lunes, 30 de marzo de 2015

Para vergüenza de la República

Víctor Flores Olea

lun, 30 mar 2015 09:21
En la última semana los periódicos estuvieron llenos de noticias que captaron la imaginación de los lectores. y que cada una en su materia han contribuido a la exacerbación de la desconfianza que la ciudadanía mayoritaria siente repecto a la dirección política del actual régimen. Veamos tres de ellas:
1.- La tremenda publicidad, con imágenes y notas altamente verosímiles, que se han difundido respecto a las condiciones de trabajo de millones de jornaleros en distintas partes de la República, que están no sólo sometidos a trabajos humillantes, prácticamente de esclavitud, y en condiciones miserables de vida tan degradantes o más que aquellos que conoció la República bajo el porfiriato. Leyes y Reforma agraria, programas de “salvación” del campo mexicano, atención a los agricultores e inversiones para el estímulo del campesinado y de la producción agrícola que han ido y venido y cuya presencia efectiva hoy es tan nula que resulta una burla de mal gusto para la ciudadanía. Es verdad, no todas esas fallas trágicas pueden ni deben atribuirse al actual régimen de gobierno, pero sí existe la sensación generalizada de que tampoco en la actualidad se ha hecho demasiado para corregir esa trágica situación que, por lo demás, abarca tambié en proporciones muy altas a las poblaciones indígenas de diferentes partes del país y a sus migraciones internas, y que no parecen haber contribuido en nada a mejorar sus condiciones. Todo indica pues que vivimos una situación de abandono dramático y vergonzoso que no parece ocupar, ni de lejos, una situación prioritaria de la atención del actual gobierno. Sólo la retórica cuenta, a lo que se ve!
En la TV (Televisa sobre todo), y en reportajes periodísticos recientes, se ha dado ya cuenta prácticamente de manera exaustiva de tal vergüenza nacional, Le República espera pues las medidas de gobierno pertinentes y urgentes para erradicar esa situación y la aplicación de políticas que corrijan tales condiciones de vida degradantes de muy buena parte de nuestra población indígena y campesina, y sobre todo la aplicación de las medidas penales a que se han hecho merecedores los explotadores y abusadores, nuevos señores de horca y cuchillo, que explotan criminalmente la mano de obra campesina que está bajo su mando y que no perciben que están abriendo los cauces hasta de una nueva revolución, o al menos de enormes rebeliones. En entrevistas que han filtrado en distintos medios es obvio el carácter y la mentalidad absolutamente feudal de estos “propietarios” o “emprendedores” que manejan a sus trabajadores como si fueran esclavos, y que se resisten por todos los medios a mejorar mínimamente las condiciones de trabajo de la mano de obra campesina. Creo que la aplicación de la ley, inclusive penal, sería perfectamente aplicable en estos casos. En los reportajes que se han reproducido llevarían la delantera lamentable zonas del estado de Baja California Sur y de Colima, aunque seguramente la situación se reproduce vergonzosamente en muchas otros lugares de la República.
2.- Las recientes declaraciones de un subsecretario de Relaciones Exteriores que no parece conocer la situación real del país, al decir que resulta temerario y al final de cuentas mentirosa (irresponsable profesional y éticamente, “un poquito banquetera -la entrevista-, que no ayuda a nadie  y en cambio todos pierden”) la afirmación del relator especial de la ONU para la tortura Juan Méndez, quien también sostuvo “que en México hay una práctica generalizada de la tortura” (sobre todo entre la detención y la consignación), y que por tanto México se desligará de recurrir en el futuro a este funcionario, por un tiempo, desligándose por tanto en esta materia del sistema de Naciones Unidas, y que piensa que otros países latinoamericanos seguirán el ejemplo de México.  Lo peor del caso es que el canciller José Antonio Meade apoyó en sus términos la opinión del subsecretario Gómez Robledo, formulada en una reunión privada ante senadores. Aquí vemos la utilidad invaluable de una prensa sin censuras, que en otras épocas habría silenciado el hecho.
Por su lado, el relator de la ONU Juan Méndez aseguró “que su reporte se basó en cientos de testimonios“ y no en decenas, como expuso la parte oficial” de México.
Todo indicaría que se trata de una nueva operación encabezada por Enrique Peña Nieto para negar o evitar cualquier señalamiento adverso a México que provenga de los organismos internacionales, negando su validez o procurando distorsionarla para efectos de propaganda interna. No, en efecto, no se trata de “ganar medallitas” para la propia imagen, pero tampoco de rechazar automáticamente los señalamientos que vienen de fuera, como el señalado, que más bien contribuyen (como la grotesca negación de un caso como el indicado, en el que coincidiría una gran mayoría de mexicanos) a desprestigiar al actual gobierno encabezado por el propio Peña Nieto.
3.- Otra nota relevante en la prensa del fin de semana, se refiere a las palabras de Paul Krugman (Premio Nobel de Economía, 2008) en su discurso en la Convención Anual de Industriales de la Canacintra, en la que sostuvo que “ya se cansó la gente de esperar el milagro mexicano”, e hizo algunas advertencias  pertinentes sobre las reformas estructurales que publicita el gobierno mexicano, diciendo por ejemplo que en varios países en el que ha tenido lugar la “privatización de los hidrocarburos” estos se han repartido como “regalos” entre los cercanos al poder, y que tal cosa, desde luego, ha corrompido y distorsionado la intención de la medida. Advertencia más que útil en México, en la medida en que, como lo sospecha medio mundo en este país, hay el temor fundado de que en efecto la “privatización” de los hidrocarburos termine beneficiando sobre todo a unos cuantos y que de origen a un nuevo grupo de multimillonarios que se aprovecharán de las ganancias multimillonarias de esta riqueza.
Por lo demás, Krugman volvió a poner de relieve el muy débil desarrollo de México, subrayando que treinta años de “apertura comercial” no ha tenido resultados en el plano de corregir nuestras desigualdades económicas y sociales, y que más bien en este lapso se han incrementado. ¡Por supuesto, con los gobiernos del PRI y con el neoliberalismo que aplican no hay esperanza alguna de corregir esta situación!

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