sábado, 18 de agosto de 2012

Sicilia, #YoSoy132, partidos: itinerarios



Gustavo Gordillo

Desde el paralelismo de la comunicación política apreciamos tres itinerarios que condensan distintas formas de conversación.



Javier Sicilia emprende una nueva caravana en territorio estadunidense para iluminar hechos incontrovertibles: es el mercado más grande del mundo en el consumo de drogas y el mercado menos controlado de comercio de armas. Impunidad y agravio han sido el motor de las movilizaciones, pero el centro de la acción del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad es el diálogo con víctimas y grupos solidarios, pero también con adversarios y enemigos. Aunque para algunos eso ha sido ingenuidad, lo que menos tienen es eso: es más bien una forma de visibilizar, de delimitar campos y particularmente de pedagogía en el ejercicio de los derechos humanos.



Otro itinerario han recorrido los estudiantes del #YoSoy132. Se reconoce como una de sus primeras aportaciones definir correctamente el espacio de las batallas futuras por la democracia: los medios masivos de comunicación y su relación con los poderes, así como modificar la dinámica del proceso electoral reciente, arrojando luz sobre las deformaciones e insuficiencias de la democracia de hoy. Pero el #YoSoy132 anticipa nuevas organicidades sociales. En los 70 se desenvolvieron muchos colectivos bajo el formato de redes. Ahora actúan no sólo en redes sino también en colmenas, siendo éstas las asambleas locales por escuela, por facultad o por universidad. Se vinculan y articulan con otros movimientos sociales, pero desde su identidad como estudiantes. Piensan en lo nacional, de ahí su propuesta programática de seis puntos, pero actúan a menudo desde la esfera local para atender lo específico. Desarrollan un tipo de inteligencia colectiva que corrige y ajusta decisiones no bien pensadas o descabelladas. Dato clave: la unidad del movimiento es más discursiva que orgánica. El discurso político es el cemento: un discurso que en ocasiones derrapa en el lirismo y la retórica pero termina confrontando con datos y cifras los duros hechos de la realidad. Han eludido también el protagonismo de líderes. Hoy sábado estarán discutiendo las formas organizativas del movimiento hacia delante. En buena medida, en el trasfondo está la discusión de la relación entre movilizaciones y movimientos y de éstos con las organizaciones. Con ello estarán apostando hacia el futuro. Son y serán auditores de los poderes, como han dicho ellos mismos.

Finalmente, está el itinerario de los tres partidos principales; todos llegaban abollados después de las elecciones, aun el presunto ganador. Tienen fuertes divisiones internas que buscan disipar al conjuro de la unidad, en vez de hacer transparentes los motivos de las discrepancias que pueden ser o no perfectamente legítimas. La imposición de la homogeneidad es siempre el pecado de las organizaciones que desconfían de la pluralidad. Pero además tienen problemas mayores que rebasan sus fronteras. ¿Cómo vincularse con los movimientos sociales sin caer en el corporativismo? ¿Cómo relacionarse con los ciudadanos sin el resorte del clientelismo en el que todos han abrevado? ¿Cómo auto-controlarse frente a los excesos del poder como la corrupción y el patrimonialismo? No lo podrán hacer sin la presencia vigorosa de ciudadanos libres y organizados.



Lejos estoy de sugerir una dicotomía entre buenos y malos. Tanto el MPJD como el #YoSoy132 enfrentan enormes retos, igual que los partidos. Pero unos experimentan y corrigen errores, en tanto que otros le echan la culpa al de enfrente. Sin embargo, unos y otros se necesitan para gobernar la pluralidad.



Pierre Rosanvallon reflexiona en torno a la tensión entre legitimidad y confianza en La contra-democracia. Se busca ampliar la democracia procedimental, y se desarrollan un conjunto de contra-poderes para compensar la erosión de la confianza política. Aquí puede estar un itinerario para todos.



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