lunes, 23 de diciembre de 2013

México SA

AL: con melón o sandía
Depende de China o EU
Escenario menos propicio
Carlos Fernández-Vega
A
mérica Latina se prepara para enfrentar los retos de 2014 con escasos, por no decir nulos, cambios en su estrategia económica. Uno de los elementos fundamentales de ella es el comercio exterior, pero la creciente dependencia regional de dos grandes mercados limita las posibilidades de obtener resultados históricos que estimulen la demanda interna, atiendan las no pocas demandas sociales y activen el aparato productivo. De hecho, como advierte la Cepal,las perspectivas de un menor crecimiento en el mediano plazo ponen en riesgo la consolidación de los avances realizados en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, y hacen urgente la adopción de reformas que promuevan la profundización del mercado regional y permitan a los países latinoamericanos capturar un mayor valor agregado en sus intercambios comerciales.
Entre 2003 y 2012, detalla el organismo especializado de la ONU, América Latina registró un crecimiento promedio anual de 4 por ciento (la mitad para el caso mexicano), debido principalmente a un escenario internacional favorable (salvo 2009), marcado por un rápido crecimiento del comercio mundial y un incremento en los precios de las materias primas, que resultó en términos de intercambio por demás positivo para la región. Sin embargo, actualmente el escenario internacional se presenta menos favorable como resultado de la desaceleración de la demanda externa, la moderación de los precios de las principales materias primas exportadas por los países latinoamericanos y la incertidumbre generada por un eventual endurecimiento de las condiciones financieras y monetarias globales.
Para América Latina, ¿cómo pinta 2014? La Cepal considera que la región no se mueve en forma monolítica al ritmo de la economía global. Los países se verán afectados, dependiendo de qué exportan, a quién y cuán grandes son sus necesidades de financiamiento externo. Por el lado del comercio exterior, las naciones que la conforman se encuentran expuestas por la concentración tanto de sus productos como de los socios comerciales. Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de la región con 35 por ciento de participación en las exportaciones totales de la región.
En detalle, sin embargo, sobresale México, que dirige 80 por ciento de sus exportaciones de productos a Estados Unidos, Colombia 43, Costa Rica 37 y Venezuela 28. Así, México es particularmente vulnerable al ciclo económico estadunidense, dado que el grueso de sus exportaciones hacia ese mercado son manufacturas en cadenas de valor, entre las que destacan electrónicos, textiles, automóviles y autopartes, de modo que un cambio en la demanda en Estados Unidos tiene repercusiones directas en el volumen de producción industrial en México.
Por ello, una reducción de la actividad en Estados Unidos tendría impacto directo en el impulso de la demanda externa al crecimiento, por la vía de una contracción del volumen de producción industrial. Por el contrario, una reducción de la actividad en Estados Unidos afectaría más indirectamente a algunos exportadores netos de materias primas por la vía del impacto en los precios, más que por el volumen de comercio, particularmente en el caso de los hidrocarburos.
La exposición comercial directa de América Latina a Europa es moderada (12 por ciento), aunque varía de país a país (22 en el caso de Brasil, 18 en Costa Rica, 17 en Chile y 16 en Argentina y Perú, entre los más sensibles). En este sentido, aunque el impacto de una mayor contracción de la demanda de bienes y servicios proveniente de Europa no sería necesariamente despreciable, en la mayoría de los países sería relativamente modesto.
Otros son los riesgos en áreas geográficas más distantes. Para los exportadores netos de materias primas concentrados en América del Sur, tal peligro es probablemente una desaceleración brusca del crecimiento en China. La participación de esta nación asiática como socio comercial de la región se multiplicó por ocho durante la década anterior, aunque la exposición varía sustancialmente de país a país. Chile y Brasil están particularmente expuestos. Se estima, por ejemplo, que un punto porcentual menos en el crecimiento de la inversión de China podría traducirse en una reducción de casi 0.4 puntos porcentuales de crecimiento del PIB chileno.
Para el caso de Brasil, sin embargo, el impacto podría ser menor a 0.1 puntos porcentuales, dado que sus exportaciones se encuentran más diversificadas que las chilenas, y Brasil es una economía más grande y cerrada. En cambio, México y Centroamérica tienen una exposición comercial reducida a China, con una participación baja de sus exportaciones dirigidas a esa nación. China importa fundamentalmente materias primas de América Latina, y, a diferencia de Europa y Estados Unidos, que importan una base más diversificada de materias primas, el grueso de las importaciones de China son metales y minerales.
Así, una desaceleración en China –particularmente de la inversión– tendría un impacto directo y significativo sobre los exportadores de metales de la región (Chile, Perú y, en menor medida, Brasil). “Sin embargo, el desempeño de China no solamente afecta el valor de las exportaciones de las materias primas por el lado de las cantidades, sino también por el lado de los precios. En efecto, China juega un papel importante en el mercado de bienes básicos. Por ejemplo, su participación en la demanda global de hierro, cobre, aluminio y carbón se estima cercana a 60, 40, 42 y 45 por ciento, respectivamente.
Existe evidencia, apunta la Cepal, de que la dinámica de la producción industrial y de la inversión tienen efectos significativos sobre los precios del cobre y de los metales básicos. Así, tanto el crecimiento de la demanda china como su balance entre consumo e inversión tienen un efecto diferencial en los precios de las materias primas. De esta manera, si bien la mayor integración comercial con China fue un factor positivo frente a la crisis de las economías industriales, también plantea de- safíos en cuanto a una mayor exposición al ciclo económico chino y los factores asociados a la globalización financiera.
Entonces, el futuro económico de América Latina se encuentra atrapado y dependiente de lo que suceda con melón o con sandía.
Las rebanadas del pastel
La mala: que la cena navideña costaría hasta 24 minisalarios, sin alipús, y que los ingredientes de platillos de temporada resultan de 20 a 100 por ciento más caros; la buena: todo ello se compensa con creces por el aumento al salario mínimo para 2014 (2 pesotes con 52 centavos). Entonces, no reclamen.
Twitter: @cafevega

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