martes, 31 de marzo de 2015

México SA

Vacaciones vs. combustibles
En México, 40% más caros
A la baja... en otros países
Carlos Fernández-Vega
A
punto de comenzar el periodo vacacional por la llamada Semana Santa, no pocos aspirantes a viajeros piensan dos veces sus recorridos por la bella República, porque los precios de los combustibles (que ya no suben) impactan severamente sus presupuestos, la mayoría de los cuales no son precisamente abundantes.
Con el pretexto de que es necesario equiparar los precios internos de los combustibles con los externos (léase los de Estados Unidos), mes tras mes y durante muchos años el gobierno federal incrementó los precios domésticos, al grado que a estas alturas los internos superan en cerca de 40 por ciento a los externos.
De acuerdo con los especialistas de GlobalPetrolPrices, como regla general los países más ricos tienen los precios más altos, mientras los países más pobres y los que producen y exportan petróleo tienen precios significativamente más bajos. Una excepción es Estados Unidos, país económicamente avanzado con los bajos precios de gasolina. Las diferencias de precios entre países se deben a los diferentes impuestos y subsidios para la gasolina. Todas las naciones tienen acceso a los mismos precios del petróleo en los mercados internacionales, pero se imponen diferentes impuestos. Pero México rompe la regla citada, y como productor y exportador de petróleo registra elevados precios de los combustibles.
Un informe de la Cámara de Diputados detalla que mientras en el vecino del norte dichos precios registran altibajos, en México siempre suben, nunca bajan. Así, de enero de 2007 a igual mes de 2015 el precio de la gasolina Premium se incrementó 73.04 por ciento, al pasar de 8.31 a 14.38 pesos por litro; el de la Magna 100.74 por ciento (de 6.76 a 13.57 pesos) y el del diésel 147.82 por ciento (de 5.73 a 13.20 pesos).
En ese mismo periodo, de acuerdo con el Inegi, la inflación acumulada fue de 38.23 por ciento, de tal suerte que el precio de la gasolina Premium se incrementó 1.9 veces por arriba de la inflación, el de la Magna 2.63, y el del diésel 3.87. En enero de 2007 llenar un tanque de gasolina con capacidad de 40 litros costaba 270.40 pesos; en igual mes, pero de 2015, por el mismo volumen se pagaron 542.80 pesos. Obvio es que más que rebasado quedó el citado pretexto gubernamental de equiparar los precios internos y externos.
El análisis de la Cámara de Diputados señala que “el descenso de los precios de los petrolíferos en Estados Unidos como producto de la reducción del valor de los hidrocarburos a nivel internacional y los constantes incrementos en México, han generado que al 12 de enero de 2015 (fecha de corte del informe) el precio de la Premium en nuestro país resulte 5.21 pesos por litro más caro que en el vecino del norte; la Magna lo es por 5.98 pesos por litro y el diésel por 2.52 pesos por litro”.
Detalla que en México existe un conjunto de precios de bienes y servicios administrados por el gobierno federal que están regulados por la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, cuya interpretación corresponde a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que es la establece y revisa los precios y tarifas de los bienes y servicios de la administración pública federal y con la Secretaría de Economía las bases para fijar dichos precios y tarifas. Así, los precios al consumidor de las gasolinas y el diésel son administrados y determinados por esas dependencias del Ejecutivo, y tienen como características que no responden a las leyes del mercado. Por el contrario, están determinados por el sector público en mercados no competitivos, de allí que nunca desciendan, es decir, compran barato a los productores y venden caro a los consumidores.
La Cámara de Diputados explica que de acuerdo con la Secretaría de Energía, la política de administración de los precios de las gasolinas y el diésel instrumentados en el país tiene como objetivo emitir señales económicas apropiadas a través de mecanismos de precios y que reflejen los costos de oportunidad en una economía abierta, de tal manera que simulen condiciones de mercado en el ámbito del monopolio estatal; además de contar con mecanismos de fijación de precios que brinden una respuesta rápida a las condiciones de oferta y demanda y lograr transparencia en la integración de los precios. Pero los costos de oportunidad no son para los consumidores, quienes pagan el impuesto especial sobre producción y servicios y el impuesto al valor agregado.
Refiere que uno de los rasgos más importantes de la política gubernamental de precios de los combustibles es que es inelástica a shocks económicos de origen interno o externo, como puede ser el incremento/reducciones de los precios internacionales de los hidrocarburos, el principal insumo para su producción o movimientos drásticos del tipo de cambio. En contrapartida, en Estados Unidos el sistema de precios responde a criterios de competencia y son altamente elásticos a la presencia de estos shocks, por lo que reflejan sus costos de producción, como consecuencia, bajan cuando el precio de los hidrocarburos, principal materia prima utilizada para su producción, se reduce, y viceversa; por el contrario, en un esquema administrado, independientemente de la tendencia del mercado petrolero mundial, los precios de las gasolinas y el diésel generalmente se fijan al alza o se congelan, tal como ha ocurrido en nuestro país.
En 2015, señala el citado informe, internamente el precio de las gasolinas y el diésel sufrieron un incremento que será único para el resto del año, a menos que exista una situación fiscal extraordinaria que obligue al gobierno federal a modificar esta política, situación que no se puede descartar, dado el complejo panorama del mercado internacional del petróleo y la alta dependencia fiscal que nuestro país tiene de la exportación de hidrocarburos.
Los precios de los combustibles en México a principios del 2015 se fijaron en sentido contrario de la tendencia internacional: en nuestro país se encarecieron aún más, mientras en Italia, Holanda, Noruega, Hong Kong, Grecia, Dinamarca, Reino Unido, Turquía, Israel, Finlandia, Francia, Alemania, Suiza, Suecia, Bélgica, Japón, Estados Unidos y Canadá, entre otros, se abarataron debido a la caída de los precios internacionales de los hidrocarburos.
Las rebanadas del pastel
Un país sin educación no tiene futuro, y parece que México hace lo imposible por no tenerlo: quedaron fuera 91 de cada 100 aspirantes a ingresar a una licenciatura en la UNAM.

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