lunes, 23 de marzo de 2015

Nosotros ya no somos los mismos

 La inagotable zoología política mexicana
Ortiz Tejeda
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Ricardo Gallardo Cardona, uno de los políticos envuelto recientemente en escándalos, posó con un rifle de asalto AR-15, arma de uso exclusivo del Ejército Foto tomada de Twitter
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ecibí infinidad de congratulaciones con motivo de la columneta anterior. Desgraciadamente hacían referencia tan sólo a la imagen de la bella ciclista que engalanaba la página y no a mis comentarios. Propuse para este lunes continuar con algunas informaciones relacionadas con las diversas situaciones que viven las mujeres en nuestro tiempo (¿se acuerdan los sesentones cuando a la mujer se le solía llamar el sexo débil? ¡ Oh tempora, Oh mores!), o seguir con nuestro tratado de zoología política.
¿Será exceso de dones y cualidades, de capacidad de trabajo, espíritu de servicio, compromiso social, apostolado? ¿Será el síndrome de Flash o de don Juan Bosco? El primero es el hombre cuya velocidad rebasa lo imaginable y el segundo posee la capacidad de estar en varios sitios al mismo tiempo. Lo cierto es que don Felipe Arturo Camarena, diputado federal, se declara inamovible de esta representación, aunque sea nominado candidato a diputado local por el PVEM en el estado de Guanajuato. Pero es más, manda decir, que tampoco renuncia a la presidencia municipal de su partido. Y, ¡háganle como quieran! ¿Qué no han oído hablar de la Santísima Trinidad? Ya de pasada, otro detallito de don Felipe Arturo: ha sido acusado por el empresario Fernando Olivares Ramos de incumplir un contrato en el que comprometía subarrendarle su curul. El señor diputado, antes de serlo y, para poder serlo, fraccionó su estadía, fuero y dietas y las pignoró al empresario que, como ilusionada quinceañera, anhelaba un tour por San Lázaro World. Un contrato de tiempo compartido, como quien dice. Dado que no cumplió, ahora se le está dificultado subarrendar el local, ¡perdón!, la local, diputación.
Una enorme tranquilidad, casi un estado de gracia ha invadido a los ciudadanos de la capital al conocer la noticia de que se habían reunido los presidentes del Instituto y del Tribunal Electoral, así como del Instituto de Acceso a la Información con el jefe de Gobierno, para notificarle la puesta en marcha de cinco exámenes que tienen como objetivo evitar que candidatos que tengan nexos (de cualquier tipo), con el crimen organizado, puedan ser candidatos a diputados o delegados. Una pequeña limitante es que la aplicación de los exámenes será voluntaria y, los resultados de los mismos, únicamente serán conocidos por sus mánagers o patrocinadores. ¿Alguien me puede explicar la utilidad social de la ridícula argucia? Evidentemente tiene mayor credibilidad la calcomanía expedida por el más corrupto verificentro, que esta constancia. ¿Los líderes, de qué cártel, firmarán las constancias con “olor de santidad de los presuntos? ¿Tienen éstas, valor en toda la ciudad o nomás en los territorios (delegaciones, distritos) bajo el dominio de quienes las extiendan?
Resulta que Ricardo Gallardo Cardona (que no Martín), tenía un violín, pero no lo tocaba, lo pintaba. Diga usted si no. Ricardo, alcalde perredista de Soledad de Graciano Sánchez, San Luis Potosí, ha sido recluido en el Centro Federal de Readaptación Social de Hermosillo. Resulta que el alcalde potosino se declaró enfermo profesional. Esta situación lo obligaba a realizar una serie de transferencias (200 millones se le calcula), de las cuentas del municipio que presidía, a la clínica de especialidades Wong SA de CV, la que de inmediato, a fin de alentar la mejoría de la salud física y económica de don Ricardo, las refería a empresas de las que él podía solicitar transfusiones, ¿Qué digo? transferencias a las suyas, propias, de él. ¿Lo dejé claro? La Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada fue quien presentó la denuncia. Ahora las investigaciones nos han hecho saber que además de diversas empresas en Estados Unidos de las que el señor Gallardo es socio (tal vez de J.R. Ewing) o dueño, posee más de cinco casas en la zona metropolitana de Dallas, Texas, de las cuales recibe unos 100 mil pesos mensuales (no he visto la cotización de hoy domingo). Otro interesante dato que nos proporciona Víctor Fuentes, de Reforma, es que la señora Dora Patricia Juárez Alejo, cuyo nombre también aparece en las inmobiliarias que administran las propiedades, fue recientemente directora de infraestructura municipal, en la administración del alcalde Ricardo Gallardo, senior que, si les entra el sospechosismo, pueden llegar a preguntarse si no será familiar de Ricardo Gallardo, junior. Pensaron mal y acertaron: el senior es el suegro, y el junior, el cónyuge de la señora ex directora de infraestructura, en el municipio gobernado por los Gallardos Ricardos. Hasta donde sé, aunque suegro y nuera se apellidan Juárez, no hay otro parentesco.
El secretario general del Comité Nacional del PRD, don Héctor Bautista, salió presto a defender el pasado, que no el presente, del Gallardo inculpado: hasta el momento que el partido lo postuló era una persona que contaba con aval moral. Su comportamiento posterior es otra cosa. Si a la mente les viene el nombre de José Luis Abarca, será bajo su exclusiva responsabilidad.
A mí la argumentación del señor Bautista no me resultó extraña, pues recordé que en junio de 2007 encabezó una huelga de hambre por no sé qué motivo, misma a la que le dio mate para entrevistarse con Felipe de Jesús en Los Pinos. (¿Le invitaría acaso unos hors d’oeuvres, un antipasto, un zenzai, sakuski, rembuca o simplemente unos tlacoyos, corundas o chavindecas michoacanas?) El partido no vio con buenos ojos el papelito de languciento del compañero Bautista y lo calificó de error político y supina candidez. Aunque no lo debe ser tanto pues, si el ex delegado de Iztapalapa se cuela en la Cámara, será merced a la influencia de éste, por quien don Jesús Valencia renunció a su progenitura ebrardista que antes presumía.
¿Y el violín? Bueno las autoridades le incautaron uno valuado en 5 millones de pesos, que ustedes entenderán representa minucias, peanuts, solamente. Violín, lo que se dice violín, el que le pintó al PRD, quien ya lo tenía como candidato al gobierno de San Luis Potosí. En la tarea de pintocolorear violines, Gallardo es un virtuoso al que seguramente envidiarían Jascha Heifetz o Yehudi Menuhin.
No he sido aficionado a jugar vencidas. De niño no participaba en las disputas demi papá es bombero y empapa al tuyo que es policía o el final inapelable: pues el mío es sicario y los deja huérfanos a todos. No soy afecto al presídium (nunca se puede uno salir a escondidas), y desde adolescente prefería en el Cinema Paradiso de mi pueblo (se llamaba Cinema Palacio), las butacas pegadas a la pared, para que nadie fisgara si veía o no la película. Tengo mis dudas (como de tantas otras expresiones bíblicas) de la que, seguramente para evitar tumultos asegura que: los últimos serán los primeros. Hoy, sin embargo, voy a hacer una excepción y reclamar lugar de primera fila dentro de una legión de los amorosos que cada día son más y me echan montón.
Eran los días en que el papá del INE, o sea, don IFE, apenas gateaba. Los sobrevivientes de la Comisión de Radiodifusión de Gobernación estábamos como niños en Navidad (niños de padres pudientes, por supuesto). Después de las penalidades sufridas en las ruinas del bizarro teatro ubicado en las calles de Thiers, donde los partidos políticos, que afortunadamente no eran tantos, realizaban sus programas, las instalaciones y equipos que estrenábamos en los edificios de Periférico sur, nos resultaban los estudios de la MGM (no menciono CNN, en obvio de suspicacias). A la sazón yo producía, dirigía, conducía y narraba una fracción de la serie (casi inédita) Partidos Políticos. Allí (no puedo decir las descubrí, porque no estaban escondidas) las encontré, suertudo de mí. Con la cautela propia del joven Flash me apersoné y procuré el acercamiento previo para una posterior amistad. Su IQ superior, era imposible de ocultar, su lucidez, ingenio, talento eran tales, que yo tardé casi 30 segundos en reconocer que, además, eran muy bellas. A partir del momento las publicité y presumí como por encargo. Alguna vez cenando en casa con Pérez Gay, Monsi y no sé quien más, la Rossbach, me llevó a la cocina y me dijo:Ahora sí no exageraste ni tantito. Estas niñas son de lo que no hay. Esta vez tampoco Lilia, rara avis, actuó en superlativo. Pese al mucho toner invertido al respecto, quiero escribir mi punto de vista sobre la tormenta que nos abruma. A esos renglones los llamo dos razones y una sinrazón. Los someteré a su consideración a la brevedad.
Tengo mil deudas pendientes con los mazocos lectores de la columneta: los que generosamente me comprobaron que la leen y los que me corrigieron el reparto de La Posesión y otros yerros más. Ya para enviar la columneta el joven biólogo David González Rivas, acostumbrado a ver la vida a través de un microscopio me dijo: ¿y el nombre de las jóvenes, no importa? No. Le contesté. Pero de inmediato que voy a la compu y agrego: Verónica Velasco y Carmen Aristegui.
Twitter: @ortiztejeda

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