sábado, 6 de julio de 2013

DESFILADERO

¡Vamos todos con Morris!

DESFILADERO  


Jaime Avilés



Toda proporción guardada, hay una relación directa entre la humillación que sufrió el presidente constitucional de Bolivia por parte de los gobiernos de Italia, Francia, España y Portugal, y la que infligió al pueblo de México el Instituto Federal Electoral, porque la fuente de ambos atropellos es la desaparición de todo vestigio de marco jurídico para regular tanto las relaciones entre los países del norte y del sur como entre el Poder Judicial nativo y los ciudadanos de a pie. 
   
 Por órdenes de Barack Hussein Obama cuatro naciones europeas tácitamente amenazaron con derribar el avión presidencial de Evo Morales si sobrevolaba sus respectivos territorios (eso significa “cerrar el espacio aéreo”: si pasas encima de mí te mando los cazas a desalojarte y si no los obedeces te mato). 

Por órdenes de Luis Videgaray, presidente en funciones, tan ilegítimo como su guapo muñeco de ventrílocuo y como Felipe Calderón--, Leonardo Valdés Zurita y cómplices reportaron que Andrés Manuel López Obrador violó, y por mucho, el tope de gastos de campaña, mientras Enrique Peña Nieto lo “respetó” y gastó seis millones de pesos menos del límite permitido. 

Para eso estamos las nuevas colonias de Estados Unidos en Europa y en América Latina: para que nos meen y nos caguen, y ni siquiera se molesten en pedirnos disculpas. A fin de cuentas, tienen a los grandes y pequeños medios de simulación, que falsifican la realidad a la medida y los antojos de los dueños del planeta. He aquí algunos ejemplos de cómo pasa lo mismo en nuestro país.

Si el estado de México registra el mayor número de feminicidios a escala nacional, su gobernador, Eruviel Ávila, puede darse el lujo de afirmar que en esa entidad “no se requiere una declaración de alerta de género” porque ahí “las mujeres están protegidas y apoyadas y las autoridades de todos los niveles vamos a seguir velando por su seguridad y protección”. 

No importa que en lo que va de 2013, en el estado de México hayan sido asesinadas 155 mujeres, cifra que contrasta con los 922 crímenes del mismo tipo cometidos entre 2005 y 2011. Lía Limón, ex esposa de  Luis Carlos Ugalde, el patético ex presidente del IFE y actual subsecretaria de derechos humanos de Gobernación, sostuvo el pasado 22 de abril que las nueve entidades con más feminicidios son Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Sinaloa y Sonora. ¿Y el Edomex? Ni siquiera lo mencionó. 

Durante la breve campaña electoral de 30 días, previa a los comicios que habrá mañana en 14 estados del país, ha habido asesinatos políticos en Oaxaca, Sinaloa, Coahuila, Durango, Chihuahua y Puebla. El líder del PRD en Oaxaca fue secuestrado, asesinado y carbonizado; una candidata a diputada estatal por el PRI fue atacada a balazos y salvó la vida, pero en el atentado murió su esposo.

En Durango, un candidato de Movimiento Ciudadano a presidente municipal fue acribillado al salir de un velorio. Samuel Malpica, ex rector de la Universidad Autónoma de Puebla, denunció actos de corrupción por parte de Enrique Agüera, aspirante del PRI a la alcaldía poblana, y murió de un tiro a la puerta de su casa. Las ejecuciones de personas involucradas en la contienda electoral de mañana fueron espeluznantes en Sinaloa. Y en Chihuahua y Coahuila ni se diga.

Como la violencia es parte consustancial del plan de la Cosa Blanca –esa macabra residencia donde vive Hussein Obama-- para México, los asesinatos continúan por todo el país al mismo ritmo que mantenían durante el genocidio encabezado por Felipe Calderón. Y como el IFE no condenó el uso de tarjetas prepagadas para comprar el voto de los más hambrientos en 2012, este instrumento de cooptación será usado a placer nuevamente mañana en la disputa por alcaldías y sillas legislativas en la mitad del país, pero con una significativa diferencia. 

Hace un año, los tres grandes partidos de la derecha –PRI, PRD y PAN-- se aliaron en forma encubierta en contra de Andrés Manuel López Obrador. Ahora son integrantes de un metapartido –Pacto por México (PPM)-- y dado que la sana competencia de mañana tiene la seriedad de un torneo interescuadras protagonizado por jugadores del mismo equipo, vemos en Baja California al PRD aliado con el PAN, y en Puebla con el PRI, y a nadie (excepto a los millones de miserables que en pocas horas recibirán alimentos de la cruzada de Rosario Robles para que voten por el PRI) le importa un carajo lo que suceda.

De ahí que en Veracruz haya levantado una ola de simpatía tan intensa y extensa la candidatura de un gato llamado Morris a la alcaldía de Xalapa. Un columnista muy querido, mi amigo y colega Julio Hernández, con el que ya casi nunca estoy de acuerdo, intentó desvelar (léase, quitar los velos, no el sueño) del tinglado que según él montó el PRI detrás del Candigato, para promover el abstencionismo y favorecer a los cuadros del gobernador mata periodistas, el franquista Javier Duarte de Ochoa, que invariablemente ostenta su apellido de casado, pese a que Ochoa no es el de su esposa, o tal vez porque sólo está casado consigo mismo, con su prepotencia, su sed de sangre y su infinita mendacidad. 

José Saramago, en su novela Ensayo sobre la lucidez, condena la putrefacción de la clase política en algún país imaginario, y hace una apasionada apología del abstencionismo para que al no acudir a las urnas masivamente, los ciudadanos pongan en evidencia la falta de legitimidad de los candidatos que no habiendo sido electos por nadie, de todos modos tienen que “gobernar” aunque no representen nada.

A mí modo de ver, y en declaraciones concedidas a Patricio, el gran moreno veracruzano, para la revista El Chamuco, única publicación de izquierda que existe hoy por hoy en los puestos de periódicos, los creadores del Candigato Morris aseguran que éste es un homenaje a ese libro de Saramago, tantas veces manipulado por la derecha para alejar de las meses de votación a quienes bien podrían sufragar por candidatos odiados y temidos por el régimen.

Como en las elecciones de mañana no importa quién gane o quién pierda, porque todos los concursantes son más de lo mismo, es altamente recomendable que quienes voten con luz en la frente lo hagan por Morris, tanto si viven en Veracruz como en Chihuahua, en Durango como en Sinaloa, en Oaxaca o en Baja California. Votar por Morris en todas partes es votar por la dignidad, por el derecho a la esperanza, por la ratificación de nuestros deseos de cambio. 

Votar por Morris es votar contra el IFE, contra el cinismo de Vazurita, contra la corrupción del Tribunal Electoral y de todos los miembros del Poder Judicial, empezando por los ministros de la Suprema Corte. 

Algo, algo muy importante debería empezar a quedarnos claro: nada se remediará en México si no emprendemos una lucha multitudinaria y de largo aliento por la renovación del Poder Judicial en todos sus niveles. 

Si algo ayudó a Colombia a contener el poderío del narco fue la participación de jueces honestos que resistieron las amenazas, los chantajes y los obsequios de los capos, de los políticos y de los militares involucrados en la industria de la droga, y mordiéndose uno y la mitad del otro, hicieron valer la ley. 

Hoy estaré en Twitter, en la cuenta @Desfiladero132, llamando a votar por Morris y apoyando a quienes actúen en el mismo sentido. Y la semana próxima me someteré a un análisis de la pituitaria, para descubrir si los eventuales trastornos que pudiesen revelar los líquidos de contraste, se deben a que tengo problemas con mi manera de tuitear.  

Publicado el Sábado, 06 Julio 2013 01:46

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