierre de ese año las exportaciones automotrices acumularon un monto de 126 mil 671 millones de dólares, con lo que se alcanzó un nuevo máximo histórico. El saldo de la balanza comercial del sector automotriz durante 2017 permaneció superavitario, sumando 70 mil 766 mil millones de dólares. Con estos datos, la industria automotriz se consolida como el sector exportador más relevante del país (aunque los beneficios también se exportan).
La industria automotriz se encuentra inmersa entre lo que podría ser un proceso de transición ante los posibles cambios vinculados a la estructura de los bloques comerciales y a las prácticas comerciales con tendencias proteccionistas a escala internacional, pero que, sin embargo, no se concretan del todo. Ello hace que se puedan enfrentar nuevos retos en los que se vean reasignaciones de los flujos de capital entre las naciones y una reorganización de las cadenas productivas y su logística.
Resulta paradójico que ante una industria altamente globalizada, como es la automotriz, se pretendan implementar medidas proteccionistas; sin embargo, el dinamismo comercial y las ventajas que ofrecen los tratados comerciales han hecho que el Reino Unido y Estados Unidos reconsideren mantener algunos de estos beneficios. En el caso estadunidense, el gobierno de Trump evalúa la posibilidad de reintegrarse al CPTPP.
Para el cierre de 2018 existe cierta incertidumbre ante los escenarios que se pudieran observar. De concretarse exitosamente el TLCAN se podría esperar que continúe un crecimiento favorable de las exportaciones. En caso contrario, las exportaciones reducirían su dinamismo en función de la demanda estadunidense, al disminuir sus ventas nacionales o excluir de algún modo las importaciones mexicanas ante los nuevos acuerdos y el impacto de la reforma fiscal estadunidense que podría afectar negativamente a las empresas instaladas en territorio mexicano.
Los mandatarios de los países socios del TLCAN pretenden concluir las negociaciones en la primera mitad de mayo, aunque se desconocen varias de las modificaciones que podría tener el tratado en el capítulo automotriz, pero da mayor certidumbre a la industria. Asimismo, independientemente de los resultados, las recientes inversiones extranjeras parecen enviar un mensaje explícito acerca de su permanencia en territorio nacional, como la alemana, que inyectó recursos e instaló nuevas plantas en el país.
Las rebanadas del pastel
Nunca han sido ejemplo de creatividad, pero a estas alturas lo único que sobresale de los candidatos Anaya y Meade es su creciente grado de frustración y agresión. De plano carecen de propuestas y son grillos de quinta… Felicitaciones a todos los niños del mundo, y de paso un abrazo a la dueña de mi sistema cardiaco-financiero por otra velita en su pastel.
Twitter: @cafevega

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