miércoles, 30 de noviembre de 2016

México SA

Cuba y su economía
Limitada, pero bien
¿Cambios mayores?
Carlos Fernández-Vega
C
on la muerte de Fidel Castro los eternos opositores de Cuba esperan que la economía isleña colapse y facilite las cosas. Sin embargo, a lo largo de la última década el gobierno de ese país ha tomado una serie de medidas con el fin no sólo de proteger lo construido –en el área social, especialmente– sino para incrementarlo de forma sostenida y encontrar rutas alternas para que ello suceda, sin alterar su concepto de nación.
Con todo, en esos diez años –desde la separación provisional (2006) y después definitiva (2008) de Fidel como presidente del Consejo de Estado y de Ministros–, la economía cubana no ha dejado de crecer (algunos años más que otros) y en ese periodo el promedio anual ha sido de 3 por ciento (en el mismo lapso la media mexicana a duras penas llegó a 2 por ciento), de acuerdo con la información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Cierto es que para Cuba 2016 no será un año particularmente bueno en términos económicos (en 2015 creció 4.3 por ciento y en el presente se espera uno por ciento), pero las inversiones autorizadas de tiempo atrás han madurado y comienzan a dar resultados positivos, amén de que otros sectores se han abierto para permitir capitales que no sean los del Estado.
Para los analistas de la Cepal, el descenso en la dinámica del crecimiento cubano respecto al registrado en 2015 se explica fundamentalmente por tensiones en la disponibilidad de divisas, a lo que contribuyen las previsiones a la baja en los precios de varios de sus productos exportables, como el níquel y el azúcar. Otro factor negativo es la reducción en los envíos de combustibles por parte de Venezuela, que ha obligado al gobierno de la isla a anunciar medidas de racionamiento energético para el segundo semestre del año (el consumo de electricidad a nivel nacional, por ejemplo, disminuirá 6 por ciento).
En 2016, de acuerdo con las estimaciones de la citada comisión, los sectores con mayores crecimientos positivos y dinámicos serán la construcción (13.4 por ciento), hoteles y restaurantes (11.2), y agricultura, ganadería y silvicultura (5.9). En sentido contrario, decrecerá la producción del sector de explotación de minas y canteras y de la industria manufacturera.
A lo largo del presente año el gobierno cubano previó inversiones por cerca de 8 mil millones de pesos (la mayoría con financiamiento externo). Sin embargo, tal monto finalmente podría reducirse a 6 mil 500 millones. En sentido contrario, se espera que los ingresos por turismo y remesas mantengan su tendencia positiva y reporten un crecimiento mayor a 11 por ciento.
Dice la Cepal que el gobierno de Cuba reconoce la dificultad de dinamizar de manera sostenible el crecimiento económico si no se incrementan los niveles de inversión (la inversión bruta interna como proporción del PIB ronda el 13 por ciento). Por ello, en 2014 aprobó la nueva Ley de Inversión Extranjera. Al mismo tiempo, para atraer capitales extranjeros trabaja, desde 2010, en un conjunto de medidas orientadas al saneamiento de las finanzas externas del país, en particular las encaminadas a lograr el reordenamiento de la deuda externa. A causa de ello se ha incrementado gradualmente la llegada de inversiones a Cuba.
En el segundo semestre de 2016 habrían iniciado 47 proyectos de inversión fuera y dentro de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (creada en 2013), con inversiones provenientes de diversos países como Australia, Brasil, Canadá, China, México, Vietnam y varias naciones europeas. Destaca también la inversión de la compañía estadunidense Starwood Hotels, en asociación con las cubanas Gaviota y Gran Caribe (la primera de su tipo desde 1959), para la administración y construcción de hoteles en la isla.
Desde 2014 el gobierno cubano dio a conocer una ambiciosa cartera de inversiones con proyectos específicos en distintos sectores de la economía, que se renueva anualmente. Ahora cuenta con 326 proyectos (de una cifra inicial de 246) para que los inversionistas extranjeros seleccionen a qué sector destinarán sus capitales, aunque las inversiones no están restringidas a esa cartera. Entre los nuevos proyectos se encuentran involucrados los sectores de salud, turismo y transporte (astilleros), construcción y materiales de construcción, industria ligera y sideromecánica e industria alimentaria y audiovisual.
A raíz del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, en diciembre de 2014, y de la visita de Obama a la isla, en marzo de 2016,se ha iniciado el levantamiento gradual de algunas restricciones en viajes, telecomunicaciones, servicios financieros, remesas y aviación, entre otras (o se han flexibilizado los requisitos), apunta la Cepal.
Sin embargo, dice, la realidad indica que en la práctica varias de las medidas anunciadas aún no han podido implementarse. Un ejemplo es la autorización para que Cuba pueda usar el dólar en las tran- sacciones internacionales. De esta manera, si bien el gobierno estadunidense anunció que era posible utilizar dólares en las operaciones con el exterior, a través de bancos de terceros países, la realidad es que la nación caribeña no ha podido realizar ninguna operación bancaria con esta moneda, pues los bancos extranjeros continúan mostrándose temerosos ante la posibilidad de recibir multas multimillonarias por procesar transacciones isleñas.
Tampoco se permite a los bancos cubanos establecer relaciones de corresponsalía con instituciones financieras de Estados Unidos. Las pocas inversiones estadunidenses que se han anunciado han sido autorizadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos, tras una revisión caso por caso.
El cumplimiento del servicio de la deuda externa y el hecho de que Cuba no sea miembro de las instituciones financieras internacionales, detalla el organismo especializado, han obligado al país a que su balance en cuenta corriente como proporción del PIB se haya mantenido en los últimos años en un superávit de alrededor de 1.5 por ciento. Si bien Cuba presenta un déficit estructural en la balanza comercial de bienes, este se compensa con creces con el superávit en la balanza comercial de servicios.
Las rebanadas del pastel
Ese es el panorama, y si bien Cuba va, dos elementos podrían complicar la situación: el salvaje de Donald Trump y una mayor reducción de los envíos petroleros venezolanos.
Twitter: @cafe-vega

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